La cita de abril (IV)

Promediando el Festival de Cine, tenía que llegar un momento en el que nos topamos con las películas aburridas. Forma parte del imaginario del no habitué del BAFICI esta idea de que “son películas en las que no pasa nada”, “lentas”, “embolantes” y “solo para intelectualoides estudiantes de cine artistas frustrados que van a Plaza Serrano”. Y sí, algo de eso hay. Por ejemplo el Programa de Cortos compuesto por LAS SUCIAS, VERANO y SÁBADO UNO, entre otros. El primero cuenta la historia de dos chicas que conocen a un muchacho rubio misterioso y pasean, siguiéndolo y mirándose entre los paisajes boscosos. Este está bien. El tercero es de nuestro querido Ignacio Rogers, quien presenta un día en un club privado. Según el slogan “todos compiten, menos Gonzalo”, un niño que se oculta en un galpón mientras su madre lo busca. VERANO, por último, nos muestra una banda de cuatro chicos en el aburrimiento de la tarde. El resto son un embole.

Dos documentales argentinos pisan fuerte en el BAFICI. El primero es HACERME FERIANTE, impresionante reconstrucción de Julián d’Angiolillo de la feria de La Salada. Se trata de la feria ilegal más grande de América Latina, con más de 1000 empleados distribuidos en tres grandes ferias (Ocean, Punta Mogote y Urkupiña). El documental combina el pulso vivaz de la cámara en mano con tomas panorámicas que exhiben la inmensidad del predio y el movimiento. Largos planos secuencia (es espectacular el del tren Belgrano Sur circulando a paso de hombre a 5 cm de las cabezas de los pibes) evidencian un  magnífico uso del lenguaje cinematográfico. El director se interesó también en destacar la variedad de oficios que existen en La Salada, desde el que quema DVDs en 30 copiadoras simultáneas hasta los que cortan tela de jean con máquinas asesinas.

La contracara es CENTRO. Es difícil hacer una película linda a partir de una ciudad fea como Buenos Aires. Sebastián Martínez no hace milagros. Su ópera prima así lo confirma, en 90 minutos de tediosas escenas del caos del centro porteño. Hay personajes variopintos: vendedores ambulantes, arbolitos, pastores evangélicos. Se nota un  cierto machismo y conservadurismo en la excesivo presencia de espacios como peluquerías de hombre, casas de lustrado de zapatos y bares de billar. Hay muy pocas mujeres en la película: se pinta Buenos Aires como una ciudad casi exclusivamente masculina y atada al pasado. No se hace mención (aunque resalta por todos lados) a la desorganización y desidia que nos mantienen ahogados en una constante abulia y locura.

CENTRO se exhibe hoy a las 20.30 hs; el jueves 15 a las 16.45 hs y el domingo 18 a las 12.15 hs, todas en el Abasto. HACERME FERIANTE repite el jueves 15 a las 13 hs y el domingo 18 a las 14.45, ambas en el Abasto. El Programa de Cortos repite el jueves 15 a las 15.15 hs y el domingo 18 a las 17.15 hs, ambas en el Abasto.

3 comentarios en “La cita de abril (IV)

  1. Sigo pocos blogs, pero de entre esos pocos podría decir que un alto porcentaje pertenece a estudiantes de cine. Y ninguno fue capaz de recomendar pelis. Julio, sos re capo. Estudiantes de cine, son re secta.
    Chau.

  2. “Es difícil hacer una película linda a partir de una ciudad fea como Buenos Aires.”

    Sin ánimos de organizar un debate, sólo quiero saber en qué te basás para decir que Buenos Aires es una ciudad fea.
    Yo personalmente no comparto, pero está bueno saber por qué opinás eso.

    Gracias!

  3. Me parece que es una ciudad que no funciona bien y que muchos de sus habitantes aún así la “quieren” o les “gusta”, lo cual lleva a no intentar cambiarla. Me refiero por ejemplo a la suciedad, caminar por las calles (especialmente de ese “centro” que retrata la película) y andar esquivando bolsas de basura de la noche anterior, o las veredas completamente rotas. Pienso también en el sistema de transporte público, totalmente colapsado. Mi hermano sale de casa a las 7.30 hs para llegar a Ciudad Universitaria a las 9. Tiene que caminar hasta la estación de Devoto porque en la Plaza ya no para de lo llenos que vienen. El colectivo 107 cruza tres pasos a nivel: trenes intraurbanos en una gran metrópolis ya no se ven en el resto del mundo, y menos a nivel de la calle. Arriba hay que pagar con monedas, única ciudad grande del país que conozco que todavía no tiene tarjeta. El centro en general no está peatonalizado y me parece cualquiera que sigan pasando colectivos por la Plaza de Mayo. Y eso por hablar solo de lo urbanístico, si empiezo con “la gente” y esos personajes que muestra la película, no terminamos más… Esto me parece que es una ciudad fea. Obvio que tiene cosas que me gustan, pero prefiero Rosario o Mar del Plata, por nombrar dos.

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