Folioscope no es de papel

Abran paso al rey. Folioscope en vivo, anoche el El Baruyo.

Coronando un año lleno de éxitos musicales, Folioscope presentó anoche en El Baruyo su primer EP. Los cinco temas de la placa más algunos extras marcaron una hora de música que no por conocida tuvo gusto a menos.

Veinticinco minutos después de las 22 hs se corrió el telón con los primeros acordes de “Prairee/Oyster”. Pablo Traine cantaba y rasgueaba una guitarra eléctrica con mucho delay, creando la atmósfera onírica de esta versión del tema de Cassetto, y su hermana Alina completaba las voces con delicadeza.

Las invitaciones habían adelantado la lista de temas del EP: “Mandarinas”, “Verano”, “Prairee/Oyster”, “Equinoccio lunar” y “Assurance tous risques”. El segundo tema de la jornada fue “Mandarinas”, un frenético pop de fresca melodía y bajo bien al frente, lo cual hacía suponer que tocarían en un primer tirón los cinco temas del disco para luego pasar a los demás.

Como diría Vox Dei, así fue. Siguió la oscura y densa “Verano”, con teclado sampleado y la cantante blandiendo una especie de maraca muy sonora. Después vino “Assurance tous risques”, que cuenta la historia de un personaje de Ásterix. Esta es probablemente su canción más redonda y alegre, y fue el primer momento en que el cantante se calzó el banjo. En este tema se arruinó el sampler en la mitad, lo que no impidió que siguieran sin problemas. La presentación del EP terminó con “Equinoccio lunar”, algo así como un vals u otro compás complicado que tiene aires spinetteanos aburridos en su primera parte, pero después se pone cirquero e irónico como nos gusta.

La cantante lucía un coqueto vestido negro con trazos blancos tipo florales, muy bonito (en la foto puede contemplarse la dejadez de sus tres coequipers). Fue ella la encargada de las comunicaciones: presentar el EP, pedir paciencia ante las constantes demoras y afinaciones de su hermano (“estoy hablando por MSN”, se excusó ¿irónicamente? ante su iMac).

La segunda parte del recital incluyó algunos de sus temas no grabados: el de las abejitas (“en una fiesta hexagonal”), el dedicado a su perro “Moro” (“que otra vez no pudo venir”, se disculparon) y el “Hit”, que plantea un diálogo pimpinelesco entre los hermanos Traine (“Pablo, podrías tratar de enseñarme/ la parte de guitarra de este tema”, se queja Alina). El cierre llegó, como siempre, con el “Blues de las codornices”, no tan explosivo como en otras oportunidades pero compensado por el medley con la excelente “Wraith pinned to the mist (and other games)” de of Montreal. Solo un bis, el tema de “Elton John”, coronó la velada a las 23.30 hs.

En suma, tuvimos una hora de puro Folioscope, una banda cada vez más en forma y que publicó su primer EP. ¡Cheers!

www.folioscope.com.ar_________________www.myspace.com/folioscopespace

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Cortázar en flúo

Marta Minujín comandando su obra

Marta Minujín al frente de “Rayuelarte”, su intervención artística en el Obelisco.

Ayer a la tarde Fuera de contexto mandó un corresponsal a la 9 de Julio en busca de Marta Minujín. Un poco desorientado por la profusión de dobles de la artista, finalmente la encontró y le increpó haberle robado la idea de montar 100 rayuelas multicolores en plena avenida. Por suerte llegaron a un acuerdo y a continuación les cuenta su experiencia.

La convocatoria era a las 18 hs en el Obelisco. Pero a esa hora y en ese lugar no había nadie, así que caminé por la 9 de Julio hacia el Sur. En la esquina de Perón estaba el corte; más allá se vislumbraban pancartas con inscripciones de colores. Tras cruzar una aglomeración de curiosos me interné, cámara en mano, en la instalación propiamente dicha.

El panorama era realmente extraño. Cien rayuelas color flúo de unos 5 m de largo cada una alfombraban los dos segmentos centrales de la avenida. Saxofonistas de diversa calaña entonaban las mismas 7 notas de una conocida melodía de Charlie Parker. Clones de Minujín, megáfono en mano, paseaban entre la gente. En total unas 2 mil personas participaban del evento: músicos, colaboradores que sostenían carteles, clones, periodistas, jugadores de rayuela portando el reglamentario libro o fragmento de Julio Cortázar y la convocante Marta Minujín.

Párrafo aparte merece la artista. Enfundada en un resplandeciente mameluco dorado, no paró de caminar por el predio, hablando con la gente, los periodistas, personajes del espectáculo y personal técnico. Armada de un micrófono, profería incesantemente consignas: “En el centro de la ciudad, donde hay tanto odio siempre, hoy hay paz, amor y felicidad”. Dialogando con el, digamos, co-conductor del evento, se pronunció sobre la esencia de su trabajo: “¡arte, arte, arte!” y “flúo, flúo, flúo!” fueron las conclusiones.

Me parece que había más periodistas que participantes. La idea original era que los que “ganaran el cielo” en las 5 rayuelas consecutivas se llevaran como premio la “piedra” de telgopor envuelta en papel fucsia firmada por la artista con la cual jugaban. La desorganización propia de semejante acto masivo hizo que se olvidara la consigna para convertirse en un sálvese quien pueda, de manera que a las 7 de la tarde, acabada la función, fueron en su mayoría los niños quienes se quedaron con los preciados objetos. No faltaron las escaramuzas para decidir los destinos de los últimos ejemplares. A dos cuadras de la desconcentración, cotizaban 200 pesos.

“Hay que vivir en flúo”, proclamó Minujín, minutos antes de exclamar (parafraseando a Billy Bond) “¡que entren todos!” para el cierre del acto. La artista, creadora del concepto de “arte efímero”, había decidido que “este sábado es único en el mundo”, como atestiguaban algunas de las pancartas, por lo que se terminó tan abruptamente como había comenzado, bajo la amenaza de que “en 2 minutos se abre la circulación de la avenida”.

La velada había comenzado para Fuera de contexto en el campo de deportes del CNBA, donde “la-banda-anteriormente-conocida-como-Cassetto” brindó un acalorado recital, lleno de temas nuevos entre los que se destacaron “Moro” (“con letra dedicada a nuestro perro”, ovacionado) y “Blues del caparazón”. Alina Traine, hermana del alma mater del grupo, cantó brillantemente la mayoría de las canciones y se la vio cómoda en su rol de MC. También se destacaron el cada día más preciso Federico Bianchi en batería y el siempre genial Cristian Arone en bajo.

El heredero

elheredero

El heredero. Fotografía digital. 2004.

Esas fotos que por una razón u otra te llaman la atención… Antes cuando uno quería ver fotos se sentaba en un sillón del living, agarraba viejas y empolvadas bolsas llenas de álbumes y se disponía a recordar. Ahora tengo todas mis fotos en una sola carpeta amarilla, sentenció con ironía Claudia Piñeiro.

El poder evocativo de las fotografías: habría que escribir sobre eso. Barthes: la fotografía como algo que no existe, su referente siempre está afuera. La fotografía como signo sin significante: puro significado. “Mirá, esta soy yo a los 12 años”: ahí estás, te estoy viendo, no existe la foto. Veo lo que la foto muestra.

Vemos a dos músicos. El de la derecha es Kurt Cobain, guitarrista, cantante y compositor de Nirvana, durante el recital de su banda en Buenos Aires, en 1992. No hace falta decir nada sobre Cobain. El de la izquierda es mi amigo Pablo Traine en el teclado.

La foto fue tomada en noviembre de 2004. Nuestro amigo Tobías cumplía años, y armó una pequeña fiesta en su casa de San Isidro. Pablo, unos chicos más y yo habíamos ido, más temprano esa misma noche, al recital de Kraftwerk en Obras. Eran los últimos días de clases, esa época del año en la que pasan muchas cosas en muy poco tiempo y estás todo el día inexplicablemente feliz (¿se puede “explicar” la felicidad?).

En el cuarto de Tobías quedaban algunos rastros de su época “alternativa”: el póster de Cobain era uno de ellos. Los discos de Nirvana juntaban polvo en la repisa, señal de una adolescencia que terminaba. El teclado aguardaba paciente y parecía tener vida propia, como en los cuentos de Felisberto Hernández. Pablo no podía resistir la tentación. Todavía no era Cassetto, pero su talento musical ya despuntaba en cada reunión improvisada donde tuviera oportunidad de hacer algo de música.

“Tocate algo de los Beatles”, lo invité, como si en vez de en San Isidro estuviéramos en un fogón de verano. Sabía que conocía de memoria esas canciones. No me acuerdo cuál tocó: creo que alguna de esas melosas piezas de McCartney que tan bien aprovechan el piano: “Lady Madonna”, “Martha my dear”, “Honey pie”… Me tiré en el piso a escucharlo y saqué esta foto con la cámara de Tomás. Esas dos personalidades juntas, pensé, merecen quedar en la posteridad.

“no sé si me agrada el término ‘romántico'”

psycho candy. you can't always get what you want. dice:
_bueno Pablo, gracias por acceder a esta entrevista para Fuera
de contexto
_quisiera que conversáramos sobre este tercer disco de Cassetto,
"Limonades"
The free design. dice:
- Por supuesto, adelante.
_la palabra que en mi opinión describe a Limonades en relación a
los dos discos anteriores es "fresco". ¿coincidís?
- No exactamente. No pensé en eso al hacerlo. Y personalmente,
no me produjo esa sensación. Pero no me molesta la definición.
_ noté varias cosas que me llevan a pensar eso: en primer lugar,
la mayor nitidez de la voz. Me parece que por fin decidiste
hacerte cargo de tu voz y ponerla más al frente. ¿fue una
decisión consciente?
- A partir de Framboise empecé a querer que se escuchara la voz.
La diferencia, que no sé si es notoria o no, es que la voz prin-
cipal Limonades es la mía. No así la de los discos anteriores.
_ la voz está menos procesada. No hay tanto eco (pienso en
"Lovely morning") ni sobregrabaciones ("Don't go")
- En Limonades no hay ningún efecto. Todo suena tal cual fue
interpretado. Con la excepción de algunas pistas que fueron
pasadas para atrás. Pero no se escuchan.
_ otra cosa que está muy presente en Limonades es el "tiempo":
ese reloj que constantemente entre tema y tema repiquetea,
intranquilo. Incluso en esos espacios te dedicás a afinar,etc.
¿Por qué parece que está grabado en vivo? ¿Lo está?
- Está grabado en vivo. La voz y la guitarra fueron grabadas
juntas, en vivo, y de corrido, el núcleo del disco fue hecho en
una toma.
- Y con una guitarra clásica de seis cuerdas (de nylon), a
diferencia de la usanza anterior.
_ cuánto tiempo pasó entre que lo empezaste a grabar y estuvo
terminado?
- El núcleo del disco, o sea, la guitarra y la voz... no sé,
la duración del disco, 35 minutos?
- Pero el disco en total... a ver, voy a revisar.
- Algo así como un mes.
_ los temas están cantados en 4 idiomas distintos: francés,
galés, castellano e inglés. hasta dónde querés que los que
escuchan entiendan lo que decís? ¿Elegís el idioma o te surge
espontáneamente en uno u otro?
- No es casualidad que haya dos temas en cada idioma, uno por
lado.
_ no lo noté...
- On valse, por ejemplo, está en 3/4, en francés y suena
"urgente"
_ "Raw words" es romántica: ahí cantás "lo digo en canciones
porque no lo puedo decir de la manera adecuada"
- On valse... es una reversión de Noeuds.
- Raw words fue la primera canción escrita para este disco.
- Y... todo el disco es romántico.
_ lo escribiste pensando en alguien en especial?
- Sí.
_ la primera y la última canción son quizás las más "extrañas".
"Hora fantasma" es una ranchera disco, alegre, y "Nervocítrico"
es eso, nerviosa y cítrica. Ambas están en castellano
_ en un momento decís "por Paulita"? ¿escuche bien?
- No coincido. Para mí el más extraño es... Usina de montañas,
ese.
- Sí. No sé si van a estar las letras cuando se edite el disco.
Espero que sí.
_ te interesa que la gente entienda lo que decís? ¿las vas a
traducir?
- No especialmente, las letras que escribo no son muy
interesantes. Creo que el mensaje general va más allá de las
letras. "On valse", por ejemplo, es un tema romántico más allá
de la letra, en mi opinión. Bueno no sé si "romántico" es el
término que más me agrada, pero no es errado.
- No, pensé en hacerlo, pero desistí, es ridículo.
- Sin embargo, hay una versión de Raw words en galés.
_ hay un fuerte registro de cotidianeidad en Limonades, en
parte por lo del "vivo", que ya hablamos, pero también por el
sonido ambiente y por esa "frescura" que se nota en canciones
tan mínimas y llenas de paz como "Prairee oyster", tal vez la
más linda del disco
- ¿Cotidianeidad?
_ me parece menos apto para tocar en vivo que Framboise este
disco
- Prairee oyster es muy linda canción, estoy orgulloso de ella,
refleja el momento de su composición. Es uno de mis mayores
logros, aunque tal vez la versión de Limonades no sea la mejor
versión posible.
_ tengo el privilegio de haberte escuchado tocarla en vivo y doy
fe de que te sale muy linda
- Ambos discos son igual de tocables en vivo. El que es menos 
apto es Neffronic, sin duda. Por eso solo tocamos un solo tema 
de ese disco, y totalmente reformulado.
_ percibí "Limonades" como un paisaje sobre el cual pasan las
canciones como un murmullo. Hay una conceptualidad que lo abarca,
en ese sentido me pareció más homogéneo que los anteriores, tal
vez por las condiciones en que lo grabaste.
- Puede ser. La homogeneidad es totalmente voluntaria. Las condi-
ciones de grabación y la instrumentación favorecen eso.
- Y la estructura del disco también.
_ qué papel juegan los músicos con los que tocás en todo esto?
- ¿En Limonades?
_ en tu vida como músico
_ en Limonades entiendo que nada
- Bueno, Fede, Alina, Cristian y Martín son, al igual que yo,
parte de Cassetto, actualmente. Cassetto es mi principal proyec-
to musical. No sé cuánto más se puede decir al respecto.
_ bueno Pablo, gracias por la entrevista y te felicito por tu
música
- Bueno, gracias a vos por el espacio y ¿me puedo permitir pasar
información relativa a Cassetto?
_ venga el chivo
-
Cassetto edita
Framboise, va a estar disponible en noviembre a través de
Demophobya productions/Aeron Sur recordings
Limonades, va a estar disponible en noviembre o diciembre a
través de Demophobya productions/Destroy Anatomy records/revista
Flamean Upa

Cassetto toca
en formato hippie el 01/11 en Bonpland 1660
con la banda completa a fines de noviembre, a confirmar

Más información Cassetto:
fotolog.com/cassetto (http://fotolog.com/cassetto)
myspace.com/cassettocaneuon (http://myspace.com/cassettocaneuon)
cassettomail@gmail.com (mailto:cassettomail@gmail.com)


Pasado en claro

Cassetto en vivo, en una presentación del mes pasado.

Los geniales Cassetto cerraron anoche un festival de bandas en el CBGB porteño. Apretado por el tiempo y las limitaciones técnicas, el cuarteto superó ampliamente a las tres bandas anteriores en originalidad y calidad interpretativa. Las bandas del CNBA deberían escuchar menos Joy Division y más Stereolab.

Puntualmente a las 11 de la noche, Pablo Traine (voces, guitarras, trompeta y compositor del grupo) y Martín Ariel Hartmann (trombón y bajo) llegaron al lugar inmediatamente después de participar en una ópera. Visiblemente agitados, comenzaron su set con “Anagramme”, de su segundo disco Framboise. Mucho más despojada (notable diferencia entre la guitarra de 12 cuerdas original y la de 6 elegida para la ocasión) que en los discos, las composiciones de Traine se lucieron en la mayoría de la velada, con ocasionales imperfecciones entendibles por el mencionado contexto del show.

La banda merece su párrafo aparte. Cristian Arone en guitarra, bajo y flauta demostró una sutileza exquisita, equilibrando los caracteres alocados de los citados Traine y Hartmann. Este último, pese a su nulo carisma escénico, aportó sus modernas concepciones compostivas, lamentablemente sin haber podido desplegar las maravillas ocultas de su notebook. En batería, Federico Bianchi cumplió con creces el rol de una batería electrónica. Cerebro musical del conjunto, Pablo Traine derrochó talento sin pecar de esnobismo, tocando banjo, guitarra, trompeta, trombón y bajo. Sería esperable que los músicos pudieran estabilizarse en un instrumento de aquí en adelante.

A poco de sacar su tercer disco, CASSETTO (que graba solo, pero toca con los tres citados músicos) presentó un tema inédito (“Prairée oister”) y otro olvidado (“On the side”). En su mayoría la lista (8 canciones) se apoyó en Framboise, con un fuerte dejo a los Kinks de Village Green (1967): en orden, pasaron “Nuit-ante”, “Glycin” y la bellísima “Noeuds”, para cerrar con “Don’t go!” Puede concluirse que CASSETTO le pasó el trapo a todas las bandas que los telonearon, dando cátedra de humildad, precisión y actitud rockera, todo por el mismo precio y a pesar de los desperfectos técnicos.

Antes había pasado LA FINCA DE LAURENTO, la formación del virtuoso Martín Lapidus que ya cuenta con público propio entre las bandas del reputado Colegio porteño. Con solo su guitarra y presentando su esperado disco, dieron una interesante combinación mucho más focalizada y seria que en el pasado. Los largos y por momentos aburridos pasajes de delirio progresivo dejaron paso a un sonido más rockero, compacto, e incluso hip-hopero (“Lejos”).

Habían abierto la noche del CBGB los chicos de NORMAN, a las 8 de la noche, un oscuro rock de guitarras que hubiera sonado fresco hace treinta años, pero que desde Joy Division suena a viejo. Les siguieron a las 9:25 los ROSAS DE ECUADOR, cultores del rock progresivo de los videos de Peter Capusotto (al principio y al final de su set) y de la oscuridad spinettiana de Invisible (nótese que ninguna banda acusó influencias de menos de 30 años de antiguedad), creyéndose King Crimson por estirar temas de 8 minutos. Ambas bandas sonaron perdidas en su totalitaria ambición, exacerbado por la regular calidad sonora del antro.