Interpretación (X)

De la inestabilidad II, por Margarita Paksa

Margarita Paksa. De la inestabilidad II. 1995. Escultura (metal-cuero). 133 x 60 x 48 cm.

Canción: Remember the mountain bed
Artista: Billy Bragg & Wilco
Álbum: Mermaid avenue Vol 2 (2000)
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“Remember the mountain bed” es una de las tantas letras que el compositor norteamericano Woody Guthrie dejó inéditas al morir, en 1967. Treinta años después, su hija Nora se acercaría al cantautor folk Billy Bragg para musicalizar gran parte de este material, para lo cual enlistó a la banda Wilco como soporte. De esas grabaciones se publicaron dos discos bajo el título de Mermaid Avenue, en 1998 y 2000. Esta larga canción está cantada por Jeff Tweedy de Wilco, quien suele tocarla en sus presentaciones con la banda y solista hasta el día de hoy.

Son nueve cuartetos bastante regulares, que podrían descomponerse, cada uno, en dos octosílabos. La rima es casi perfecta, AABB, en todos los versos “largos” de dieciséis sílabas. Hay muchas palabras monosilábicas, algo muy común en inglés y que no pude mantener en la traducción.

Se trata de un recuerdo, una canción triste y reminiscente de una juventud perdida, inocente y pura. El yo lírico y una chica iban a la montaña a reposar, conectar con cada uno y con la naturaleza, en una cama que armaban con hojas y ramas. La canción abunda en referencias explícitas a variedades de árboles y demás términos botánicos y biológicos, lo que le aporta una veracidad tangible, mística, que nos coloca en ese momento y lugar.

Uno de los temas principales de la canción es la metáfora humano-naturaleza. Todo en los dos protagonistas remite a los árboles, las hojas, la montaña. “Sonreías cuando te decía que las hojas eran del color de tus ojos” o la sexta estrofa:

“El aroma de tu cabello sigue ahí, lo sé, aunque nuestras hojas se hayan volado
nuestras palabras aún suenan entre los árboles con las semillas cantoras.
Tu silueta y tu contorno son débiles pero lisos, ahí en nuestra cama,
Ahora veo que mi vida era más brillante donde reías y apoyabas tu cabeza”

En su relación inmersa en la naturaleza, según la canción, aprendieron todo sobre la humanidad. Es una gran metáfora sobre la complementariedad de los mundos y una lección de humildad sobre la condición humana. La última estrofa introduce un elemento nuevo, pues parece decirnos que todas estas reflexiones surgieron por un regreso del yo lírico al lugar, años después, ya instalado, con otro amor y otra vida. Fue y se quedó todo un día allí, recordando esa cama de hojas en la montaña de hace tantos años.

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