Terminéstor

Tapa de la revista TXT del 30 de julio de 2004, rescatando un graffiti anónimo de las calles de Buenos Aires.

Mi recuerdo de Néstor Kirchner está asociado a dos medios de prensa: TXT y Página/12. Está asociado también a un año: 2004. Y, si me apurás, está asociado a un lugar físico: las escalinatas de acceso al Colegio Nacional de Buenos Aires. Más especialmente, la de entrando a la derecha.

Durante la segunda mitad de ese, mi cuarto año de secundario, empecé a interesarme en la política y a leer mucho periodismo. Coincidió, veo desde hoy, con una calidad de voces y puntos de vista que, comparada con hoy, me da un poco de nostalgia. Mi rutina era básicamente comprar el Página en el kiosco de la estación Acoyte del subte A, los días jueves (salía con el suplemento NO) y algún otro más (lunes o martes casi siempre, o miércoles, casi nunca viernes); y la revista TXT, que salía los viernes (sí, chequée en el Calendar, era viernes).

Página/12 salía 1,30$ y la TXT, 4,90$.

Los dos medios compartían algo: no eran reaccionarios. TXT, releyéndola hoy, me doy cuenta de que era más sutil, cauta pero incisiva en sus adhesiones y no tan despiadada en sus críticas. A todo esto aportaban el genio humorístico de Castelo y la juventud y el talento de su staff, combinado con una época histórica en la que no era tan fácil como hoy ser kirchnerista.

Esto creo que era el tema. Veía una tapa de Página: Kirchner y Lavagna festejando el canje de la deuda (recuerdo el número, 76,07% de adherentes, marzo de 2005). Veía el programa ¿Por qué? de Jorge Lanata (2003) que mostraba, por ejemplo, los destrozos del menemismo con las privatizaciones o los ferrocarriles. Me quedaba ahí en las escaleras leyendo el diario, sintiéndome culto, feliz, de izquierda, comprometido, argentino.

Pero después pasaron los años y los 90 quedaron atrás. Ya pasaron diez años de 2001, muchachos. ¿Dónde está la reforma impositiva, cuando los pobres pagan 21% en el pan y la leche y las transacciones financieras no están gravadas? Si el “mercado” era injusto en lugar de la panacea neoliberal, ¿por qué una de las principales banderas en el terreno social es una Asignación que no es más que plata para gastar en el mercado? ¿Por qué reabrieron el canje con los holdouts, que cobraron todo, sin la quita, y habían dicho en 2005 que era “ahora o nunca”?

Néstor le pasó la presidencia a su mujer y se retiró a Olga Cosetini, Puerto Madero, a negociar con los barones del Conurbano y con las viejas estructuras del PJ a las que tanto (¿tanto?) se había opuesto. Y de eso ya pasaron cuatro años.

Muchos creen que este “nuevo” gobierno va a mejorar las vidas de los desfavorecidos, de los excluidos. No sé si todo el 53,96%, pero gran parte. Yo no. Ojalá me equivoque.

¿Y vos qué vas a hacer con tu voto?

Ananké Asseff. Constelaciones. 2011. Video-performance. Instalación: video proyección 400 x 225 cm.
Espacio cerrado con 10 personas paradas.
Comienza a inundarse con agua que ingresa a presión.
Hay variaciones de temperatura, viento y luz.
Las personas ignoran la duración de la acción y hasta dónde llegará el agua.
La única consigna es “resistir”.
Duración: 25 min.

Lo vi en la Torre de YPF. La muestra “El miedo al viento” de Ananké Asseff es de las más enigmáticas que vi en ese espacio. Se está convirtiendo en un referente del arte contemporáneo en Buenos Aires, el programa “Arte en la Torre” de la Fundación YPF. Y en ese espacio, tan imponente pero tan frágil.

Es una pantalla grande. Está al fondo de todo, pasás primero por un tigre enfrentando a una persona, después por una ola gigante de barro, después por un bloque de hormigón armado (no, es madera y cemento) que tapa a una gigantografía y atrás de esa pared está la proyección, el video.

Están estas diez personas, absolutamente quietas, todo el tiempo. Brazos al costado del cuerpo, mirada al frente, rostros inexpresivos. Menos una, la de verde al fondo a la izquierda -ella, Ananké, la artista. Les están disparando un chorro de agua a presión que va cambiando de foco e intensidad y que progresivamente va inundando el cuarto. No hay sonido, al menos no que yo recuerde.

Pero lo impresionante es que, a toda la descolocación que ya te plantea semejante muestra, terminás ante una pantalla, magnetizado, porque no me podía ir, viendo cómo les sube el agua, la incertidumbre, la desesperación de que me están mirando y no puedo hacer nada para salvarlos.

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En estos días de campaña electoral nos están abrumando con propagandas de todos los candidatos. Por la nueva ley de reforma política (la que creó las PASO de agosto) a los partidos se les asigna tiempo gratuito en los medios masivos de comunicación para que difundan sus propuestas.

Eso a nivel formal. Pero también sigue pasando lo que pasaba antes: el desfile de candidatos por los programas “políticos” de radio y televisión, como “A dos voces” (no se puede decir sin esbozar una sonrisa). Cuestión que ayer lo agarré a Binner en el programa de Tenembaum en TN. Tenembaum, como todos sabemos, vendría a ser la izquierda del Grupo Clarín: el que tiene que “incomodar” al candidato, aún cuando simpatice con él. Le preguntó por el carisma (del que claramente adolece), por el sesgo “formal” de sus propuestas (no a la corrupción, más transparencia y descentralización), etc.

En el siguiente bloque fue el turno de Alberto Rodríguez Sáa; apagué y me fui a dormir. Pero hoy me puse a pensar: qué naturalizado que tenemos el hecho de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no vaya a los programas de TV, ni se presente a debates presidenciales, ni dé entrevistas o conferencias de prensa -una senda marcada ya por el late expresidente Néstor. Digo, qué bien hablaría de nuestra democracia ver debatir a los ganadores.

La cara visible

Lucas Samaras. Reconstruction #34. 1977. Tela tejida. 211,5 x 200 cm.

Estoy escuchando a un pancho que habla en el Congreso de Comunicación de La Plata (COMCIS) de que en 2009 el modelo que quería “dejar atrás” la vieja política perdió (“por 0,7%”) contra una candidatura (“respetable”) que representaba la política que se quería “dejar atrás”, en la provincia de Buenos Aires. Ellos quieren, dice, una fuerte “militancia” de base, no una “lógica de mercado”. Cuando digan el nombre del señor este lo pongo [Dr. Alejandro Tullio]. Qué bueno que transmiten en vivo eh. Según la televisoncita esta, somos 10 “viewers”. Ahora dice que los candidatos tienen que surgir de las internas y no ser elegidos “por el dedo de un dirigente”. ¿Cómo se dice “no te creo nada”? Uy, ahora bajó a 9.

¿Dónde aprendemos las cosas que nadie nos enseñó? ¿Cómo hace un gato para saber que después de cagar tiene que darse vuelta, oler lo que hizo, y con la patita echarle tierra encima hasta taparlo bien?

Me compré la última Hecho en Bs As en la Plaza de Mayo. El chabón que me la vendió estaba desmejorado, hace años que lo veo y hoy estaba para atrás. Me dijo que estaba juntando peso por peso “para la garrafa” y además de los 5$ de la revista me pidió alguna moneda más, que obviamente no le di. Loco, nadie habla de las garrafas. Los consumidores de clase baja, media y alta del AMBA estamos con nuestro gas hipersubsidiado que no aumenta desde 2002 mientras los de los enclaves más rezagados del Gran Buenos Aires en los que Cristina arrasó el 14 de agosto (Merlo: 63,95%; La Matanza, 64,87%; Presidente Perón, 64,60%) compran garrafas carísimas para cocinar, bañarse y vivir como pueden.

Hay una nota con Onda vaga. Unos capos los chabones. Les preguntaron porqué era eso de las cinco voces, todos cantando juntos. Y dijeron que cuando se formaron, en la playa un verano, no tenían amplificadores y de ese modo lograban cantar más fuerte. Al final les preguntan un poco de la situación pos-Cromañón y aventuran que sí, que a algunos los mató y que otros se transformaron para tocar acústico. El sábado fui a un lugar a ver a unas bandas y cuando le pregunté a la programadora si podría tocar una banda amiga me dijo: “Sí, pero sin batería”. ¿Te imaginás si a Led Zeppelin le hubieran dicho “sí, muchachos, pueden tocar acá pero sin batería”?

Qué loco. Dos de los Onda vaga están en Michael Mike. Otros dos estaban en Doris (y uno de Michael Mike también estaba en Doris). Los otros dos de Doris, uno formó Valeu y Liza Casullo toca sola (tiene un impresionante disco próximo a salir). Es increíble lo que significó esa banda para la música porteña de los últimos años, de Cromañón para acá, digamos. La primera y única vez que vi a Doris prefiguró esto: era en la Radio UBA, un acústico, y solo estaban Liza, Nacho Rodríguez y el tercero no me acuerdo. Pero sonaban a futuro.

Buen pastor

Espectáculo de aguas danzantes en el Paseo del Buen Pastor de la ciudad de Córdoba, anoche cerca de las 22 hs.

Al llegar a Córdoba lo primero que nota el turista es que se encuentra en medio de una reñida campaña electoral. Los tres principales candidatos a gobernador, Oscar Aguad (UCR), José Manuel de la Sota (¿PJ?) y Luis Juez (Frente Cívico), adornan con vistosos carteles las rutas de acceso a la ciudad.

Los diarios locales, entre ellos el más importante, La voz del interior, titulan durante estas jornadas previas marcando el ritmo de la cuenta regresiva. Ayer el tema principal fue el posicionamiento de los candidatos ante el gobierno nacional de Cristina Fernández de Kirchner. Para Aguad, él es el único opositor verdadero. Juez, cáustico como siempre, admitió haber apoyado a Néstor Kirchner en su momento y dar marcha atrás a partir de las sonadas sospechas de corrupción que fueron apareciendo. De la Sota, finalmente, juega con su rol de peronista más ortodoxo, haciendo valer el apoyo del “partido” a la presidenta en las primarias abiertas del próximo 14 de agosto.

En las calles de Córdoba, sin embargo, se respira otro aire. Hay mucha policía, lo cual a un porteño le resulta raro (y si es joven y de izquierdas, además intimidante). La cuadra de nuestro hostel fue ayer escenario de una silenciosa y tensa batalla entre efectivos de la policía y negros senegaleses con sus maletines correctamente alistados para huir en cualquier momento. De una vereda estaban los negros, hablando en su idioma y con poca ropa; de la otra, la policía con sus camperas reglamentarias y miradas amenazadoras. Finalmente no pasó nada.

Ya en el colectivo que nos trajo al hostel una chica al lado mío venía escuchando cuarteto en su MP3. Caminando con los bolsos las dos cuadras que nos separaban de la parada, un local escupía cuarteto a la calle y sus vendedores y vendedoras agitaban a la gente. Acá la música ciudadana se vive en cada esquina. Igual que el idioma. Por ahora escuchamos “culiao” tres veces, siempre como vocativo. “¡Eh, ya se van todos culiao?”, era la pregunta por ejemplo.

La ciudad universitaria de la UNC es otro lujo. Me compré una remera bien ñoña para lucir por las calles de Buenos Aires. La editorial de la universidad tiene un catálogo exquisito, desde reediciones de Simmel y Weber hasta estudios de caso en roedores de la pampa e historia del arte. Sacan también dos revistas, Hoy en la Universidad y Deodoro, la primera de carácter académico y de divulgación (la UBA tenía Encrucijadas) y la segunda en papel de diario, más estrictamente cultural.