¿Cómo fue tu primera vez?

La Muerte

La Muerte. El culto a San La Muerte está extendido en varios países, uno de los cuales es México. Forma parte de la vida ritual de la sociedad, centrándose su celebración el el Día de Todos los Muertos el 2 de noviembre. Es una jornada alegre y vivaz, con música, baile, alguna que otra bebida espirituosa y un gran Altar de Muertos colorido e impactante para los no habituados.

Recíen estuve escuchando a Enrique Pinti en radio Metro con Andy Kusnetzoff. Decía que siempre que se muere alguien lo primero que se pregunta es de qué murió y qué edad tenía. Empecemos por ahí entonces. Algunos dicen que Jorge Guinzburg tenía 59 años, otros 58. Nunca voy a entender cómo puede ser tan difícil saber la edad del fallecido a la hora de escribir una noticia. Porque no es la primera vez que noto esto. Todos parecen coincidir en que se le había roto una costilla y se le había complicado una afección pulmonar que lo tenía a mal traer desde el año pasado. Esta mañana falleció en el sanatorio Mater Dei (el mismo lugar donde, hace casi 20 años, nací yo). También coinciden sus allegados en que Jorge estaba lleno de proyectos para este año y que no parecía estar cerca del final.

Cómo se dan vuelta las cosas, che. Hace unos meses Guinzburg probablemente estaba cumpliendo el papel de Pinti, hablando por radio sobre Fontanarrosa, un genio, un visionario, siempre lleno de vida. Y ahora le toca a él estar del otro lado. Y el día de mañana seguramente le tocará a Pinti. Y el mundo seguirá girando. Porque es absurdo que la muerte nos inmovilice. El mismo Enrique lo decía, “yo creo que a las personas uno les demuestra su afecto cuando están vivas”. Los muertos no pueden opinar, pero si pudieran más de uno se levantaría horrorizado al ver los personajes siniestros que en su lecho de muerte se comportan cual amigos de toda la vida.

Una vez escuché que el ser humano es el único animal que sabe que se va a morir. Fuerte. Es una certeza que, en mayor o menor medida, nos acompaña a lo largo de toda nuestra existencia. El humor representa, ante esto, una manera de afrontarla. Al reírnos, todos nosotros nos reímos de nuestra propia muerte. Nos cagamos de risa de la muerte para seguir viviendo.

Un mito de la profesión dice que los grandes periodistas, al sentirse cerca de la muerte, piden leer su necrológica. Quieren saber cómo se los va a plasmar en el diario del día siguiente, cómo serán recordados, cómo pasarán a la posteridad que en su medio es tan traicionera. Nadie muere en la víspera. ¿Habrá leído Jorge la suya? Tal vez sí, y no se habrá privado de hacer algún chiste sobre el tono aséptico de toda necrológica. Qué menos podría hacer un tipo que alguna vez empezó una entrevista con la pregunta que encabeza esta entrada.

El lunes fue la tragedia de Dolores, 18 muertos, seguridad vial, hoy es Jorge Ginzburg y mañana… ¿Quién sabe? Como decía Spinetta, mañana es mejor.

Un comentario en “¿Cómo fue tu primera vez?

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