Respira arte

Hall central del viejo cine Gaumont, tras una avant premiére en el año 2006.

Hacen como si no importara lo que está por debajo de la cintura. Caminando por Rosario, una señora me dijo que en esa ciudad hay que caminar mirando para arriba: así se aprecian los edificios art noveau, esos balcones recargados, o los modernistas, con sus guardas de hierro en las ventanas y escaleras.

Escuchaba en la radio una conversación con un músico brasileño. Estaba en París, encantado del clima que lo había recibido. “Es como Buenos Aires, una ciudad que respira arte”. Al lado mío uno dijo “claro, los que viajan en el 80 a las 7 de la mañana no sabés cómo respiran arte…”

No es nada criminal, es simplemente un olvido que permite vivir mejor a miles de personas, convencidas de estar en un páramo de la cultura (la cultura), el cosmopolitismo, la excelencia, etc, en medio de la devastación de “la provincia”, de Argentina, de América Latina y así sucesivamente. Una ciudad rodeada por un río de mierda llena de centros culturales, como decía Pablo Ramos.

Así, por ejemplo, el Gobierno de la Ciudad editó un libro con relatos de no-ficción de escritores hispanomericanos sobre Buenos Aires. Fue una convocatoria en el marco de “Buenos Aires Capital Mundial del Libro 2011”: vinieron los escritores, vivieron unos días acá y compusieron sus relatos. Está para bajar en PDF gratis, con todos los cuentos menos el de un autor que no autorizó su difusión digital (!) Y dicen cosas como qué lindo meterse en un café, después en una película en Lavalle, después en otro café, después en otra película, después en una librería a las tres de la mañana.

Y ya que estamos, la semana pasada se cumplieron diez años de la masacre de Avellaneda. Pero bueno, eso fue en “la Provincia”. Es increíble cómo te muestra el documental La crisis causó 2 nuevas muertes la sucesión de los hechos. Lo más interesante son las opiniones polémicas, políticamente incorrectas, de Luis D’Elía, líder de una corriente piquetera que no participó de la movilización del 26 de junio de 2002, y de Julio Blanck, entonces Editor de Política del diario Clarín. Cuando D’Elía dice: “explicame una sola imagen, esos veinte o treinta tipos marchando en fila, con la cara tapada, con palos… ¿quién los armó?” O como decía Fogwill: ¿pero en la Semana Trágica cuántos murieron?

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