Nada que ver

Hugo Chávez en Ferro

La cancha de Ferro, en el barrio porteño de Caballito, fue la sede del acto de Hugo Chávez en marzo de 2007. Foto: EFE.

El viernes 6 de marzo de 2007 fui a la cancha de Ferro a ver a Hugo Chávez. Siempre me gustó la idea de entrar gratis a una cancha de fútbol. A fines de 2005 andaba por la Boca y estaban desarmando el escenario de Serrat y Sabina en la Bombonera. Estaba con un amigo y un pariente de él, español, haciéndole el city tour. El tipo no lo podía creer, porque además la cancha de Boca tiene la particularidad de estar, cómo explicarlo, en plena calle: el campo de juego está físicamente muy cerca de la vereda, digamos seis metros. Claro que en el medio hay portones, pero ese día estaba todo abierto porque se estaban llevando las estructuras. Entonces nos mandamos, pisamos el campo de juego y vimos las tribunas vacías.

No recuerdo bien por qué fui a ese acto organizado por las Madres de Plaza de Mayo (?) El año anterior había ido al festejo por los tres años de Kirchner, pero al mismo tiempo escuchaba Lanata PM y creo que ya no leía Página/12. Fui a ver a Chávez, dije, como hacía un año y medio había ido a ver a Pearl Jam en ese mismo escenario.

Había una valla que separaba a la gente del sector VIP, como se diría en los recitales, en el que pude distinguir a Miguel Bonasso y al canciller Bielsa (¿te acordás de Bielsa?, “el RR.PP. de Kirchner”). Un conocido mío estaba empezando a militar en la JP Evita y me lo crucé en medio del acto. Lo telonearon un par de oradores locales, de esos que ya nadie recuerda (¿Hebe?, ¿te acordás de Hebe?) En medio del discurso de Chávez lo veo a este pibe en su columna, en medio de las banderas de caña tacuara, haciendo pogo con una vieja camiseta blanca estampada con el logo de la organización. “¡Julito, viniste!”, me saludó efusivamente al tiempo que me atraía hacia la masa. Y estuve pogueando con los compañeros de la JP Evita.

No recuerdo si lo escuché completo el discurso, creo que sí, creo que me fui con la desconcentración. Rápidamente entendí por qué es tan popular, como diría Homero. Era (ups, pasado) imposible no caer rendido a su encanto, a su retórica, a sus giros y metáforas. Leo en las noticias de hace seis años que en esa oportunidad llamó a George W. Bush “cadáver político” -era fácil pegarle a Bush a mediados de su segundo mandato. Más que nada eso. Ni un paso fuera del libreto (que claramente no tenía, siempre improvisaba, como Néstor, ¿como Cristina?) Y me di cuenta de que es difícil hablar con el auditorio tan a favor, con miles de personas dispuestas a aplaudir hasta la peor boludez del universo.

Después me fui hasta Aranguren y me tomé el 84 a mi casa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s