Il faut defendre Lanata

Jorge Lanata firma ejemplares tras la presentación de Muertos de amor en la Feria del Libro de 2007.

El domingo pasado Perfil publicó una larga entrevista titulada “El ‘exilio’ de Jorge Lanata“, por Jorge Fontevecchia. En ella, el fundador de Página/12 opina largamente sobre varios temas de actualidad, medios de comunicación y política. Dos días después, el programa “678” le dedicó uno de sus famosos “informes” en el que recogen algunas contradicciones de la figura de Lanata y aprovechan, cual hienas sobre el cadáver de un cóndor, para sacarle las tripas impunemente.

Quisiera empezar separando la altura periodística de los “contendientes”. De un lado Lanata, periodista desde los 14 años y de cuya principal invención, el diario Página/12, pasaron ya casi 25 años. Del otro, varios excompañeros de trabajo (Maria Julia Oliván, Sandra Russo, Luciano Galende) que se ensañan con su exjefe por motivos personales. Y otros, como “Cabito” (“que no sé quién carajo es” se había disculpado Lanata en una intervención anterior), que le imputan hospedarse en el Ritz de París y viajar a Punta del Este cayendo -no es tan inteligente como para linkear- en la misma estupidez de los gorilas y las carteras Louis Vuitton de la Presidenta.

Las partes más jugosas de la entrevista son cuando Lanata le frena el carro antitodo a Fontevecchia y cuando hablan sobre el negocio de los medios. Las primeras, por mostrar la sagacidad de un entrevistado “viejo zorro”; y las segundas, por destapar los hilos ocultos del entramado de medios actual. Por ejemplo, los programas que cubren el vacío de lo que hace diez años eran los semanarios políticos (como Detrás de las noticias), que hoy en día son todos “panelistas”.

No tiene el efecto político que puede tener un periodista informando. Y hay un punto, si lo querés ver desde un lugar cínico, en que un columnista te blanquea. Traigamos a Redrado, que diga lo que quiera, total no pasa nada. Mirá qué democrático que soy: voy a traer al del Partido Izquierdista Revolucionario de Turquía. Habló, se fue y listo: no jode a nadie.”

A Lanata, él lo reconoce lateralmente, se le nota la edad. Ya no está para dirigir Página/12, sentarse a la noche en el programa de Grondona a discutir con las patotas del Mercado Central de Pierri que cagaban a trompadas a Hernán López Echagüe y después ir a Rock & Pop a hacer Hora 25 hasta la medianoche como en el ’93.

Es muy difícil hacer periodismo libre en la TV en un país donde tenés que estar justificando todo el día que no sos golpista, que no pertenecés a ningún complot y que no trabajás para nadie. Y donde tenés un aparato armado en Internet, en prensa… no sé si planificadamente solidario, que se dedica a denostar, a denostar, a denostar.”

Y después la lectura que hace del fenómeno “el kirchnerismo en los jóvenes”, algo que también supo ver claramente Jorge Altamira del PO, desde otro lado por supuesto.

Cuando viene gente del palo, de nuestra generación, que te dice: “Yo me hice kirchnerista por los enemigos que el kirchnerismo tiene”. Yo me pregunto: “¿Quiénes son los enemigos del kirchnerismo?”. Yo no veo muchos. ¿El capitalismo argentino es enemigo del kirchnerismo? No. ¿Pérez Companc es enemigo del kirchnerismo? ¿Techint es enemigo del kirchnerismo? ¿Las grandes contratistas de obras públicas son enemigas del kirchnerismo? ¿Los banqueros son enemigos del kirchnerismo? Yo no los veo muy enemigos del kirchnerismo.(…) ¿Y entonces quiénes son? ¿La Nación y Clarín son los enemigos del kirchnerismo?”

Opina sobre Verbitsky, sobre Víctor Hugo… Se trata de un hombre que sabe que, como diría Mick Jagger, el tiempo está de su lado.

Doscientos años

Joseph Mallord William Turner. The Fighting Temeraire tugged to her last berth to be broken up. 1838. Óleo sobre lienzo. 90.7 x 121.6 cm.

El Bicentenario nos encontró unidos o dominados.

Google dice que es el Bicentenario de la Independencia. No los habrán asesorado bien. El otro día vi por la tele uno de esos programas sensacionalistas que iban por la 9 de Julio preguntándole “a la gente” qué se estaba celebrando. La mayoría no sabía con exactitud, pero muchos decían “los 200 años de la independencia”. Tantas moscas no pueden estar equivocadas. [unidos]

El General hablaba del año 2000, sí. Diez años más o menos, qué le hacen. Lanata contaba por la radio la semana pasada que somos el único país que tiene dos veces de todo: dos fechas de fundación de Buenos Aires, dos festejos nacionales de independencia (si a 1816 le agregamos la proto-independencia de 1810)… Y así nos tienen, “loco de contento/ vivo dando vueltas/ como un carrusel”. [dominados]

Ayer leí un ensayo del gran paleontólogo estadounidense Stephen Jay Gould que se llama “El Great ‘Western’ y el combatiente ‘Temeraire’ “. Habla de la relación entre arte y ciencia, y cómo es común recordar la genialidad y la individualidad de los artistas mas no de los científicos. Y habla del cuadro este de Turner. Un moderno remolcador a vapor llevando a su destino final al ‘Figthing’ Temeraire, la nave que había sido clave en la batalla de Trafalgar, en 1805. A fin de cuentas, todos somos iguales ante el ocaso de la vida. [unidos]

Ayer estuve en cama. A la noche mi hermano fue  a los festejos del Bicentenario en la 9 de Julio. Todo muy lindo, tocó la Sole, el Chaqueño Palavecino y hubo un enorme despliegue de luces en el valle de la luna en San Juan (!) Pero eran las 4 de la mañana y mi hermano no volvía. Parece que por Córdoba los colectivos venían tan llenos que no paraban. Tuvo que caminar, viendo pasar esas latas de sardinas móviles a su lado, hasta Medrano (unas 35 cuadras), donde de milagro agarró un 106. Llegando a Nazca vio el 84, que lo deja acá en la puerta. Tocó el timbre. No le paró. Tuvo que bajar en Sanabria y Jonte, a unas 15 cuadras de mi casa. Y a las 3, 4 de la mañana. Pero esto no sale en los diarios. Todo es grandeza, despliegue, festejos. Siga el baile. [dominados]

Adrián Gorelik escribió una columna el domingo en el suplemento Enfoques de La Nación en la que habla de la ciudad de Buenos Aires en estos 200 años. Llama la atención sobre el hecho de que 1910 fue, más que el Centenario de la Patria, una formidable ocasión para festejar los 30 años de la federalizada Capital, con sus obras modernas y sus luces. Hoy en día, dice, a 15 años de la autonomía, seguimos pensándonos como la cabeza de Goliat. Somos más, podemos más. [¿unidos?]

Oficialista

Jorge Lanata en su programa Detrás de las noticias habla de TN y la Ley de Radiodifusión. Circa septiembre de 2009 (maldita falta de información en YouTube…). Cortesía MrESPIO1978.

Libros sobre la mesa: Física I, de Resnick, Halliday y Krane; diccionario inglés Oxford Advanced Learner’s; diccionario Latín-Español Vox; método de aprendizaje de griego de Lorenzo Mascialino; tomo XXI de las Obras Completas (Amorrortu) de Sigmund Freud; Popular music and society, de Brian Longhurst; Music in everyday life, de Tia DeNora; Zoología general, de Storer, Usinger, Stebbins y Nybakken; Física II, de los mismos autores que el I; El nacimiento de la tragedia, de Nietzsche; Tesis sobre un homicidio, de Diego Paszkowski; Nuevas narrativas, compilado de jóvenes escritores argentinos editado para Clásica y Moderna por el anterior autor; El muchacho peronista, de Marcelo Figueras; Rosario Express, de Juan Martini; Movilidad social en la sociedad industrial, de Lipset y Bendix; y El núcleo del disturbio, de Samanta Schweblin.

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Pocas veces escuché una lección de periodismo y política tan contundente como la de Jorge Lanata en este “editorial” con el que me crucé como quien no quiere la cosa navegando por Internet. Estaban cerrando el programa y el tipo vio por las pantallas esa propaganda del grupo Clarín que decía (no sé si sigue saliendo) “este canal [por TN] puede desaparecer”. Yo vi una similar en Volver, creo. Pará, pará, quiero decir algo, dice. Primero el chabón descalifica el argumento en términos legales y fácticos. Después sale contra el uso de la palabra “desaparecer” por sus connotaciones (“ideológicas”, en términos de Voloshinov) en un país como este, que atravesó el Proceso y durante el cual Clarín, como es sabido, nada hizo por oponerse al gobierno (como tantos otros, por cierto, pero “mal de muchos…”). Y lo mejor, lo más genial, es que a Lanata nadie puede tildarlo de oficialista. ¡Oficialista!

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Otros objetos sobre la mesa: programa del 12º BAFICI. El año pasado para las anticipadas había una cola impresionante. Hoy  ni siquiera llegaba a la mitad del laberinto, en el Abasto. Me parecería bien que se hiciera un “boicot” al Festival de cine: las entradas aumentaron un 33%, ya no hay más entradas gratis para estudiantes en el Atlas Santa Fe y le dan más importancia a comprar entradas por Internet o a hacerte “fan” en Facebook que a mejorar el festival.

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Dejá el auto en marcha.

Más que un diario

Jorge Lanata, por Hernán Pepe

El periodista y escritor argentino Jorge Lanata, en una imagen de septiembre de 1999. Foto: Hernán Pepe.

Desde Fuera de contexto seguimos brindándoles la mejor cobertura de los espectáculos que dan que hablar en Buenos Aires. Si bien todavía no logramos que nos paguen por esto, sí a veces logramos no pagar la entrada. No fue este el caso. Pero por lo menos sacamos un 50% de descuento. Estamos hablando de La rotativa del Maipo, el espectáculo de revista conmemorativo de los 100 años del mítico teatro porteño.

Con solo mirar el elenco, da ganas de ir a verlo: Jorge Lanata, Mi- randa!, Ximena Capristo y Miranda! (sí, dos veces). Acto seguido, ataca el desconcierto. ¿De qué carajo se trata La rotativa del Maipo? Ni bien se conoció la noticia del estreno, estalló la controversia: ¿Lanata se pone las plumas?, ¿los Miranda! (especialmente Lolo) tienen estado físico como para aguantar 6 funciones semanales?

Al llegar al hall del teatro, sorprende la composición del público. En su mayoría se trata de parejas de adultos de clase media, estilo camisa a rayas sin corbata y zapatos baratos. La segunda mayoría (o primera minoría) son los adolescentes emos fanáticos de Miranda! Tuvimos la desventura de tener a un grupo de estos ejemplares al lado, teniendo que aguantar sus gritos en el segmento de la banda.

El show se estructura como un “diario”, o, mejor, como una “revista”, es decir, dividido en “secciones”. La “primera plana” consta de un desplie- gue de toda la compañía, encabezada por unos muchachos disfrazados de diarieros cantando una melodía de rap que (como todas las canciones) se entendía poco. A continuación entran las chicas ligeras de ropa que son la marca de todo espectáculo de revista (Lanata luego diría: “soy el único pelotudo que está vestido en este teatro”). Las siguientes secciones aburrieron al público exigente, moviéndose entre lo chabacano y la vergüenza ajena de este cronista.

La mejor parte de La rotativa del Maipo es el show de Miranda! La banda de Haedo se mueve como pez en el agua en un espectáculo de esta naturaleza, que mezcla lo musical, la danza y la performance. Comienzan unos bailarines cantando a capella el estribillo de “Déjame”, de su última placa El disco de tu corazón (2007), como todos los temas de la primera parte. A continuación sube el telón y se deja ver a los cuatro músicos bajando en un andamio desde el techo del escenario. Los cantantes Ale Sergi y Juliana Gattas estaban vestidos con unos trajes antiguos estilo Alicia en el país de las maravillas, muy elegantes y glam. Abrieron con “Vete de aquí”, siguiendo con “Hola” y “Perfecta”. A continuación se retiraron para un cambio de vestuario, volviendo a toda máquina con “Yo te diré”, “El agente” y “El profe”, de Sin resticciones (2004). El show finalizó con “Hasta hoy”, cuando por suerte se callaron los emos de al lado nuestro.

Después vienen unos números más, y al final sale Lanata. ¡¡EEhhhh!! Aparece de espaldas, con un plumero en la cabeza semejando la famosa corona de las vedettes. Vestido con su clásico atuendo de camisa con tiradores y pantalón de vestir. “El otro día me puse las orejitas [de Miranda!]”, les regaló a los de al lado mío, que seguían gritando. Su número consiste en mostrar la tapa del diario del día siguiente, pasar algunos bloopers de la política argentina comentándolos cual capo- cómico (“Todos se deben acordar de ‘la estratósfera’ (risas)… No hay nada mejor”, introdujo). Finaliza comentando, con su particularísimo estilo a la vez irónico y serio, la vida y obra de algún famoso político argentino, que en este caso fue Sarmiento.

¿Recomendamos La rotativa del Maipo? Es un espectáculo muy clase-media-bienpensante-que-se-queja-del-gobierno-pero-que-se-va-de- vacaciones-a-Punta-todos-los-años. Si les alcanza la plata como para pagar entre 50 y 140 pesos, vayan, se van a divertir. El recital de Miranda! fue el mejor que vi, y miren que los sigo desde 2003. Jorge Lanata hace un gran papel… de él mismo. Pero bueno, siempre se puede ir a ver una película un sábado a la noche.