Cerati gratis y renovado: mañana es mejor

De izquierda a derecha, Richard Coleman, Gustavo Cerati y Fernando Nalé, el sábado pasado en Pampa y Figueroa Alcorta. Foto: cortesía Rock.com.ar

El ex Soda Stereo tocó ante unas 150.000 personas en el cierre del Verano 07. ¨ Armado de un set impecable, paseó canciones de toda su carrera. ¨ La sorpresa fue el invitado de lujo, Luis Alberto Spinetta, que se sumó a la banda para tocar dos temas y fue ovacionado.

Desde bien temprano, el predio de Figueroa Alcorta y La Pampa se vio colmado de gente de las más diversas extracciones y edades. Luego de dos conjuntos teloneros que pasaron sin pena ni gloria, la banda de Cerati comenzó puntualmente a las 21. Gustavo, con su campera negra y su guitarra, arrancó una ovación en el primer tema de la noche, “Artefacto”. Le siguió “Pulsar”, de Amor amarillo, creando junto con las tenues luces azules y naranjas una atmósfera electro-lounge que recordaba a los conciertos de Siempre es hoy.

Pero Cerati se debe a sus fans, y rápidamente volvió a su presente rockero cool con una seguidilla de temas de su última placa, Ahí vamos, empezando por “La excepción”. Visiblemente feliz de estar tocando ante tanta gente, en una noche agradable, y más locuaz que de costumbre, les respondió a los que gritaban “¡Y Soda no murió!” con: “¿Algo menos lúgubre no puede ser?”

Un párrafo aparte merece la banda, que sonó espectacular como siempre: Leandro Fresco en teclados y programación, Richard Coleman en guitarra, Fernando Samalea en batería y Fernando Nalé en bajo tienen una precisión y una contundencia capaces de llenar de energía a temas tan dispares como “Bomba de tiempo” y “Karaoke”.

Promediando el show sorprendieron dos rarezas: “Cabeza de medusa” y “Av. Alcorta”, que según informó Gustavo “no estaba en la lista, pero un chabón me dijo acá abajo: ¿cómo no vas a tocar Av. Alcorta?”

Eso no alcanzó: los muchachos quieren temas de Soda. “Volveremo’ a ver a Soda, como la primera vez”, cantaban entusiasmados. Lo pedís, lo tenés: “Juego de seducción” hizo estallar a los nostálgicos. Pero era demasiado rock para este Cerati que ahora vuelve a usar las máquinas y resucita temas de Amor amarillo. “Este es otro tema de Soda, un poco menos conocido”, fue la presentación que le correspondió a “Nuestra fe”, del experimental Dynamo.

La noche estallaba, y llegó la sorpresa: “Un músico a quien ustedes saben que admiro muchísimo: el señor Luis Alberto Spinetta”. Ovación total al Flaco, que atinó a decir con su dulce voz: “Buenas noches, amigos. Esta banda es… increíble”. Otro tema de Soda Stereo fue el elegido para este dúo, que sin duda quedará en la historia: “Té para tres”, versión (un)plugged, con el riff de “Cementerio Club” incluido. A continuación vino el clásico de Spinetta “Bajan”, reversionado por Cerati en – adivinen – Amor amarillo.

Antes de los bises pasó “Cosas imposibles”, acompañado de la vieja Telecaster roja. Se fue y volvió con “Crimen”, iluminado solo por los celulares del público (cuántos celulares que tiene el público de Cerati, che) debido al único desperfecto técnico de la jornada. Siguieron “Paseo inmoral”, con un fragmento de “Jean Genie” de Bowie, la deslucida versión rock chabón de “Prófugos”, y el clásico-que-nunca-deja-de-tocar “Puente”, para cerrar a las 23:15 con “Jugo de luna”.

Como pasó con Mano Negra en el 92, probablemente el día de mañana muchas más personas de las que realmente estuvieron allí dirán que presenciaron el histórico recital que Gustavo Cerati ofreció el 10 de marzo de 2007 en el Bajo Belgrano.   Si este resulta ser un adelanto de su futuro musical, estamos en condiciones de anunciar un nuevo cambio en su estilo. Lejos de los recitales del año pasado, tocó 4 temas de Amor amarillo, 4 de Soda Stereo y 3 de Siempre es hoy. Parece que tanta guitarra distorsionada lo cansó. Otra vez.

Lista de temas:
1-     Artefacto
2-     Pulsar
3-     La excepción
4-     Bomba de tiempo
5-     Caravana
6-     1 entre 1000
7-     Adiós
8-     Cabeza de medusa
9-     Av. Alcorta
10- Karaoke
11- Juego de seducción
12- Nuestra fe
13- Té para tres (con Spinetta)
14- Bajan (con Spinetta)
15- Cosas imposibles
16- Lago en el cielo
Bises:
17- Crimen
18- Paseo inmoral / Jean Genie
19- Prófugos
20- Puente
21- Jugo de luna
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[12 de marzo de 2007]

Ondas sonoras

Gustavo Cerati en el estadio Obras, presentando Bocanada en julio de 2000. Foto: cortesía Volver.

La gente que hace radio dice que cuando estás en el estudio, solo, pensás que nadie te está escuchando. Aunque sepas que sí, que tu programa es el más popular del segmento, aunque te lleguen mensajes que dicen “sos el mejor, seguí así, está buenísimo el programa”. Por eso es que todos los programas se hacen para uno mismo.

Ayer sentí algo parecido cuando conduje mi primer programa de Juanita, en la terraza del Club Cultural Matienzo. Afuera la noche estaba amenazante pero agradable; la primavera no parecía decidirse a llegar. El hecho de que no se transmitiera más que para las personas allí presentes contribuyó a acentuar mi sensación de extrañeza. Salimos con Nico y todos en la terraza se dieron vuelta para mirarnos, como su fuéramos famosos. Al toque empezaron a tocar las Kawasaki ninja.

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Gustavo Cerati dice en un tema:

“Hoy te busqué en la rima que duerme
con todas las palabras”
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Estuve viendo un video que supe tener en mi computadora pero que con sucesivos backups parece que se perdió. Es su recital en el Quilmes rock 2003, aquel primer megafestival tras la crisis, en tiempos en que todo parecía florecer una vez más. Fue en la cancha auxiliar de River, me acuerdo.

Un chabón lo subió completo a YouTube. Acabo de ver la versión de “Danza rota”. Qué temazo, por Dios…

“Dame un pista,
algún rastro para hallarte;
estoy bailando una danza rota
y quisiera escaparme”.
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Cómo se reinventó este tipo. Cuánta música, cuántos giros en un solo recital. Después toca “Sobredosis de TV”, totalmente dance. Es un recital raro, oscuro, con canciones largas y por momentos tediosas, pero quien logre entrar en su mística no saldrá indemne.

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Se subieron al colectivo unas pibas de colegio privado de la zona de Nazca y Margariños Cervantes. Se sentaron atrás mío. Eran 6 ó 7 y estaban hablando de “anotarse en al Expo el 2 de octubre”, por lo que supuse que hablaban de anotarse al CBC en la ExpoUBA, que como todos saben se desarrollará del 30 de septiembre al 2 de octubre en La Rural. Abre a las 9 de la mañana, bien universitario eso.

Yo le diría a las chicas, como ya vengo haciendo con cualquiera que me consulta, que no estudien en la UBA. Por lo menos en carreras humanísticas y sociales, lo que más conozco. Van a cursar en pésimas condiciones, no van a tener una buena formación, no van a poder vivir de esto y les va a dar más estrés que satisfacciones. Bajé los brazos.

Calculo que se va a transformar en una pantalla de la destrucción de la universidad más grande del país. Eso, o una gran fantochada para pibitos de secundario que no saben qué quieren de sus vidas. En cualquier caso, un espectáculo triste.

Obvio que voy a ir.

Cientos de miles de abrazos

Gustavo Cerati invita a Andrés Calamaro, ayer en el festival “Argentina abraza a Chile”. Foto: gentileza radiofmQ.com

Más de 100 mil porteños se congregaron en Figueroa Alcorta y Pampa para ayudar al pueblo chileno  devastado por el terremoto. Estuvieron Gustavo Cerati, León Gieco y los Fabulosos Cadillacs. Se juntaron más de 90 mil kilos de comida y ropa para el hermano país.

La cita comenzó a las 16.30 hs en la plaza Güemes, sobre la avenida Figueroa Alcorta cerca del estadio de River Plate. El actor Ricardo Darín fue el primero en salir a hablar, agradeciendo la convocatoria y pidiendo fuerza al pueblo chileno. Acto seguido entraron Gustavo Santaolalla y León Gieco (artífice y figurita repetida de la velada) para empezar con la música de “Pensar en nada” y “Mañanas campestres”. El sol golpeaba fuerte sobre la ciudad de Buenos Aires, y las más de 20 mil personas que ya ocupaban en lugar se distribuían en pequeños grupos sobre el pasto, tomando mate o cerveza, según el caso.

El primer número fuerte fue Gustavo Cerati, que subió a las 16.40 hs. “Tengo una relación muy especial con Chile”, mencionó el cantante, cuyos hijos nacieron en el país transandino. El set, de una hora y diez, fue contundente y preciso. Comenzó con una excelente versión de “No te creo”, para seguir con “Avenida Alcorta” y “Uno entre 1000”. Pasaron dos temas de su último disco (“Rapto” y “Dèja vu”) y Andrés Calamaro estuvo como invitado para “Crimen” y “Trátame suavemente”, único recuerdo de Soda Stereo.

Números breves se alternaron con los extensos. Así, Pedro Aznar tocó con su guitarra dos coplas de Víctor Jara y Violeta Parra y Gieco volvió para tocar a capella con Andrés Giménez “Cinco siglos igual”. León siguió después con la banda de Giménez, D-Mente, interpretando sus clásicos en versiones power metal: “Ídolo de los quemados”, “El fantasma de Canterville” y “El país de la libertad”.

El público esperaba ansioso la anunciada presencia de Luis Alberto Spinetta, que por razones desconocidas para este cronista nunca se presentó. Las pantallas informaban periódicamente sobre el estado de la colecta. Hacia las 20.30 hs, se habían juntado 60 mil kilos de comida y 30 mil de ropa, gracias a la ayuda de los más de 100 mil asistentes.

Los Fabulosos Cadillacs cerraron el evento con su ska-rock envejecido, empezando con “Manuel Santillán, el león” y paseándose por éxitos como “Demasiada presión” y “Vos sabés”. El cierre llegó a las 20.30 hs con los artistas y convocadores cantando a coro la ultratrillada “Solo le pido a Dios”. Un gran abrazo para los hermanos chilenos.

Sexo gratis

Geometría (nº1), por Mónica van Asperen

Mónica van Asperen. Geometría (nº1). 2002. Fotografía. 126,7 x 126,7 cm.

Porque de última, si tenemos una Universidad de mierda, aguante. Acá estamos. Somos independientes de la gestión. Objetivamente. ¿Te diste cuenta de que los pibes de las agrupaciones pasan por las clases porque si no nunca podrían hablarnos, a nosotros, a la “gran masa apática”? Si se quedaran en las mesas nadie se les acercaría  obvio, si son unos muertos. Como ese pelotudo que atiende el celular en clase. Pero no: es nuestra culpa. Hay que “participar”.

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Dos amigos míos se separaron recientemente de sus respectivas novias de años. Qué cosa, che, me decían, pensá que ya no estoy más con… ¿Y qué es lo que más lamentás de eso?, pensaban ellos que yo pensaba cuando me quedaba callado mirándolos (a veces esa es la mejor manera de hablar). Entonces me respondían a esa pregunta que nunca hice: se acaba el sexo gratis, se acaban las salidas, se… Así, tal cual: primero “se acaba el sexo gratis” me dijo el muy caradura. Novia = sexo gratis.

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Mirando uno de esos programas de Muchmusic sobre rock, el domingo. Era una especie de “vida y obra” de Gustavo Cerati. Uno de los músicos, creo que era el gran Tweety González, dijo una cosa sobre las letras de Cerati que yo no había pensado, pero que en estos días estuve madurando y me parece muy acertada. Entrevistado en varias ocasiones, reconoció que le gusta más hacer la música que escribir las letras para sus canciones, cosa que a muchos de los fanáticos de su lírica nos desconcertó. La letra viene al final, es lo último. Tweety dijo entonces que sus letras son muy en línea con la música: tiene toda la razón. Hoy venía escuchando “Tu medicina”, esa joya del disco con Melero Colores santos y la única firmada solo por él. Y dice

Abrazar lo tierno/ hasta prescindir
del miedo
hasta revivir/ más palabras tuyas
o sólo para oír
la brisa

Cada verso, cantado por fragmentos, coincide celosamente con la música. Maestro.

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El año pasado no me dio el tiempo ni para cambiarme el nick a “i got a girl”. Esperemos que esta vez sí.

DYNAMO (1992)

Dynamo (1992)

3º etapa: 1989-1999

Soda stereo es la banda más grande de la historia del rock latinoamericano. Quince años de carrera, nueve discos, giras continentales como ninguna banda local había hecho hasta entonces, hacen del trío conformado por Zeta Bosio (bajo), Gustavo Cerati (guitarra y voz) y Charly Alberti (batería) una referencia impostergable en esta lista.

Como pocas bandas argentinas, Soda stereo evidenció una impresionante evolución musical disco tras disco. Del reggae blanco new wave de su debut, en 1984, pasaron a la distorsión sónica de la placa que nos compete, Dynamo, en 1992. La mayoría de las listas coinciden en elegir a su anterior producción, Canción animal (1990), para representarlos; pero ya diremos en qué punto se diferencia nuestro juicio.

El disco abre con “Secuencia inicial”, que bien sirve como muestra de lo que se avecina: múltiples capas de distorsión eléctrica, eco, progresiones agresivas, ruidos, samplers. Una atmósfera de oscura opresión sobrevuela los 12 temas de Dynamo. Hay pocos resquicios de liviandad (“Ameba”), e incluso estas excepciones están bastante lejos de la transparencia de toda su producción anterior.

Dynamo es un disco de apertura. Canción animal había clausurado con broche de oro la etapa masiva y fundacional de Soda stereo. El recital gratis en la Av. 9 de julio, en 1991, fue quizá su máxima expresión en vivo. Desde 1992 se percibe un cambio de rumbo: se complejizan las melodías y las letras, se abandona todo rastro de complacencia – siempre dentro del marco de masividad que les daba ser la banda más grande de Latinoamérica (“Toda esa gente dice que te ama,/ toda esa gente dice que te odia”, gritan en “Ameba”).

Este es, asimismo, un disco adelantado a su época. Gustavo Cerati siempre fue un artista que vio más allá de lo establecido. En los años de Dynamo se sucedieron otros hechos significativos en su vida: nacieron sus hijos (Benito y Lisa), sacó un disco con Daniel Melero (que luego colaboraría en Dynamo) y uno solista (Amor amarillo).

La evolución en las letras de Cerati tendió por momentos hacia el surrealismo (“Sweet sahumerio”, “En remolinos”), por momentos hacia la construcción de versos-sentencia con rima asonante (“la prudencia no es la duda/ y yo caí desprevenido./ Hoy lucís tan oportuna”), el amor (“busco algún lugar neutral”) o los viajes con orígenes claramente psicoactivos (“Nuestra fe”, “Claroscuro”) y sexuales (“Ameba”, “Texturas”).

Hay dos verdaderas joyas en Dynamo, que casualmente son las menos rebuscadas del disco. Una es “Luna roja”, cuya letra podría interpretarse como una alegoría del SIDA (“cuídame,/ yo te cuidaré”). Y “Fue”, por otra parte, que cuenta con la participación de Flavio Etcheto en trompeta y es un desgarrador lamento por un amor perdido, aunque también podría hablar de otra clase de pérdidas emocionales (“Me embriagué hasta el vacío…”)

Por tratarse de un disco experimental y arriesgado, creemos que Dynamo representa mejor que cualquier otro disco la calidad esencial de Soda stereo. Es difícil, aún 16 años después, encontrar un disco similar: es por eso que ocupa un lugar en nuestra lista.

Tan ‘beautiful’ como lo pensamos

Gustavo Cerati en su presentación en Obras del sábado pasado. Foto: gentileza Volver.

Gustavo Cerati regresó a los grandes escenarios porteños tras el breve lapsus electrónico de Ocio y Plan V. A punto de cumplirse tres años de la separación de Soda Stereo, el talentoso músico presentó su primer disco solista, Bocanada, ante una multitud que colmó el estadio Obras.

Los colores jugaron una parte importante en el recital. Destellos rosas y azules dieron comienzo al primer tema, el majestuoso “Bocanada”. El escenario se tiñó completamente de azul violáceo para “Beautiful”, que incluyó un largo y apacible duelo de guitarra (la hermosa Gibson 335 de Cerati), teclado y bajo, descendiendo hasta el silencio final. El azul se mantuvo a lo largo de toda la velada, con ocasionales giros al verde (“Perdonar es divino”) y al rojo (“Aquí y ahora” y “Hombre al agua”, introducida con “rojo es el color”).

El repertorio estuvo dominado por los dos discos solistas del ex-Soda Stereo, el reciente Bocanada y Amor amarillo, aparecido en 1993 mientras aún existía la banda. Resultó evidente que el músico no está aún, a casi tres años del “gracias totales”, reconciliado con ese pasado. Solo tras 7 temas apareció el primer éxito del trío: “El rito”, reversionado por completo y presentado irónicamente: “Esta es para el coro, eh”. La gente estalló, cantando incluso las partes de guitarra. Figuró también “Hombre al agua”, aún más irreconocible. El resto fueron temas del disco grabado en 1992 con Daniel Melero, el incomprendido Colores santos (“Vuelta por el Universo”, “Hoy ya no soy yo” y “Tu medicina”).

Especialmente bienvenidas fueron las canciones de Amor amarillo, ese hermoso disco solista que nunca tuvo una presentación en vivo a la altura de su importancia. Quizás como una revancha, sonaron en el “templo del rock” (sic) “Lisa”, “Pulsar” y “Cabeza de medusa”. Pero el centro del recital fue Bocanada, el disco más esperado de 1999 que se alzó con cuanto premio al mejor disco del año hubo. Introspectivo, íntimo, oscuro y denso: el primer disco solista de Gustavo Cerati representa todo lo que no era Soda Stereo, y aún así  (o justamente por eso) genera un producto de la más alta calidad musical. Extrañamente, el público masivo lo ha acompañado. Se destacaron en la noche del “sába- do inmoral” la respectiva “Paseo inmoral”, única apta para el agite, la abundante y selvática “Tabú” y las límpidas “Río Babel” y “Puente”, con pasta de clásico del futuro.

El recital del sábado no dejó dudas sobre cuán deslumbrado está Cerati con la música electrónica. Además del largo intermezzo con “Y si el humo está en foco…” (14 minutos), absolutamente todos los temas incluyeron algún dispositivo moderno, como el sampler (“Raíz”, “Cabeza de medusa”) y la batería programada (“Engaña”). Si bien evidenciaron la constante búsqueda de este guitarrista que desde Sueño Stereo (1995) se colocó a la vanguardia de la música argentina, se echó de menos el pulso humano y rockero de la vieja época.

Habían abierto la jornada los mexicanos Café Tacuba, que presentaron su experimental e impresionante disco doble Revés / Yosoy (1999) a cinco años de su consagratorio Re. Tuvieron como invitado de lujo al convocante de la noche para una curiosa versión del clásico de Soda Stereo “Juego de seducción”, en el cual Cerati tuvo un par de deslices guitarrísticos y olvidos de letra… Pero el público, testigo de semejante virtuosismo y despliegue musical, al final de la noche, habrá pensado como reza la canción: “A mí me es fácil olvidar”.

[Domingo 2 de julio de 2000]

Solidaridad all-stars (mejor que el tren bala)

el video de common people, creo

Pulp. No tocaron en el Festival de ALAS. ¿Estarán en contra de los niños de Latinoamérica?

La foto es esta: una piba de unos 20 años subida a los hombros de un muchacho, bañada por el papel picado rojo con el simbolito de “ALAS”, llorando de la emoción de tener a 10 metros a Alejandro Sanz, Shakira, Residente de Calle 13, Alejandro Lerner, Jorge Drexler, Pedro Aznar y alguno que otro más. Con esa foto nada más, el recital ya valió la pena.

Afuera vendían entradas. Otros, si buscabas bien, las regalaban. ¿Dónde compraron las cervezas? Juanse está muy viejo, che, qué lástima, y encima toca dos temas y se va. Lerner está bastante gordo, sigue robando con Volver a empezar y, encima, se cree que lo vinimos a ver a él. Pedro Aznar conmovió, sobre todo al tocar el charango en el clásico de Silvio Rodríguez La maza, junto con “la voz más grande del folclore latinoamericano,” Mercedes Sosa, y la maestra de ceremonias, Shakira. Su show fue impresionante, qué querés que te diga. Ese comienzo con el “ahhhhh iiiaaaaa iaaaaaa iaaaaiaiaaa” de Ciega sordomuda es irresistible. Ahí nos fuimos para adelante con el pogo. Sí, pogo. “¡¡¡BRUTA CIEGA SORDOMUDA!!!” Cumplió, la verdad. El mérito es que te sorprendan. Por ejemplo, Jorge Drexler. Esperaba menos, pero me dejó no voy a decir boquiabierto, pero satisfecho. Sobre todo con Disneylandia. Uff qué mal que arrancó Fito. Pero ni bien se subió Gustavo comenzó un show de 4 temas para los anales de la historia del rock nacional, a saber: Crimen, Gente sin swing, Puente y Ciudad de pobres corazones. Bien equitativa la cosa. Al lado mío suplicaron: “¡Traelo a Charly, Fitoo!”

La ciudad deportiva de Boca no será Knebworth, pero 150.000 personas es una cifra importante.

La cola para tomar el 152 era de al menos 300 personas. La del 86, de unas 30. Es simple, es claro: el público de Cerati y Shakira es más Olivos-Belgrano que González Catán-Ramos-Liniers. Calle 13… qué banda increíble. ¡Cómo sonó! Pusieron a vomitar el desayuno a más de un prejuicioso que decía que no se bancaba a “esos reggaetoneros.” Pobres los que pagaron 90 pesos para verlos en marzo… Hay que tener paciencia. Y qué bien se lo vio a Cerati, che. En plena forma, luciéndose como guitar hero al final del segmento con Fito, confirmando una vez más su pésimo gusto para los chistes (“¿listo para el crimen, Fito?”, “¿Hacemos un puente, Fito? Por lo menos es mejor que el tren bala”, etc) y cantando el clásico-himno de Soda Stereo En la ciudad de la furia con… ¡Shakira! ¡Se acabaron los sectarismos baratos del rock! ¡Bienvenidos a la posmodernidad! Obviamente estaba lleno de pendejas vestidas como para ir a bailar a Ku en vez de para ver un recital. ¿Qué venís, a buscar novio? Más de un flaco también, tengo que reconocerlo. Muy conciente el público, aplaudían después de los spots institucionales de la Fundación sobre la pobreza y la infancia en América Latina. Dicen que al principio tocaron las chicas de No lo soporto, lástima que me las perdí, porque la verdad que son muy buenas. En el nuevo diario MIRADAS AL SUR, que salió ayer, decían que habían tocado “los Fabulosos Cadillacs, después de 6 años sin tocar en vivo”. Qué vergüenza, muchachos, escribir las notas antes de que pasen los hechos. Eso no es ética periodística. ¿Lo qué?