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Acoples, por Julia Masvernat

Julia Masvernat. Acoples. 2011-2012. Serigrafía sobre papel. Medidas variables.

“Olga Cossettini… acá estaba la oficina de Néstor“, pensé mientras el viento gélido se me colaba por los pliegues del abrigo.

“Acá seguro doblaba el auto, se metía en la cochera del subsuelo y nunca más lo veías”. No me imaginaba multitudes vivando al líder; más bien, acuerdos a puertas cerradas de esos a los que nos tiene acostumbrados la política argentina. La de las componendas y los Pactos de Olivos.

Cuando empecé a ir al campo de deportes en el secundario no había casi nada en Puerto Madero. El Hilton, pará de contar. Lotes vacíos, carteles gigantes que prometían condominios lujosos aplazados indefinidamente. Hacia 2004-2005 se puso con toda. Jugábamos al fútbol y enfrente, sobre Juana Manso, los obreros de la construcción hinchaban para algún equipo y chiflaban al otro. Después vinieron las torres, la de Repsol-YPF, las El Faro.

Martín Rejtman decía en la revista crisis, el año pasado, que Tinelli y Puerto Madero son dos símbolos fuertes del menemismo y que hoy siguen fuertes. Al principio pensaba que ese barrio, como el que está por Figueroa Alcorta entre la facultad de Derecho y el Malba, son la Argentina que no existe. Pero no: son la Argentina de pura cepa, como los poblados a veinte minutos del centro de Resistencia que no tienen agua, o las afueras de Bariloche donde la policía mató a Diego Bonnefoi.

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Fogwill decía en la entrevista con El ojo mocho en 1997 que no entendía cómo alguien que llenaba un formulario para la Fundación Antorchas podía seguir escribiendo. No si la ganaba, eh -aclaraba. Si llenaba el formulario. En uno de los primeros capítulos de Girls, Adam le dice a Hannah que a pesar de tener un “major” en “Comp-Lit” (literatura comparada), trabaja como carpintero freelance desde su casa porque “se siente más honesto”.

Hay algo de eso, de la honestidad. Fogwill pensaba que los escritores quedaban desactivados en ese trajín burocrático. Cáustico, obvio, pero un cachitín certero. No sé si está bien el discurso llorón de ciertos artistas del estilo “mamá, mamá, dame plata para hacer mis obras”. Me reconcilio más con Franco Vico, que armó la Fundación Vairoletto y le robó la plata a Faena para hacer su locura. Aguante los ricos que estudian carreras empresariales en universidades privadas, trabajan en multinacionales y viven en lofts de la puta madre. Se siente más honesto.

De Belleza y felicidad a Matienzo 2

Belleza y Felicidad. Bandeja, 2000 Bandeja de cerámica intervenida. 11 x 23 x 1,5 cm Cortesía de Col. Gustavo Bruzzone

Belleza y Felicidad. Bandeja. 2000
Bandeja de cerámica intervenida. 11 x 23 x 1,5 cm
Cortesía de Col. Gustavo Bruzzone

Hace poco me enteré de que Belleza y felicidad estaba a la vuelta de lo de un amigo. “La próxima vez que vaya, paso a ver qué quedó”, me dije. Lo saqué de un anuncio en ramona: Belleza y felicidad. Acuña de Figueroa 900. 4867-0073 | lu-vi 10:30-20; sa 11-14 info@bellezayfelicidad.com.ar http://www.bellezayfelicidad.com.ar A la vuelta, justo. Y ayer fui.

Pasé antes del mediodía. El local está funcionando; lo ocupa una vidriería comercial. Entré. Había un señor de unos cuarenta años atendiendo a dos señoras de la misma edad. Le estaban encargando un trabajo grande. El tipo estaba sentado en una banqueta, con el cuerpo sobre una gran mesada que le servía de escritorio, sucia y llena de papeles. Barrio, barrio. Había espejos de todos los tamaños, veteados, cortados, redondos, curvos, con stickers.

Rápidamente me di cuenta de que había muchos rastros de ByF en la vidriería. El empapelado era original, el mismo que se puede ver en las fotos de la época: colorido y aéreo, con la palabra “imaginación” repetida en mosaico por las altas paredes. Había agujeros en las columnas blancas con palitos de sahumerios violetas, amarillos. Había inscripciones tipo tag en los enchufes. Algunos vidrios, con estampitas pegadas o esmerilados de ilustraciones, podrían haber pasado por obras de ByF si el calendario hubiera indicado diez años atrás.

Arranqué para lo de mi amigo sin llegar a hablar con el dependiente. Después de comer le pedí que me acompañara (“¿hay una casa de vidrios ahí, no?”; no sabía de su existencia anterior). Caminamos media cuadra por Medrano, una por Guardia Vieja hasta Acuña y ahí estaba -cerrado- el local que sigue diciendo “Belleza y Felicidad”, con esas letras cursivas tan aniñadas, en la vidriera. “Vamos a la plaza”, propuso. “No, mejor vení a conocer Matienzo 2”, le sugerí.

Seguimos por Guardia Vieja una cuadra. “Hay mucho ruido acá”, así que hicimos una S y agarramos Rocamora. Después de unas cuadras doblamos a la derecha y a doscientos metros, entre las dos avenidas, está Matienzo 2. Tocamos el timbre. No había nadie. Todo muy limpio el frente, clarito, lavado. Cruzamos a la vereda de enfrente y le traté de explicar la cantidad de promesas que ese edificio contenía; expectativas, trabajo, amistad, compañerismo y una historia que recién en el futuro se va a convertir en realidad y en pasado.

Me llamó la atención el parecido con la casa actual, desde el frente. Es el clásico lote de 8,66 m de Buenos Aires. Hasta los balcones son similares; la cuadra también, tranquila y empedrada, sugerente. Pensé que en 2030 quizás un joven pasará por ese frente y se quedará ahí parado, imaginando: “acá estaba Matienzo”.

Nombre y apellido

Relatos (Lipsync), por Leticia El Halli Obeid

Leticia El Halli Obeid. Relatos (Lipsync). 2005. DVD color y sonido. 8 min 45 seg.

Aparte ahora estoy saliendo con una minita que es socióloga. ¿Ah, sí, cómo se llama? María Clara Glusberg. ¿En qué cátedra está? No sé, da Sociología general. Ah, General. Sí, pero yo te digo, gana bastante bien con eso de las becas, tenemos que meterte. Ella nos puede hacer una onda, bah, no, la onda es que podríamos armar algo juntos. Te va a caer bien. Pasa que yo ya tengo una posición tomada con respecto a eso, es la burocracia, aparte ni siquiera es un trabajo, se te pasan los dos años y tenés que empezar de nuevo. Ya sé, pero ahora no estás ganando nada y esto es mejor. Aparte te va a caer bien, es socióloga como vos. Y vive sola, me invita a comer, me cocina… jajajaj, es la posta. Sí, ya sé, estás como yo hace seis meses. Igual en un momento me cansé de ser el juguetito. Pero yo no soy el juguetito, o sea, no estamos saliendo, ahora se fue de viaje pero nos veíamos ponele… una vez por semana. Sí, estás como yo hace seis meses. Capaz te la podés levantar vos, eh, a mí no me molestaría. ¿Cómo la conociste? Estaba con Diego, re borracho en un lugar. Estábamos los dos tan borrachos que no pasó nada. Ahora ya no puedo distinguir un blanco del otro. Me quedé daltónico. Necesito expresarme. Continúe.

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¿Por qué dejé de escuchar música electrónica? Cuando escucho ahora me doy cuenta al mismo tiempo que me hago esa pregunta. Debe ser como todo. “Es como todo”. Qué frase chota. “Hay que seguir”. Frase de taxista. Pasa que nada es para siempre. Seguimos con los clichés. Habíamos armado un ciclo de clichés, de lecturas, pero no fue nadie. Así no me sirve porque tengo que pagarle a los mozos. “WE ARE YOUR FRIENDS/ YOU’LL NEVER BE ALONE AGAIN”.

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El videoarte. Qué cosa rara.

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Pearl Jam hace siete años me salió cincuenta pesos. Ahora, cuatrocientos cuarenta. Casi ocho veces de aumento. La inflación general de la devaluación hasta hoy se calcula en diez veces. Ponele, las facturas: estaban veinticinco centavos cada una (las películas son buenas para medir estas cosas), ahora están dos con cincuenta. Otros productos o servicios están claramente atrasados (transporte, servicios públicos en general, cuyo ejemplo extremo es el de los teléfonos públicos que siguen a veinte centavos los dos minutos como en 2001). Elija su propia aventura.

Espacio, montaje, visiones del futuro

Luis Felipe Noé. Racatapatán. 2002. Técnica mixta sobre papel. 230 x 150 cm.

Una no-retrospectiva dedicada a Luis Felipe Noé es la última apuesta del Museo de la UNTREF. Co-curada por el artista, propone un espacio de confluencia centrado en su producción reciente.

El público de arte argentino seguramente conoce a Luis Felipe Noé. Nacido en 1933, este prolífico artista ha representado a la Argentina, por ejemplo, en la Bienal de Venecia de 2009. Noé encarna también el compromiso y la intervención pública del artista, sostenido en más de cincuenta años de carrera que poseen como un mojón fundamental su participación en el grupo conocido como “Nueva Figuración”, a principios de los ’60.

El MUNTREF presenta una vez más una propuesta curatorial novedosa, dándole otra vuelta de tuerca a un artista que sería tentador canonizar. Pero el convocante no lo permitiría: aquí la curaduría fue emprendida por Diana Wechsler, Cecilia Ivanchevich, Eduardo Stupía (¿para cuándo una exposición de este genial artista?) y el propio Noé. “La decisión curatorial bajo la cual se despliega esta muestra es menos una ocurrencia de los responsables que la inexorable consecuencia de la actitud del artista, que se lleva por delante, a fuerza de prepotencia de trabajo y lucidez mental, todo intento de someterlo a las tranquilizantes normativas”, explica Stupía.

Al entrar a la primera sala nos topamos con la obra que encabeza esta nota, en la que se presentan algunas características del arte de Noé: la yuxtaposición de figuración y abstracción, la temática social pasada por el tamiz abstracto de una mirada siempre inquieta. La muestra presenta 32 obras, todas de gran tamaño y en su mayoría producidas en la última década. Algunas excepciones son, por ejemplo, “El ser nacional”. Las técnicas son de lo más variadas, desde la tapa de inodoro incrustada en “Eh Winckelmann, ¿dónde están los dioses griegos?” hasta la cápsula espejada entre las dos salas que demuestra sus exploraciones ópticas.

Son visiones, pero está la posibilidad de una “re-visión, con las que se construyen e iluminan nuevas redes de significaciones”, en palabras de Wechsler. Su pintura rebosa en expresividad, pero lejos del individualismo: son siempre un “estado de cosas”, eso que nos trasciende y nos envuelve (¿será eso la política?) Un arte para “revelar”, en un sentido casi fotográfico: qué hay de humano detrás de la forma y el sinsentido.

Noé. visiones / re-visiones. Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Valentín Gómez 4838 -Caseros, Provincia de Buenos Aires. Lunes a domingo de 11 a 20 hs. Hasta el 23 de septiembre. Entrada libre y gratuita.

Las entrañas del monstruo aéreo

Vista del Bicho SusPenso na PaisaGen de Ernesto Neto, en el Faena Arts Center. Foto: Akira Patiño.

Un obra especialmente concebida para el nuevo proyecto de Alan Faena es la más reciente creación del artista brasileño Ernesto Neto. Colores, sinestesia y diversión en un bicho gigante que vuela y nos invita a pasar. Un cronista de Fuera de contexto estuvo ahí, en sus entrañas.

Expandiendo su objetivo cultural en Puerto Madero, el grupo Faena abrió un espacio de arte en el antiguo complejo de Molinos Río de la Plata, sobre la actual Azucena Villaflor. La instalación de Ernesto Neto, que inauguró el espacio el pasado 22 de septiembre, fue concebida como site-specific en lo que era la sala de máquinas del molino: nueve metros de altura y grandes ventanales así lo atestiguan, con toda su monumentalidad.

Siendo su primera obra en Argentina, la propuesta de Neto se caracteriza por dialogar con los conceptos de naturaleza y paisaje, redefiniéndolos al tiempo que se desafía su carácter “dado de antemano”. ¿De qué se trata este “bicho suspendido en el paisaje”? A grandes rasgos podríamos hablar de una estructura colgante laberíntica, hecha de tejido sintético al crochet, muy colorido, que permite que los espectadores se introduzcan en él y paseen, armando su propio camino.

Es el espectador el que termina de construir la obra, propone el artista. De hecho Neto, “nieto” en portugués, se proclama descendente del arte brasileño llamado “Neo-concreto” cuyos antecedentes más ilustres son Helio Oiticica y Lygia Clark. La instalación del Faena antes tenía otro nombre, pero su destino y forma definitivas quedaron asentados tras el armado in situ, explicó a este cronista la gentil educadora de sala Luciana.

Visto de arriba (o de abajo -pero siempre lejos), el bicho se parece, aventuró Neto, a las líneas de Nazca, Perú. De al lado, desde adentro, es una orgía de sentidos en el que el caminar sobre las pelotitas, envueltas en paquetes alargados, recuerda la lluvia tropical. Los colores y las texturas logradas por el doble tono de cada fibra tejida colaboran para que el significado de la instalación se construya como una experiencia total: hay que recorrerlo y balancearse, sí, pero también quedarse un rato tirado suspendido en el aire, o abajo sobre el piso de blanquísimo mármol mirando para arriba.

“La propuesta de Ernesto Neto supone un abordaje radical del acto de vivir, así como también de las herramientas necesarias para examinar nuestros entornos cotidianos”, postula la curadora invitada Jessica Morgan, de la Tate Modern de Londres. No se puede dejar de sonreír como un niño en medio de este curioso recorrido; de hecho muchos pequeños se pasean por sus entrañas disfrutando de la tarde. Tal vez solo se trate de eso…

O Bicho SusPenso na PaisaGen. Ernesto Neto. Faena Arts Center. Aimé Paine 1169, Puerto Madero. Martes a domingo, de 11 a 19 hs. Entrada general: 20$. Estudiantes con acreditación: gratis. Hasta el 30 de noviembre.

Viajero de la luz

David Lamelas. London: Time as activity. 2011. Video-proyección. Medidas variables.

La nueva exposición del MUNTREF rescata a un artista clave de la vanguardia porteña de los 60’s. “David Lamelas: Buenos Aires” exhibe tanto bocetos como reconstrucciones de obras conceptuales de aquella época.

El Museo de la Universidad de Tres de Febrero (MUNTREF) continúa su búsqueda en el circuito artístico local con esta muestra tan inesperada como bienvenida. David Lamelas es recordado como uno de los protagonistas del “círculo del Di Tella”, artistas ligados a la vanguardia neoyorquina de los años 60, con su acento en lo conceptual.

La primera sala cuenta con una selección de obras de otros artistas, hecha por el propio Lamelas. Son los que lo formaron, y al prestar atención a los nombres uno reconoce ciertos rasgos distintivos: arte abstracto, vanguardia, espíritu de grupo (los Madí, los Op-art). Hay grandes obras de Gyula Kosice y Lucio Fontana, por nombrar un par. Es como si el artista hubiera decidido “situarnos” en su pasado antes de emprender el viaje por su propia trayectoria.

“Buenos Aires” se llama esta exposición, la de un nómade y “extranjero”, como lo caracteriza Aníbal Jozami, cuya presencia en el circuito argentino no es la que se esperaría. Como todo artista conceptual, sus obras tienen la ventaja de resistir el paso del tiempo: la mítica “Situación de tiempo” (1967), con sus televisores sintonizando la no-señal y emitiendo una luz difusa y enloquecedora, es reconstruida en 2011 con aparatos modernos.

Otro núcleo de esta exposición es el trabajo con la luz. ¿Es algo que no tiene densidad ni volumen? Lamelas trabaja, en dos “Límites de una proyección”, este campo vacío que parece surgir alrededor de un haz de luz. ¿Cuáles son sus límites? ¿Depende del espacio de la proyección más que de la fuente? ¿Cómo podemos interactuar con ella?

También en el campo del videoarte fueron pioneros los desarrollos de Lamelas; se exhibe aquí “To pour milk into a glass” (1972). En la última sala se presenta su costado menos conocido: bocetos y grabados de los sesenta, rescatados por pedido de la curadora María José Herrera. En uno de los rincones de la sala principal, asimismo, se incluye una escultura site-specific, llamada “Corner piece”: es como si la pared se hubiera vuelto hacia adentro, invirtiendo los lugares de la mirada y la contemplación hacia un imposible espacio exterior.

David Lamelas: Buenos Aires. Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Valentín Gómez 4838 -Caseros, Provincia de Buenos Aires. Martes a domingo de 11 a 20 hs. Hasta el 18 de diciembre. Entrada libre y gratuita.

Clásico y moderno el museo Caraffa

La explanada del Museo Emilio Caraffa de Córdoba, sobre la avenida Poeta Lugones.

Cinco exposiciones para deleite del entusiasta del arte son lo que ofrece el Museo Emilio Caraffa en estos meses de invierno. En su moderno edificio se puede ver arte contemporáneo emergente y consagrado.

El Museo Emilio Caraffa (MEC), frente a la plaza España, es una visita obligada para todo aquel que pasa por Córdoba. Se trata de un edificio centenario que fue remodelado y ampliado en 2007. La actual entrada, captada en la foto supra, consta de una plaza seca con bancos y un frente vidriado desde el cual se puede contemplar la escalera principal que conduce a las salas 1, 2 y 3, en el viejo edificio; las salas 5 a 9 están en el ala nueva, conectándose las dos partes por el pasillo-sala 4. Es un verdadero laberinto de arte.

En la planta principal hay un café-restó muy atractivo, en el cual se puede descansar de una agotadora jornada de contemplación; y una muy bien provista librería especializada en arte y cultura, con catálogos de todas las muestras del MEC y de otros lugares del país y del mundo, así como libros de arte de gran formato.

La primera muestra, en las salas 1 a 3, es de la Colección del Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA), que abrirá sus puertas en 2012. Llegaron al MEC cuarenta obras centradas en la geometría y su relación con el arte contemporáneo. Se exhiben tanto artistas argentinos como de otras partes del mundo (como el húngaro Victor Vasarely). Es una selección realmente impresionante, contundente desde lo curatorial, que busca explorar las maneras de abordar las formas desde el minimalismo concreto de Lozza hasta la psicodelia de Marta Minujin, pasando por los experimentos ópticos de Tomasello y la monumentalidad oscura de Kuitca.

En la sala 4, yendo hacia la parte nueva, se encuentra la muestra de arte textil de Ana Sammartino. Hace diez años que esta artista realiza piezas únicas en un telar manual, que llaman la atención sobre la producción en serie de la sociedad contemporánea aún en algo tan humano como la ropa y el abrigo. La parte nueva se extiende hacia un lado, con la sala 5, en una instalación de Manuel Quiroga llamada “Córner” y para el otro, en las 6 y 7, en el Premio Itaú – Artes Visuales 2011.

La instalación de Quiroga es una visión posapocalíptica, la presencia de un futuro en el cual la humanidad se desintegrará en la indiferencia y la oscuridad. Los visitantes pueden recorrerla, pasar entre estas figuras de tamaño real, de resina, para percibir su desesperación.

Las salas 6 y 7 son la parte más fresca del museo. La fundación Itaú buscó premiar a los jóvenes artistas argentinos más prometedores, por segundo año consecutivo. Se encuentran obras de diverso formato, desde dibujo (Juan Der Hairabedian) hasta videoarte (la rosarina Lila Siegrist) y esculturas. Se puede acceder online acá.

Museo Provincial de Bellas Artes “Emilio Caraffa”. Av. Poeta Lugones 411, Córdoba. Martes a viernes de 10 a 20 hs. Sábados y domingos de 10.30 a 19 hs. Entrada general: 3$. Hasta el 8 de septiembre.