Olor a tormenta

Julieta Aranda. Saving it for later. 2009. Radio de transistores, reproductor de MP3 y 24 horas de datos de electrocardiograma. 8.9 x 31.8 x 17.8 cm.

La nostalgia es furor. Yo pensaba que la década de 2000 nos había enfrentado con un legado que ya no nos pesaría sino que nos permitiría tomar lo más conveniente y usarlo a nuestro favor, sea del siglo XIX o de los ’80.

Estoy pensando más que nada en música. Cada década (o los movimientos más fuertes de cada década) se plantó en relación a la anterior, en contraposición. En los ’80 quisieron terminar con la sobrecarga de las bandas psicodélicas y delirantes, metieron máquinas y se enfrió la cosa al tiempo que el baile se resignificaba. El grunge después cortó con esa “liviandad” para retomar la furia primal (el “grito primal”, ¿no?)

El otro día fui a la casa de una cantante y guitarrista joven. Lo primero que me encontré en el ascetismo de su loft fue un amplificador Fender analógico (valvular) de, fácil, 25 Watts, amarillo viejito. Le conté a no sé quién y me dice “pero eso es un quilombo! se te rompe y tenés que ir a comprar una válvula nueva…”

Ese no era el punto. Escuché una entrevista con Jack White (no la del post anterior, otra) donde contaba la movida que armó en Third Man Records. Es su sello discográfico, established en Nashville, TN, capital del country, ciudad donde vive actualmente tras dejar su Detroit natal. Third Man hace vinilos. Nada más. Tienen una especie de club donde ofrecen contenidos exclusivos a los miembros. Te mandan todos los meses un simple de 7”, un LP de 12” y alguna cosita más como remera, posavasos, llavero, etc. Por ejemplo, uno de los últimos fue la primera aparición en vivo de los White stripes, su primer show completo y una bolsita para discos con el diseño del caramelo blanco y rojo típico de la banda.

Ah, cabe aclarar. En este mundo (opa) se habla de “seven inch” o de “twelve inch”, refiriendo al diámetro del disco y, por extensión, a su duración y/o vueltas por minuto (RPM). Puede haber un simple de 7 o de 12”, y pueden ser de 33 o de 45 RPM. Los LP creo que son siempre de 33 RPM. Los simples de 7” que tengo son de 45. En las bandejas tenés siempre un botoncito para cambiarlo.

Vino un amigo a casa y pusimos un par. Automáticamente te transportás a otra época. En verdad no es a otra época, porque escuchamos cosas de ahora. Lo que añorás es una sociabilidad, una relación con la música que era más completa. Jack White decía que si llevás a un chico que mira películas en el iPad a un cine, no va a poder evitar disfrutarlo más. Lo mismo pasa con el vinilo, decía, la bandeja girando. Tenemos la necesidad de ver algo que se está moviendo.

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