Los goles de Kempes

Bruce Conner. Crossroads. 1976. Película de 35 mm transferida a video (blanco y negro; sonido). 36 minutos.

¿Podemos pensar en términos de ciclos? Todo empieza, termina y vuelve a empezar. Tiene su encanto. Es previsible, es esperanzador y decepcionante en iguales proporciones -como la vida.

¿Qué pasó el 19 y 20 de diciembre de 2001 y con qué lo podemos comparar? Nicolás Casullo escribió un artículo fenomenal en el que dice: reapareció la clase media.

“Representantes diversos de las clases medias sobre todo capitalinas, con su protesta y cacerolas en las calles del estío y diciendo al resto de la familia después de agarrar la champañera y un tenedor salgo y vuelvo, voy a voltear a un presidente, déjenme la cena arriba de la heladera”.

Ricardo Sidicaro decía el otro día que a Duhalde le fue tan fácil tomar el poder en enero de 2002 porque su partido, más bien un “federación de dirigentes municipales y provinciales justicialistas”, no se había fragmentado tras el estallido de diciembre. Por una sencilla razón: ya lo estaba. El peronismo, para Sidicaro, tuvo a su favor el ser un gran compendio de fragmentos políticos, como la sociedad misma.

¿Cuál fue el rol de este gobierno pos-crisis y cuyas herencias, algunas, mantenemos hasta hoy? Marcos Novaro dijo que lo perverso fue que al Estado le tocó repartir costos, incluso entre los que menos tenían, y le fue fenomenal. ¿Por qué? Porque pesificó las deudas, congeló los salarios y las jubilaciones, quebró los contratos con las privatizadas al no permitirles subir las tarifas pero asignándoles fenomenales subsidios que recién ahora, diez años después, son cuestionados. Ahora, a este Estado pos-’90s, paradójicamente, le vino bien el “achicamiento”: no tuvo que hacerse cargo de los servicios públicos ni de empresas del Estado, porque ya no los había.

Sigue Casullo:

“Es una clase, entendamos, que no descarta ni parte en dos nunca las aguas. Que los amontona, sin decidirse por ningún telos de la historia. Los acumula escondidos en el placard, como cartas de otro novio, no del marido cuando joven”.

Me parece simplista hablar de una “gran historia” de la clase media, porque estamos presuponiendo una uniformidad que, casualmente, es lo primero que brilla por su ausencia al analizarla. Aparte la clase no fue un elemento aglutinador en este levantamiento (¿lo fue en alguno?) Diciembre de 2001 vino después del Santiagazo de 1993, de la pueblada de Cutral-Có y Plaza Huincul de 1996, del voto bronca de octubre de 2001.

“Clase media volteadora a ollazo limpio de gobiernos impostores que parecían eternos. (…) El enemigo son los políticos. No, es la izquierda. No, los corruptos. No, es la petrolera. No, es el populismo y la demagogia. No, son los bancos. No, son las empresas privatizadas. No, es el liberalismo. No, son los gallegos imperialistas como en 1810. No, son los negros peronistas otra vez en la capital. Anda desorientada la pobre, pero soliviantada como nunca”.

Las citas son de Nicolás Casullo, “Qué clase mi clase sin clase”, Página/12, 13 de enero de 2002. Reproducida en sociedad, otoño 2003; 20/21: 292-294. Se puede leer online acá.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s