Oscuridad y rock al viento

Norah Jones en Montevideo

Norah Jones al piano, en su actuación del viernes pasado en el Teatro de Verano en Montevideo, Uruguay.

En su tercera visita al país, la cantante norteamericana Norah Jones volvió al Luna Park para presentar su nuevo disco, Little broken hearts. Lejos de la suavidad jazzera de sus inicios, paseó por toda su carrera y se mostró más rockera que nunca.

Luces rojas y un decorado sobrio y delicado de palomas de papel bajaban desde el techo del altísimo escenario del Luna Park. Puntualmente a las nueve de la noche la oscuridad total anunció el inicio del show. Los cuatro músicos tomaron sus posiciones y Norah Jones, enfundada en un sencillo vestido veraniego azul eléctrico y luciendo un pelo más corto que lo acostumbrado, se sentó al piano. El contrabajo de Josh Lattanzi dio las primeras notas de “Cold, cold heart”, el clásico jazzero incluido en su primer disco, Come away with me.

Fue la tercera presentación de la multipremiada pianista en el país, la segunda en este mítico estadio de boxeo en el que se presentó en 2010. Acentuando el giro musical que empezó a evidenciar en Not too late (2007) y consolidó en el magnífico The fall (2009), Jones trabajó en su nuevo disco con la producción del vanguardista Danger Mouse. Beats electrónicos y múltiples capas de sonido la alejaron todo lo posible de esa imagen ingenua y benevolente que cultivó en sus inicios, hace diez años.

Little broken hearts, entonces, era la excusa del recital, y pasaron muchos de sus temas. “Out on the road” y el que le da título al disco arrancaron la seguidilla, cuyos puntos más álgidos fueron las poperas “Say goodbye” y “Happy pills”, muy festejadas por las más de diez mil personas que colmaron el estadio. Los mejores momentos de esta nueva Norah fueron seguramente esos en que lograbra una densidad de texturas y oscuridad con los teclados de Pete Remm y los bombos de la batería de Greg Wieczorek, en temas como “Take it back”. En esos momentos, ella se calzaba la guitarra eléctrica y hasta le daba lugar a solos de sus músicos que rozaban lo experimental.

Con solo 33 años, Jones se puede dar el lujo de exhibir decenas de hits mundiales. Muchos sonaron en el Luna, desde “Sunrise” en un acústico como bis hasta la maravillosa “Sinkin’ soon”, la countryesca “Creepin’ in” o la divertida “Chasing pirates”. Muchas parejitas en el público, que siguió aflorando al recital durante la primera media hora del show (podrían haber considerado la costumbre local de aguantar unos minutos tras la hora anunciada).

Tras una hora y media exacta de un espectáculo correcto y profesional, sin el más mínimo desborde ni salida de libreto, la banda se retiró a las diez y media y las luces del Luna indicaron el camino de salida.

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