Soporte

Belén Romero Gunset. Autodisciplina #1. 2011. Instalación (detalle). Medidas variables.

Ayer salió una nota en El país sobre los soportes en que escuchan música los jóvenes. La noticia era que, según una encuesta de Nielsen, por primera vez el portal YouTube fue el medio preferido por los jóvenes estadounidenses, superando a los CD, elepés (así le dicen los españoles) o las canciones digitales por iTunes. El estudio no considera medios ilegales (torrent, taringa, piratebay) ni streaming (grooveshark).

Son puntos de quiebre en la historia de la comunicación, como cuando Amazon por primera vez registró más ventas de ebooks que de libros “de papel”. O como cuando en Argentina se contabilizaron más líneas de celulares que “terrestres”. De hecho en casi todos los países desarrollados del mundo hay más líneas de celulares que personas. Ahora, un mayor porcentaje de jóvenes en EEUU declaran usar YouTube para escuchar música que otros soportes.

El periodista se pregunta por la calidad de lo que escuchamos. “¿Oír una canción en las condiciones propias de un ordenador (o de un móvil inteligente) es intrínsecamente peor que hacerlo ante un equipo de miles de euros?”, plantea. La pregunta es obviamente retórica y la respuesta, negativa. La clave está en el “intrínsecamente”.

La revolución de los creadores de YouTube fue darse cuenta de que las personas estaban dispuestas a sacrificar calidad por inmediatez. Internet es la historia de las cosas que se sacrifican en nombre de la inmediatez: precisión, detalle, sentimiento, calidez. Con la música, dice la nota, se introdujo una pequeña corrección gracias a que las grandes discográficas abrieron sus “canales” oficiales, ofreciendo música en alta calidad, gratis, y percibiendo ingresos por ello.

“Escuchar música en un ordenador es como ver un cuadro en blanco y negro”, dice un fundamentalista. No creo que YouTube sea el mejor soporte para escuchar música; a mí, particularmente, me molesta el entorno, la abundancia de estímulos laterales. Es, aún así, una base enorme: casi todo lo que me pueda imaginar está ahí. Pero Internet es más que YouTube: son las sesiones originales de Daytrotter, los “Tiny Desk Concerts” de la NPR o la programación de la BBC 6music para todo el mundo.

Ahora estoy escuchando un concierto de Laura Marling en Filadelfia, en enero de este año, para la radio pública XPN. Otro de la nota dice: “Solo podemos conocer una parte de algo que es inmenso, y aunque la oferta sea más extensa, la gente acaba escuchando lo mismo de siempre”. Algo de eso hay. Villa Diamante nos decía que al final del día, después de bajarte veinte discos por semana, llegás a tu casa y ponés London calling de The clash.

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