Todos somos erroristas

Desembarco errorista en Mar del plata

Desembarco de la Internacional Errorista en Mar del Plata, en noviembre de 2005. Foto: cortesía IE.

En 2005 se armó la Internacional Errorista, con artistas que venían trabajando en el colectivo Etcétera… de la mano de los escraches de HIJOS y demás acciones contra la impunidad de los militares asesinos a fines de la década de los ’90. Conversando con Santiago García Navarro decían esto dos de sus fundadores:

“Loreto Garín Guzmán: El Errorismo surgió en gran parte con esta idea del error, que apareció como un azar. Dos ejemplos: cuando la policía inglesa mató en el metro de Londres a Jean Charles Menezes, un electricista brasileño, dijo que fue por error. Cuando la CIA se llevó a un ciudadano alemán a un campo de concentración, dijo que fue por error. La palabra “error” empezó a ser funcional dentro del discurso del terror.”

“Un día, cuando un compañero nuestro estaba escribiendo un texto en la compu, apretó el corrector F7 y la primera palabra que apareció marcada como incorrecta fue “errorismo”. Este compañero había querido escribir “terrorismo”. El corrector decía: “errorismo” no existe, usted quiso decir “erotismo” o “terrorismo”. De ahí surgió el nombre.

El año pasado, cuando estuve en Mar del Plata para el Festival de Cine, una señora me contó de la odisea que había significado para los locales la realización de la Cumbre de las Américas en 2005, con el mismísimo George W. Bush como plato principal. Tenían que presentar credenciales para acceder a la zona reservada, que era un área enorme de todo el macrocentro de la ciudad hasta el Puerto, por la costa. Ellos, los erroristas, estaban por ahí.

Al otro día, cuando faltaban cuatro horas para que terminara la Cumbre y se fuera Bush, nosotros ya habíamos hecho lo que teníamos que hacer y nos quedaba un rato libre. Entonces fuimos a la playa, y de paso filmamos una escena de la película Operación Bang: los erroristas que vienen desde el agua, los erroristas agachados, los erroristas con el bote, los erroristas en las escolleras. Teníamos un bote inflable y un Jeep verde militar. Y de repente algunos dicen: “¿Hey, ahí pasan dos helicópteros. Vamos a apuntarles”¿. Y después pasa un avión enorme, y nosotros en las escolleras apuntando. No sabíamos que era el Air Force One, donde iba Bush, y ese fue el error errorista. Dos minutos después, por todos lados, suenan las sirenas, empiezan a cerrar la playa y caen muchos policías con armas, con perros: “¿quietos, quietos, quietos, quietos, quietos”¿. Y nosotros ahí tuvimos que decir: “¿Es un error. Las armas son de cartón”¿ (porque el tipo decía: “¿tirála, tirála, tirála”¿). Y dijimos: “Somos actores, estamos filmando una película”, y les entregamos una autorización municipal que habíamos hecho nosotros pero que sirvió. Toda esa escena está filmada. Un policía dijo: “¿Algún responsable”¿. Y un compañero nuestro, el Mota, dijo: “Yo”, y se fueron los dos a negociar. Nuestro compa”¿ero le pregunta: “¿Cuál fue el error?”, y el policía le dice: “El error es que hubo cincuenta llamadas telefónicas, desde handies, desde la playa, de vecinos, diciendo que había piqueteros apuntando con armas hacia el cielo, y nosotros teníamos que venir”. Y dice nuestro compañero: “¿Pero usted nunca cometió un error?” Todo esto era conversación espontánea. Y el tipo dice: “Sí, el error que cometí fue ser policía. Yo quise ser actor pero no me dejaron”. Y ahí se completó el asunto. El tipo se estaba sintiendo parte del rodaje. Terminó armándose una discusión en la que se juntó mucha gente, con cámaras, y entonces nuestro compañero, al estilo evangelista, empezó a preguntarle una por una a la gente que estaba ahí: “¿Y usted, nunca cometió un error?” Y una mujer decía: “Yo me casé por error, querido”, y así cada uno empezó a hacer su catarsis. Después llegó el policía con la carta de autorización y dijo: “Pueden seguir tranquilos”. Y así terminó la escena. El error errorista consistió en este caso en que le apuntamos a Bush por error, por error nos vinieron a detener, y también por error nos dejaron ir, porque la carta era falsa. Y ahí dijimos: este es el corazón de la obra, esta es la clave.

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