Venganza de clase

Sergio Lamanna. Destructor. 2012. Grafito sobre cartón y madera. 34 x 25 cm.

Che, ¿alguien se acuerda de Cromañón?

Hace unas semanas releí “Vida, apogeo y tormentos del rock chabón” (1), el texto de Pablo Semán sobre los devenires del rock argentino después y en los alrededores de la masacre. Parte de una hipótesis audaz: las críticas que llovieron sobre el llamado” rock chabón” o barrial tras la muerte de esas 194 personas por parte de músicos de otra orientación estética más “culta” puede interpretarse, en el plano simbólico, como una venganza de clase.

Recordé todo esto tras la muerte de Spinetta, devoto del rock refinado a más no poder, hasta su prócer. Y después leí una nota en el semanario Marcha, titulada “Como un ciego frente al mar” (2). El coro de lamentos y loas al fallecido músico está lejos de apagarse, a casi dos meses del hecho.

Muchos argumentos reviven, desde aquellas palabras de Fito Páez que le servían de pie a Semán para su artículo. Básicamente el músico rosarino decía que si los pibes iban a hacer culto de la birra, del aguante y de “te sigo a todos lados”, llevando mujeres embarazadas y niños a los recitales, después cuando pasa lo que pasa… bueno, que no se quejen, viste. Y el autor de la citada nota, siete años después, cae en la misma igualación de la música nueva, hablando de “la imposición de algunos subgéneros, algunos artistas y cierta producción (…) que ‘coinciden’ con las tendencias más localizables en los nichos del mercado, la estandarización de las formas y contenidos y la creación de facto de un establishment rockero”.

 No vamos a negar que Spinetta nunca fue un músico que viviera de glorias pasadas. Tampoco vamos a negar que la única vez que llenó un estadio fue cuando reunió a todas las bandas de cuarenta años de carrera. Pero creer que su muerte dificulta la renovación del rock argentino es ingenuo y muestra un desconocimiento flagrante del rock actual. En los escenarios de las grandes ciudades hay bandas valiosísimas, con estándares de “osadía y calidad” (patrones importantes para Miranda) bastante altos y un público interesado. En Córdoba hablamos de Un día perfecto para el pez banana o en Buenos Aires de Mompox, por nombrar solo dos.

Debo coincidir en que mucha de esta música “no puede eludir la lógica de nicho o de banda de culto en el mejor de los casos”; pero esto no tiene nada que ver con su perdurabilidad, osadía o calidad sino con un estado de las industrias culturales, específicamente las centradas en la juventud, que está a años luz del de los sesenta y setentas. Básicamente, los jóvenes tienen menos plata, se independizan a una edad más avanzada y tienen una oferta cultural mucho más amplia que la existente en esa época. Si incorporamos las nuevas tecnologías, hay más gente que escucha un Bandcamp que el que compraba los vinilos de Almendra.

El autor termina con una profunda frase: “Su fallecimiento nos deja como ciegos frente al mar: sobrecogidos e indefensos frente a lo inabarcable, pero también inspirándonos en el sonido hermoso que emana de esa enorme fuente.” Cinco palabras rebuscadas en una frase: parece que aprendió de su ídolo.

 (1) Incluido en Bajo continuo. Exploraciones descentradas sobre cultura popular y masiva, Buenos Aires, Gorla, 2006.

(2) Por Nicolás Miranda, viernes 30 de marzo de 2012. Se puede leer completa acá

Bajá los brazos

Jani Leinonen. Art in the Park el el Hotel Baur au Lac, Zurich. 2010. Instalación.

Sí, puede ser… Creo que saber sociología me hace vivir un poco más tranquilo.

Antes pensaba que los incapaces, los ignorantes, eran los que no podían “dar un paso más”. Un amigo me lo dijo, creo que reflexionábamos sobre los que dan respuestas simplistas. La inseguridad -y bueno, listo, matemos a los delincuentes, ¿qué problema hay? Si das un paso más empiezan las demás preguntas…

Ahora pienso que no. Como decía Charly: “Antes pensaba que el rock era como el fútbol. Ahora ya no”. Bravo. Pero lo que me da, pienso, es algo más perverso, algo hasta cínico, que es la conciencia de saber que no se puede. No se puede acabar con la inseguridad. No se puede acabar con la pobreza. Pero eso todos lo sabemos (“pobres hubo siempre”, decía Méndez…) Lo que yo sé, por ejemplo, es que no se puede pretender algo tan simple como que el gobierno local controle el transporte local. El gobierno de Buenos Aires no puede decir nada sobre los recorridos ni sobre el servicio en general de las líneas de colectivos, por ejemplo horarios, tarifas o medios de pago. No se puede, eso lo maneja un organismo nacional que se llama CNRT y la Secretaría de Transporte.

Todo a escala de esta ciudad en la que me toca vivir, obviamente. La CABA no tiene justicia propia. O sí, un par de fueros. Pero la mayoría cae en juzgados federales. En el país hay 2200 municipios, a los que corresponde el 2% del presupuesto nacional. Va al Estado nacional la mayor parte, más de la mitad, y el resto a las provincias. La CABA no puede manejar su transporte, como decíamos, porque además es propiedad de empresas privadas; no existen empresas públicas de transporte. La semana pasada estuve en Córdoba y los colectivos son de la municipalidad; en Rosario hay de las dos, empresas públicas y privadas.

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Cumplió 190 años la UBA y yo me compré una remera de la UNC. Quiero comprar cien o doscientas y regalarlas en la puerta del CBC de Drago. En el Twitter #felizcumpleuba decían qué orgullo, Piñera facho, la UBA una de las universidades más prestigiosas del mundo. Eso es una falacia por donde se lo mire. A ver, cómo medimos eso… No sé, ¿estudiantes internacionales? Según el Censo Universitario 2004 (último dato estadístico hasta la fecha, se está haciendo el 2011 en estos días), el 97,8% de los estudiantes de la UBA eran argentinos. El 1,49% eran de países limítrofes y Perú. El resto (0,71%), de otros países.

Nuevas propuestas en Córdoba

Nora Iniesta. Evita territorial – Las veinticuatro provincias. 2011. Díptico. Medidas variables.

La ciudad  de Córdoba se sigue reinventando. Lo colonial y lo contemporáneo se cruzan recorriendo apenas cien metros. Un museo, un complejo artístico y un espacio cultural sirven de ejemplo.

El Museo Marqués de Sobre Monte se ubica en pleno centro de Córdoba, cerca de la Manzana de las luces. La casa, del siglo XVIII, es el único exponente que persiste de construcción civil de tipo mixto, familiar y comercial. El Marqués vivió allí entre 1783 y 1796, con su esposa, sus seis hijos y una tía viuda. El atractivo del museo es básicamente el mobiliario, llamativo por lo religioso (retablos portátiles), lo cotidiano (la casa no tiene baño; en cada cuarto se pueden apreciar las bacinicas y jarrones para asearse) y lo lujoso (mates y bombillas de plata, el único órgano de cámara de Argentina).

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El Espacio Cultural Museo de las Mujeres fue inaugurado hace apenas cuatro meses en lo que fuera la casa del expresidente Miguel Juárez Celman. Sita en la calle Rivera Indarte, solo una parte de esta imponente construcción está actualmente en uso. Hay en exposición dos muestras de arte contemporáneo, de distinta factura pero loables por igual.

La primera es el “Homenaje a Evita” de la artista plástica Nora Iniesta. Dividida en tres secciones que representan las contribuciones de Evita a la emancipación de la mujer, son obras de una fuerte impronta conceptual que buscan retratar a la “abanderada de los humildes” en sintonía con la misma Patria y con la inserción de la mujer en la vida política.

La segunda es una muestra del fotógrafo italiano Adriano Mauri que lleva el título de “Minatori” (“Mineros”). La austeridad de estos retratos en blanco y negro logra destacar su trasfondo humano. Son los trabajadores de la última mina de carbón aún activa en todo el territorio italiano. En sus rostros, en sus miradas, se perciben las más profundas emociones ante un pasado que no volverá.

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Frente de la Escuela Superior Integral de Teatro “Roberto Arlt”, en la Ciudad de las Artes de Córdoba.

Por último, otra cosa que llama la atención del turista es la llamada “Ciudad de las Artes”. Es un complejo edilicio inaugurado en 2005 para alojar a diversas instituciones de enseñanza artística que antes o bien no tenían sede o bien estaban en malas condiciones. Entre ellas, el Conservatorio Superior Provincial de Música, la Escuela Superior de Artes aplicadas y la Escuela Superior de Teatro. Todos los estudiantes conviven así en un terreno de cuatro hectáreas y media atrás del Parque Sarmiento, verde y moderno, en el cual también tiene sede el Espacio INCAA Km 500; este cronista disfrutó el lunes pasado del ciclo “El cine de Anahí Berneri“, con sus películas Un año sin amor y Encarnación.

Clásico y moderno el museo Caraffa

La explanada del Museo Emilio Caraffa de Córdoba, sobre la avenida Poeta Lugones.

Cinco exposiciones para deleite del entusiasta del arte son lo que ofrece el Museo Emilio Caraffa en estos meses de invierno. En su moderno edificio se puede ver arte contemporáneo emergente y consagrado.

El Museo Emilio Caraffa (MEC), frente a la plaza España, es una visita obligada para todo aquel que pasa por Córdoba. Se trata de un edificio centenario que fue remodelado y ampliado en 2007. La actual entrada, captada en la foto supra, consta de una plaza seca con bancos y un frente vidriado desde el cual se puede contemplar la escalera principal que conduce a las salas 1, 2 y 3, en el viejo edificio; las salas 5 a 9 están en el ala nueva, conectándose las dos partes por el pasillo-sala 4. Es un verdadero laberinto de arte.

En la planta principal hay un café-restó muy atractivo, en el cual se puede descansar de una agotadora jornada de contemplación; y una muy bien provista librería especializada en arte y cultura, con catálogos de todas las muestras del MEC y de otros lugares del país y del mundo, así como libros de arte de gran formato.

La primera muestra, en las salas 1 a 3, es de la Colección del Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA), que abrirá sus puertas en 2012. Llegaron al MEC cuarenta obras centradas en la geometría y su relación con el arte contemporáneo. Se exhiben tanto artistas argentinos como de otras partes del mundo (como el húngaro Victor Vasarely). Es una selección realmente impresionante, contundente desde lo curatorial, que busca explorar las maneras de abordar las formas desde el minimalismo concreto de Lozza hasta la psicodelia de Marta Minujin, pasando por los experimentos ópticos de Tomasello y la monumentalidad oscura de Kuitca.

En la sala 4, yendo hacia la parte nueva, se encuentra la muestra de arte textil de Ana Sammartino. Hace diez años que esta artista realiza piezas únicas en un telar manual, que llaman la atención sobre la producción en serie de la sociedad contemporánea aún en algo tan humano como la ropa y el abrigo. La parte nueva se extiende hacia un lado, con la sala 5, en una instalación de Manuel Quiroga llamada “Córner” y para el otro, en las 6 y 7, en el Premio Itaú – Artes Visuales 2011.

La instalación de Quiroga es una visión posapocalíptica, la presencia de un futuro en el cual la humanidad se desintegrará en la indiferencia y la oscuridad. Los visitantes pueden recorrerla, pasar entre estas figuras de tamaño real, de resina, para percibir su desesperación.

Las salas 6 y 7 son la parte más fresca del museo. La fundación Itaú buscó premiar a los jóvenes artistas argentinos más prometedores, por segundo año consecutivo. Se encuentran obras de diverso formato, desde dibujo (Juan Der Hairabedian) hasta videoarte (la rosarina Lila Siegrist) y esculturas. Se puede acceder online acá.

Museo Provincial de Bellas Artes “Emilio Caraffa”. Av. Poeta Lugones 411, Córdoba. Martes a viernes de 10 a 20 hs. Sábados y domingos de 10.30 a 19 hs. Entrada general: 3$. Hasta el 8 de septiembre.

Las dos caras del arte en Córdoba

Vista trasera del Palacio Ferreyra, sede del Museo Superior de Bellas Artes de Córdoba.

Inaugurado hace apenas cuatro años, el Museo “Evita” de Bellas Artes se ha constituido en un referente del circuito artístico cordobés. Con muestras permanentes y temporales, se destaca también la arquitectura y restauración de este antiguo palacio señorial.

En el año 2000, el gobierno de la provincia de Córdoba expropió el Palacio Ferreyra, ubicado frente a la plaza España. Había sido construido entre 1911 y 1916, dando hogar y sede a las actividades sociales de la familia Ferreyra y el resto de la aristocracia local; sus herederos lo habitaron hasta la expropiación, que lo encontró bastante deteriorado. En 2003 comenzó la restauración. La planta principal y la fachada cuentan con la mayor parte de elementos originales, de estilo francés y materiales traídos de Europa.

El Museo abrió sus puertas en octubre de 2007. Cuenta con tres niveles superiores y un subsuelo. El primer piso, cuyos balcones dan al majestuoso hall central, fue convertido en cuatro salas de exhibición, para lo cual hubo que demoler las paredes que lo dividían en verdaderos “departamentitos”, cada uno con su foyer, su baño y sus cuartos. Desde entonces es sede de la colección de arte de la provincia de Córdoba.

Actualmente el Museo presenta varias exposiciones. Dentro de la colección permanente hay una muestra de paisajes, con obras del siglo XIX principalmente, y otra de retratos y autorretratos, en la cual se destacan una bella y escandalizadora (para la época) pintura de Eduardo Schiaffino y un autorretrato de Fernando Fader. En el hall central, decorando sus paredes para desacralizar un poco la magnitud de su porte, hay obras de artistas argentinos contemporáneos; resaltan los cordobeses Roque Fraticelli Onofre y José Malanca, de quien se exhiben completas “Las cuatro estaciones”.

Entre las exposiciones de estos meses, sin embargo, cabe detenerse en la “Colección José Luis Lorenzo”. En el marco del Programa Colecciones 2011 que busca exhibir al público general colecciones privadas o institucionales, la de Lorenzo, coleccionista cordobés, resulta por demás interesante ya que abarca un completísimo y exquisito panorama del arte contemporáneo de la Argentina. Hay desde las expresiones naïve de Juan Juárez y Lux Lindner hasta el minimalismo léxico-conceptual de Josefina y Milagros Carón (con su “Diccionario anti-etimológico”); tenemos denuncia del abuso infantil en las obras de Karina Acosta y Celeste Martínez, escultura desconcertante con Gustavo Piñero y las mejores expresiones de la fotografía de la mano de Ananké Asseff, Arturo Aguiar y Manuel Pascual; otros artistas destacados de la colección Lorenzo, más conocidos, son Gabriel Valansi (oscura chatarra informática) y Román Vitali (fantasma que no asusta).

Próximamente se inaugurará la exposición “Manos anónimas”, del imponente pintor mendocino Carlos Alonso. Se trata de una reciente adquisición del gobierno de la provincia que consta de esta serie completa de dibujos.

Museo Superior de Bellas Artes “Evita” – Palacio Ferreyra. Hipólito Yrigoyen 511, Córdoba, Argentina. Martes a domingo de 10 a 20 hs. Entrada general: 3$. Miércoles gratis.

Buen pastor

Espectáculo de aguas danzantes en el Paseo del Buen Pastor de la ciudad de Córdoba, anoche cerca de las 22 hs.

Al llegar a Córdoba lo primero que nota el turista es que se encuentra en medio de una reñida campaña electoral. Los tres principales candidatos a gobernador, Oscar Aguad (UCR), José Manuel de la Sota (¿PJ?) y Luis Juez (Frente Cívico), adornan con vistosos carteles las rutas de acceso a la ciudad.

Los diarios locales, entre ellos el más importante, La voz del interior, titulan durante estas jornadas previas marcando el ritmo de la cuenta regresiva. Ayer el tema principal fue el posicionamiento de los candidatos ante el gobierno nacional de Cristina Fernández de Kirchner. Para Aguad, él es el único opositor verdadero. Juez, cáustico como siempre, admitió haber apoyado a Néstor Kirchner en su momento y dar marcha atrás a partir de las sonadas sospechas de corrupción que fueron apareciendo. De la Sota, finalmente, juega con su rol de peronista más ortodoxo, haciendo valer el apoyo del “partido” a la presidenta en las primarias abiertas del próximo 14 de agosto.

En las calles de Córdoba, sin embargo, se respira otro aire. Hay mucha policía, lo cual a un porteño le resulta raro (y si es joven y de izquierdas, además intimidante). La cuadra de nuestro hostel fue ayer escenario de una silenciosa y tensa batalla entre efectivos de la policía y negros senegaleses con sus maletines correctamente alistados para huir en cualquier momento. De una vereda estaban los negros, hablando en su idioma y con poca ropa; de la otra, la policía con sus camperas reglamentarias y miradas amenazadoras. Finalmente no pasó nada.

Ya en el colectivo que nos trajo al hostel una chica al lado mío venía escuchando cuarteto en su MP3. Caminando con los bolsos las dos cuadras que nos separaban de la parada, un local escupía cuarteto a la calle y sus vendedores y vendedoras agitaban a la gente. Acá la música ciudadana se vive en cada esquina. Igual que el idioma. Por ahora escuchamos “culiao” tres veces, siempre como vocativo. “¡Eh, ya se van todos culiao?”, era la pregunta por ejemplo.

La ciudad universitaria de la UNC es otro lujo. Me compré una remera bien ñoña para lucir por las calles de Buenos Aires. La editorial de la universidad tiene un catálogo exquisito, desde reediciones de Simmel y Weber hasta estudios de caso en roedores de la pampa e historia del arte. Sacan también dos revistas, Hoy en la Universidad y Deodoro, la primera de carácter académico y de divulgación (la UBA tenía Encrucijadas) y la segunda en papel de diario, más estrictamente cultural.

Líneas y colores

Brillantes y atractivos colores, marca registrada de la colección Claves de la editorial Nueva Visión (stand n°1911).

EUDEBA supo ser, allá por los años 60, una de las editoriales más importantes de América Latina, faro de toda una generación de intelectuales y, al mismo tiempo, capaz de publicar ediciones populares de títulos clásicos. Actualmente está un poco venida a menos.

En el año 1960 apareció una colección llamada “Serie de siglo y medio” en la cual tuvieron lugar este tipo de libros, como el Facundo de Sarmiento o El matadero de Echeverría. Este año, conmemorando el Bicentenario de la Nación, decidieron lanzar una colección llamada “Serie de los dos siglos”, dirigida por Sylvia Saítta y José Luis de Diego. Se trata de nuevas ediciones de clásicos antiguos y contemporáneos de la literatura argentina (desde Lucio V. Mansilla hasta Cortázar) acompañadas de un ensayo crítico especialmente preparado por un especialista en la materia. Por ejemplo, Ema, la cautiva, de César Aira, viene con un prólogo de la prof. Sandra Contreras (UNR). La presentación de la colección será el jueves 5 de mayo a las 19 hs. en la sala D. F. Sarmiento.

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Las provincias tienen su lugar en la Feria del Libro. Algunas están en más de un stand, por qué no, como nuestra ciudad de Buenos Aires. Otras, en su espacio institucional-político, digamos, y también en algún stand compartido (por ejemplo, el del Libro Universitario Argentino, n°604).

Tal es el caso de la provincia de Córdoba y su stand de Cultura (n°1820). Año tras año Fuera de contexto visita el espacio de la bella provincia para deleitarse con sus editoriales, sus producciones universitarias y culturales, su poesía y sus propuestas en general. Esta vez hablamos con ellos y nos comentaron: “Traemos ediciones de tres universidades, la UNC, la Católica y la de Villa María. También editoriales [locales] como Alción, Babel, Del Copista, Brujas”. Cabe destacar la Colección Archivos, coeditada por Alción y una universidad francesa. Se trata de pesados volúmenes definitivos de importantes obras literarias en ediciones críticas y revisadas. Tres de sus títulos son Glosa y El entenado, de Juan José Saer (coordinada por Julio Premat, 220$); las Novelas cortas de Juan Carlos Onetti (coordinada por Daniel Balderston, 195$); y Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sabato (coordinada por María Rosa Lojo, 195$).