Underground

James Boswell. Street scene. c. 1946. Tinta, collage y grafito sobre papel. 34,3 x 48,6 cm.

El subte siempre me pareció un medio de transporte pedorro. Cuando iba al colegio lo tomaba a las siete menos cuarto de la mañana en la cabecera de la línea D y me iba hasta Catedral. Tenía el pase escolar así que no necesitaba los “cospeles” que por entonces todavía se usaban.

Otra cosa que siempre me pareció pedorra es la histeria de muchas personas cuando hay un paro de subte. ¡Bancátela, viejo! ¡Hay personas que se ponen nerviosas por asuntos más serios! Esa idea de subte, ergo sum. En un punto es similar a los fundamentalistas de la bicicleta, un pensamiento profundamente individualista: yo tengo que llegar rápido a [], entonces cualquier cosa que me lo impida (un paro si viajo en subte, un semáforo si voy en bicicleta) debe ser eliminada.

Cuando aumentó el boleto, en enero de este año, ya hacía varios meses que por una razón u otra no tomaba subte. A partir de esa medida, la costumbre se volvió casi imperativo: por qué pagaría el doble de un medio de transporte equivalente para viajar en uno que encima no me gusta. Lo tomé desde entonces solo una vez, el mes pasado, y para acompañar a alguien.

Todos me dicen “pero llegás más rápido”. Primero que no siempre es así: entre la espera y la demora que implican dejar pasar un par de formaciones para siquiera poder entrar, se compensa a menos que sea un trayecto largo. Pero ponele que sí, que llegás más rápido, que tardás veinticinco minutos en vez de cincuenta. ¡Guau, te felicito! ¡Ahorraste veintincinco minutos de tu vida! “Los humanos disfrutamos desperdiciando el tiempo que tanto trabajo nos costó ahorrar”, leí alguna vez, referido al descanso vegetal de las vacaciones.

Cuando planteo estas objeciones en general me dicen que opino así porque nunca trabajé. Puede ser. Pero cómo seguiría la argumentación, ¿que no sé lo importante que es la diferencia entre llegar a tu casa a las siete o a las siete y media? No creo que trabajar me provea de ese insight tan vital, pero los mantendré informados.

Se vienen las bicis

Afiche jipi. Foto: cortesía lavidaenbici.com

Loco, estoy podrido de los jipis de las bicicletas. Toda la gente que conozco que se mueve en bicicleta es de clase alta y vive en Recoleta. Y no trabajan de 9 a 6. No me rompan las bolas con la utopía.

“La vida en bici” es uno de los órganos “oficiales” de estos sujetos. Ves una foto de las bicicleteadas (“masa crítica”) y no hay ni un negro, son más blanquitos que el mármol del Hotel Faena.

En el último número de Cultra entrevistaron a Matías Kalwill, director de esa publicación, y se despachó con su particular cosmovisión de dos ruedas. “En Latinoamérica el 85% de la población vive en ciudades, lo que lo vuelve el nuevo hábitat natural del hombre”, declara. El redactor continúa, envalentonado: “Una revolución no puede empezar sin la bicicleta. El transporte sustentable, autopropulsado, saludable, que reduce los accidentes hasta su mínimo imaginable. Y que iguala a todos los integrantes de una comunidad en tránsito, no habiendo en el espacio público jerarquías ni estamentos, más que la cualidad de ser todos ciclistas. “

Dejando de lado el jipismo de las no-jerarquías en el espacio público (tendríamos que fabricar bicicletas “modelo único”, para desplazarse desde casas “modelo único” hasta trabajos “modelo único”, etc), quisiera saber un solo ejemplo de gran metrópoli que haya solucionado sus problemas de tránsito a partir de la bicicleta.

Son dos debates distintos. El ciclismo como modo de vida saludable es una opción válida, como lo es hacer yoga o comer ensaladita. Pero como medio de transporte de masas no es defendible. ¿cuánto espacio ocupan sesenta personas con sus bicicletas en la calle? Mucho más que un colectivo, seguramente. Agregado a ello, esas personas, en sus destinos, tendrán que guardarlas (o ampliar el sistema público del GCBA hasta tener, digamos, un millón y medio de bicis y lugar para ellas 24/7).

“Aunque existen medidas para favorecer el uso de la bicicleta como medio alternativo, lo que no existen todavía son medidas que desincentiven el uso del auto”, destaca Kalwill. Ese es un buen punto. Solo que tendría que desincentivarlo a favor del transporte público y de la peatonalización del centro, no de las “bicicletas para todos”.

Sugiere tres objetivos a futuro: “mejorar la sincronicidad del transporte público de calidad, crear infraestructura para la bici y desincentivar el uso del auto”. Como si fueran equivalentes: catorce millones de personas no pueden movilizarse día a día en bicicleta desde sus hogares hasta sus lugares de estudio, trabajo o esparcimiento. En ningún lado. Las ciudades bici-friendly tienen pocos habitantes (Amsterdam y alrededores: 1,5 millones), son chiquitas (Viena: 414 km2; GBA: 2.681 km2) y las distancias son cortas (recordemos que de Moreno a Once hay 30 km, lo mismo que de Amsterdam a Utrecht). Allá=sí. Acá=no. Seguí participando.

Bajá los brazos

Jani Leinonen. Art in the Park el el Hotel Baur au Lac, Zurich. 2010. Instalación.

Sí, puede ser… Creo que saber sociología me hace vivir un poco más tranquilo.

Antes pensaba que los incapaces, los ignorantes, eran los que no podían “dar un paso más”. Un amigo me lo dijo, creo que reflexionábamos sobre los que dan respuestas simplistas. La inseguridad -y bueno, listo, matemos a los delincuentes, ¿qué problema hay? Si das un paso más empiezan las demás preguntas…

Ahora pienso que no. Como decía Charly: “Antes pensaba que el rock era como el fútbol. Ahora ya no”. Bravo. Pero lo que me da, pienso, es algo más perverso, algo hasta cínico, que es la conciencia de saber que no se puede. No se puede acabar con la inseguridad. No se puede acabar con la pobreza. Pero eso todos lo sabemos (“pobres hubo siempre”, decía Méndez…) Lo que yo sé, por ejemplo, es que no se puede pretender algo tan simple como que el gobierno local controle el transporte local. El gobierno de Buenos Aires no puede decir nada sobre los recorridos ni sobre el servicio en general de las líneas de colectivos, por ejemplo horarios, tarifas o medios de pago. No se puede, eso lo maneja un organismo nacional que se llama CNRT y la Secretaría de Transporte.

Todo a escala de esta ciudad en la que me toca vivir, obviamente. La CABA no tiene justicia propia. O sí, un par de fueros. Pero la mayoría cae en juzgados federales. En el país hay 2200 municipios, a los que corresponde el 2% del presupuesto nacional. Va al Estado nacional la mayor parte, más de la mitad, y el resto a las provincias. La CABA no puede manejar su transporte, como decíamos, porque además es propiedad de empresas privadas; no existen empresas públicas de transporte. La semana pasada estuve en Córdoba y los colectivos son de la municipalidad; en Rosario hay de las dos, empresas públicas y privadas.

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Cumplió 190 años la UBA y yo me compré una remera de la UNC. Quiero comprar cien o doscientas y regalarlas en la puerta del CBC de Drago. En el Twitter #felizcumpleuba decían qué orgullo, Piñera facho, la UBA una de las universidades más prestigiosas del mundo. Eso es una falacia por donde se lo mire. A ver, cómo medimos eso… No sé, ¿estudiantes internacionales? Según el Censo Universitario 2004 (último dato estadístico hasta la fecha, se está haciendo el 2011 en estos días), el 97,8% de los estudiantes de la UBA eran argentinos. El 1,49% eran de países limítrofes y Perú. El resto (0,71%), de otros países.

Los libros no morirán: se volverán digitales

Chris Ofili. No woman, no cry. 1998. Técnica mixta sobre lienzo. 243,8 x 182,8 x 5,1 cm.

Tengo que anotar la fecha de ayer en mi calendario: viernes 8 de abril de 2011. Primera vez que vi un e-reader en el colectivo.

Así es. Una mujer de alrededor de 35 años se sentó al lado mío en el 109. Yo venía leyendo un libro tradicional, de papel (qué loco, a partir de ahora va a ser necesaria una aclaración, como con el teléfono (fijo, celular) o con el colectivo (ayer le dije 1,25 y como la máquina de SUBE estaba al lado de la de monedas el chofer me espetó: 1,25 con la tarjeta, tenés que decir, a lo que no le respondí, pero si me sucede nuevamente le voy a retrucar: ¿y si pago con monedas tengo que decir 1,25 con monedas?)

Cuestión que peló la tablet. Era negra, suave, delicada, hermosa. Pude comprobar algo que había leído una vez y que muchos anti-e-books no saben: necesita luz para leer. La mina estaba haciendo malabares como todo aquel que quiere leer en un medio de transporte público para conseguir un buen ángulo de luz. Antes de bajar me puse los anteojos y comprobé que era un modelo de Sony. Bajaba el texto con el dedo, como en un celular táctil (como si “arrastrara” la hoja hacia arriba, ¿se entiende?)

Hace un par de semanas volvía en el tren, sentado. Casi no había personas paradas en el vagón. En una estación sube una muchacha joven que saca un libro. Una novela de John Grisham, para ser más preciso. Y se puso a leer parada. Pasé unos minutos de reflexión hasta que me paré y le dejé el asiento. “Tomá, sentate que estás leyendo”. “No, no hace falta”, me devolvió educada. “No, sí, yo creo que los que leen tienen que tener prioridad para sentarse, y justo hoy no me traje nada, así que…” Me agradeció y siguió leyendo. Pero sí. Habría que implementar esa medida, me parece. Aunque sea un sector.

Hoy también, volvía en el bondi lleno y como venía comiendo un helado no me podía sacar la mochila. Me fui para el pasillo del fondo, al lado de un policía, y unas paradas más tarde llega una señora que dice “¿me podrías permitir…?” a lo que yo respondo “y… se complica…” Efectivamente, al fondo no estaba más vacío y por atrás mío no podía pasar por la mochila. No, es para que él se agarre, que es chiquito. Miro para abajo al “chiquito”, que resultó ser un saludable mocoso de 10 u 11 años. “Bah, tan chiquito no es”, le mandé entre risas. No, pero es bajito… respondió, atribulada. Por suerte nadie le dejó el asiento.

Conectividad

Susana Solano. A Philip Guston II. 2008. Aluminio y magnesio. 162 x 260 x 135cm.

Estoy contento con la SUBE. En las últimas semanas realizé varias recargas porque ya casi todos los colectivos que uso tienen la máquina: 84, 80, 146, 39, 12. Falta el 109. La primera vez que pagué un 80 con SUBE volvía de Ramos Mejía a Liniers, lo tomé ahí y estaba tan emocionado que llamé a mi vieja para contarle, desde arriba del bondi. Los quioscos Open 25 hs cargan, muchos de los comunes también. El problema es el sistema de recarga, que por lo que me enteré hace unos días es prepago: los comercios “compran” una cierta carga (“ponele, una luca”, me dijo el quiosquero) y cuando la “agotan” no pueden vender más hasta recargar ellos. En fin.

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Cómo puede ser que haya un paro “solidario” con el corrupto hijo de puta de Pedraza, que por fin está en cana. La Unión Ferroviaria apoyando a su líder -hasta ahí suena razonable. ¡Pero es un líder que está acusado por la justicia de participar en el asesinato de Mariano Ferreyra! Y encima la jueza que le denegó la excarcelación lo señaló como “involucrado en la investigación del intento de soborno a un camarista de la Cámara de Casación Penal para que liberara a los integrantes de la patota de su gremio presos desde octubre por el crimen” (1). Hasta las manos, digamos.

No sé cómo funcionará el sistema de elección en los gremios, pero ya de por sí la reelección indefinida es una aberración en cualquier sistema que se precie de democrático (aunque no creo que estos muchachos se jacten de eso siquiera). Con reelección indefinida tenemos a los Obiang, a los Gadafi, a los Castro, a los Chávez -o sea, gobernantes que pueden gustarte  o no, pero cuyos regímenes no son democráticos en el sentido liberal del término justamente por eso. Como es de esperar, surgieron definiciones “modernas” de democracia desde los lacayos de todos estos líderes, siempre en virtud de alguna “razón superior” para que “el pueblo” pueda seguir conducido por ellos, que siempre van a estar respondiendo a sus intereses. Pero son chirolitas.

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Cada vez me choca más ver el kirchnerismo chupamedias de personas de clase media intelectual bienpensante. Ayer en el CC Rojas vi a un actor con una carpeta de cuero en cuyo frente un sticker rezaba algo así como “Por siempre Néstor. Fuerza Cristina. Movimiento Evita”. Pero para no irritarme yo simplemente lo llevo al terreno de la íntima creencia. Yo ya no creo que este gobierno esté sinceramente del lado de los excluidos y los desprotegidos. No lo creo. Si vos lo creés, de corazón, felicitaciones. Te respeto. Y luchá por ello.

(1) Irina Hauser, “Sin las comodidades de Puerto Madero”. Página/12, 25 de febrero de 2011. Disponible en http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-163060-2011-02-25.html

La mitad

Armando Rearte. No me porto mal (Mongo). 1984. Acrílico sobre tela. 200,5 x 140,5 cm.

Me tomó 3 minutos sacar la SUBE. Llegué a Sucre y Cabildo (cómo me costó subir la cuadra de Barrancas…), até la bicicleta a un poste de luz (¿cómo puede ser que la luz siga tirándose en cables aéreos por toda la cidade?), entré al localcito de SUBE que está sobre Sucre, al costado del Banco Nación, me atendio una señora que hablaba pr teléfono, me pidió un documento (la cédula) y me pasó una hojita en la que completé mis datos básicos. Una firmita, listo, acá tenés la tarjeta. Ella siguió hablando por tel.

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Leo en la página de noticias de MSN que te salta cuando cerrás Hotmail que “la felicidad depende de la disposición que cada persona tome ante la vida. Se puede estar en el país más triste del mundo y ser la persona más feliz.” Me acuerdo del texto de Lazarsfeld sobre propiedades individuales y propiedades colectivas. ¿Puede ser feliz un país? En un parcial de metodología esa respuesta te la ponemos como mal.

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Me escribió una chica de Costa Rica que seguro vio mi mail en la página de la cátedra de Método. Estaba buscando el libro de Denzin y Lincoln, el Handbook of qualitative research, y vio que habíamos colgado la traducción de un capítulo que hicieron una compañeras de la cátedra. No creo haberle ayudado mucho. Ese libro sale como 200 verdes y encima no lo podés comprar en Yenny.

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Hoy estuve en el Yenny de Cabildo y Juramento. Vi Huasipungo de Icaza, una edición nueva, típica, de Losada, como esa que tenés del Popol vuh, a 28$. Ahí enfrente estaba el Tower Records en el que comenzó mi afición con la música, donde compré mi primer CD. Creo que ya escribí acá sobre eso. Pero hay que repetir las cosas, porque la vida se repite, ¿no? Hay que ponerse un poco cursi a veces, porque la vida es cursi, ¿no? Hay que ser felices la mitad de nuestra vida. La mitad.

La respuesta por lo de las maquinitas

Así se ve el atardecer, sobre la precordillera mendocina, desde la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Cuyo.

Sí, puede ser que sea la respuesta por lo de las maquinitas. Cada vez las veo más, aunque en la única línea que pude efectivamente usar la tarjeta fue en la 101. Era buena onda el chofer. Pero la semana pasada tuve un adelanto de lo que, espero que no pero estoy casi seguro de que sí, le pasará cada vez más a los que transiten por la Ciudad de Buenos Aires.

Me subí al 68 porque vi que tenía la máquina de SUBE. No titilaba diciendo “Próximamente”, así que le pedí. “No, no anda flaco”. “Bueno, bajo en la próxima entonces”. Eso va a pasar si siguen funcionando las viejas máquinas para monedas. Acuérdense lo que les digo. Tengo la SUBE atrás de la RED BUS, la tarjeta de colectivos de Mendoza. En el resto del país el transporte público sale más caro, es cierto; pero eso es porque nos están subsidiando, lo que ellos no reciben viene para acá, para nosotros los porteños.

Yo no sé, señor, si el gobierno va a tener tantos huevos como para sancionar a las empresas que no tengan la máquina funcionando. El mejor castigo sería un cambio de costumbres de los pasajeros, algo tan simple como dejar de salir con monedas. ¿No tenés SUBE? Bueno, me bajo. ¿No tenés SUBE? Bueno, espero al de atrás. ¿No tenés SUBE? Bueno, me tomo la otra línea. Cuando desaparezca el chabón que en la estación de Lemos vi el otro día, que gritaba “¡Alfajores y monedaaaas!”, voy a darme por satisfecho.

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La primera vez que salimos de la facultad de Humanidades y vimos ese paisaje nos quedamos boquiabiertos. Los pibes acá ven esto todos los días. Y a nosotros se nos caen dos planchas de vidrio en el hall de MT. El famoso carácter combativo de la FUBA es un círculo de nunca acabar, porque a los muchachos les conviene que siga todo mal para poder seguir reclamando. Imaginate que sube un loco que aumenta el presupuesto, hace nuevos edificios, financia becas, garantiza la gratuidad y universalidad de los estudios superiores. ¿Qué hacemos con todo el zurdaje? Mano de obra desocupada.

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“El espíritu del rock nos hizo volver, pero el espíritu del sampler necesita arrancar”. Gustavo QEPD

“El agua va a ser un problema dentro de muy poco. Así que vayan guardando unos bidones en la terraza.” Pity QEPD