La democracia

Pacto de Olivos, por Víctor Bugge

Los ex-presidentes Carlos Menem y Raúl Alfonsín en la Residencia presidencial, durante las negociaciones que conducirían al “Pacto de Olivos” en 1994. Foto: Víctor Bugge.

Se murió Alfonsín.

El profesor Pablo Alabarces contó en su clase de ayer que el 30 de octubre de 1983 fue fiscal (“para una agrupación que no les pienso decir”) y que estuvo desde las 7.30 de la mañana hasta las 6 de la tarde en una escuela, atendiendo a la votación. Cuando llegó la hora del cierre del comicio sonó una campana. “En ese momento, todos se pararon y aplaudieron”, recordó.

Esa es la imagen que quedó en lagente, como escribe Martín Caparrós. La imagen de la democracia. ¿Cómo es la democracia? En la Argentina pos-1983, sin lugar a dudas se parece mucho a Alfonsín. Los imaginarios presentes en todas las sociedades reúnen lo diverso, aglutinan sentidos, colores, sonidos: el preámbulo de la Constitución, la Plaza de Mayo repleta, el Juicio a las Juntas, La historia oficial, Maradona, el bonachón sonriente agitando las manos, “la casa está en orden” y Nunca más. Todo eso es la democracia. Todo eso es Alfonsín.

El Alfonsín que todos recordaban ayer era uno. Los demás siguen prudentemente guardados en el closet de lo indecible. El Alfonsín de ayer era uno: el del 10 de diciembre de 1983. Los errores de Alfonsín, comentaba José Garriga, fueron todos políticos. El Alfonsín del primer día de la democracia no era un Jano bifronte: era único y transparente. Era el candidato de la UCR que se había lanzado a la campaña presidencial esgrimiendo la pesada bandera de los Derechos Humanos, en tiempos en que ciertamente no era tan fácil levantarla. Tres años y medio después la situación sería muy otra, ya lo sabemos.

Hay un excelente libro compilado por Alfredo Pucciarelli que se llama Los años de Alfonsín. Los artículos tratan de diversos aspectos de la Argentina entre 1981 y 1989. Son interesantísimos los análisis, por ejemplo, de la campaña electoral de 1983. El peronismo estaba seguro de que iba a ganar: nunca habían perdido una elección. Nacieron también en esa época las figuras del “independiente” y el “indeciso”, claves para entender la victoria de la UCR (1). También es clarificador el capítulo de Pucciarelli sobre el levantamiento de Semana Santa, probablemente el episodio más cuestionado del gobierno de Alfonsín.

Hoy quería ir al velorio en la Catedral. Siempre me atrajeron los eventos masivos que van a quedar en la historia. Mi abuelo dice que él fue al funeral de Evita. Nadie sabe si es verdad. Pero el imaginario social siempre prevalecerá y, en él, Alfonsín quedará instalado como un gran estadista, demócrata y honesto.

¿Y todo lo demás también…?

(1) Gabriel Vommaro, “Cuando el pasado es superado por el presente: las elecciones presidenciales de 1983 y la construcción de un nuevo tiempo político en la Argentina”, en Pucciarelli (coord.), Los años de Alfonsín, Buenos Aires, Siglo XXI, 2006, pp. 245-288.

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9 comentarios en “La democracia

  1. Bueno, la foto la elegí por razones estéticas, como casi todas las publicadas en este blog. Es una gran foto de Víctor Bugge, me parece.

  2. Pero esa foto no es artística, es una foto testimonial. Y aunque su intención fuera artística, cosa que no creo, tiene un significado histórico muy notorio.

  3. No me parece que haya tal distinción entre fotos “artísticas” y fotos “testimoniales”. Para nada. Por nombrar un solo ejemplo: ¿qué hacemos con las de Robert Capa en la Segunda Guerra Mundial (https://nadaparadeclarar.wordpress.com/2008/10/04/la-busqueda-de-la-verdad/)? En términos de Mukarovsky, existe la “función estética” de los objetos: la foto del Pacto de Olivos, para mí, es más provechosamente juzgable en términos estéticos que testimoniales (en este último sentido, no es más que dos hombres caminando entre los bosques…).

  4. ¿Cómo que “nada más que dos hombres caminando entre los bosques”? Es eso si la juzgás estéticamente, justamente. Como testimonio, se trata de Raúl Alfonsín y Carlos Menem ultimando detalles del Pacto de Olivos.

    Además, ¿”provechosamente juzgable”? ¿Qué quiere decir eso? Vos no estás haciendo ningún juicio sobre la foto. Estás acompañando un post tuyo con una foto de Alfonsín, y la que elegís es una foto muy particular. Y si a vos te parece que lo importante de esa foto es lo estético y por eso la posteás, creo que sos un irresponsable.

  5. Hola Julio! Me pasaron el link de tu blog. Interesante. Qué raro que no falte una referencia a Alabarces!!

    Saludos,
    Ale.

    pd: el book de Pucciarelli no es de FCE, es de Siglo XXI.

  6. Ale: qué bueno que te guste el blog. Gracias por lo de la cita, ya lo arreglé.

    M: El hecho de incluir esa foto tan particular, entre las miles que hay, ya es un juicio. ¿No fue eso lo que despertó tu inquietud en primer término? Y no me considero un irresponsable: soy un provocador.

  7. Tarde pero seguro. Creo que este update quedó trunco, es un esbozo muy bueno pero un esbozo al fin. Una lástima, jaja debés estar medio quemado por el bafici y las responsabilidades.

    No posteo en los updates de dicho festival porque no coincidimos en ninguna, tristemente.

  8. Pingback: Fuerza mayor | Fuera de contexto

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