Los rascacielos de la representación

Joaquín Torres García. Calle de Nueva York o Paisaje de Nueva York. 1920. Óleo sobre cartón montado sobre tela. 46,4 x 58,5 cm.

El Museo de la UNTREF vuelve a ofrecernos una retrospectiva de calidad: el uruguayo Joaquín Torres García. Maestro de generaciones de jóvenes artistas, la muestra también incluye obra de algunos de los integrantes de su taller.

En la sede frente a la estación Caseros del FGSM se ha venido desarrollando una intensa actividad artístico-curatorial desde que abrió el Museo de la Universidad de Tres de Febrero (MUNTREF). Todavía se recuerdan los dibujos de Picasso que exhibieron el año pasado. En esta ocasión, en el camino de la “curaduría de investigación” según el rector y coleccionista Aníbal Jozami, el elegido fue Joaquín Torres García.

Nacido en 1874 en Montevideo, vivió su formación profesional en Barcelona y regresó a su ciudad natal a los sesenta años. Para Laura Malosetti Costa, curadora de “Norte en el Sur. El legado de Joaquín Torres García” dentro de esta muestra, dejaba atrás “una Europa (…) atravesada por una retórica mesiánica y autoritaria”. Acosado por los que le exigían una “retórica antifascista”, el artista fundó en 1935 la Asociación Arte Constructivo. Dentro de sus discípulos de esa época se encontraban Amalia Nieto y Héctor Ragni, entre otros.

La exposición está dividida en dos sectores. El primero, curado por Malosetti Costa, presenta obras de algunos de los alumnos de las diversas escuelas que formó o en las que enseñó Torres García. El principal, a continuación, recoge la trayectoria del maestro en dibujos, tapas de algunos de sus libros diseñadas por él, material de archivo, pinturas de diversos formato y algunas esculturas (el “Empire State” de Nueva York, 1932). Su curador, Gabriel Peluffo Linari, lo llamó “La ciudad y los signos”.

En las primeras obras recogidas aquí (como “El descubrimiento de sí mismo”, 1917), el artista “se hace cargo de las potencialidades individuales frente al desafío de la vida y la ciudad modernas”, según el curador. Las viñetas de tinta sobre papel presentan preocupaciones comunes: el tiempo, la ciudad, la calma versus el caos. En grandes óleos de unos años después (como “El tranvía”, 1922) se ve la combinación entre trazos luminosos, apurados, y cuestiones típicas de la evolución urbana de esa época.

Ya en las décadas del treinta y el cuarenta se vuelca hacia el “arte constructivo”. En un manifiesto de la época se puede leer que le interesaban “la forma en sí y el color”; así, piensa la abstracción como “síntesis”, no como ausencia de figuración. Es justamente esto lo más atractivo de la obra de Torres García para el espectador no especializado: una apuesta pictórica difícil de clasificar, entre la abstracción y lo concreto, tan cerca de la representación como un visionario puede estar.

Torres García. Utopía y tradición. Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Valentín Gómez 4838 -Caseros, Provincia de Buenos Aires. Martes a domingo de 11 a 20 hs. Hasta el 31 de julio. Entrada libre y gratuita.

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