El Universo

Posted 30 Junio, 2008 by Julio César Estravis Barcala
Categories: General

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Biblioteca del Museo Británico, Londres. En una de sus salas, Karl Marx trabajó y escribió “El Capital”. Actualmente, ese espacio está conservado como Museo, y los marxistas de todo el mundo van ahí, miran, lloran…

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

Federico García Lorca, “La aurora”, en Poeta en Nueva York, 1930.

Es sábado a la tarde y la sala de lectura libre de la Biblioteca Nacional está repleta. Un 95% (cifras preliminares) son estudiantes, en su mayoría Universitarios. Hay a razón de un mate con su respectivo termo por cada mesa, de 4 personas. La temperatura aquí dentro es de unos 10º más que afuera, lo cual en principio es bueno, pero no tanto cuando reparás en el denso aire que se respira. La iluminación es difusa pero suficiente. Hay pocos lugares más acogedores que una Biblioteca. Hey, ¿eso es una cámara?

Constantemente presenciamos un ir y venir de lectores en dirección a la puerta, muchos de los cuales, celular en mano, eligen respetar el silencio imperante (aunque no tanto como para tener el celular apagado un par de horas, ¡oh, eso nunca!). Otros directamente hablan en sus lugares, nomás. Uno por allá atrás se despereza como el último día.

Muchos solos, muchos acompañados, nunca más de tres (dicen que es multitud). Algunos osados trabajan con sus notebooks. Uno escucha música en su MP3, el programa de Favio Posca. Obviamente nadie fuma, nadie habla.

¿Qué leen? Apuntes, fotocopias, apuntes fotocopiados. Pocos libros. Lo malo que tienen las fotocopias es que no es fácil determinar de qué son (¿y lo bueno?). Microbiología, calculadora, derecho administrativo, galletitas SER, Sonrisas, caras de preocupación. Mucha concentración, mucho esfuerzo, mucha voluntad.

¿Se puede ganar en la sala de lectura libre de la Biblioteca Nacional? Y… convengamos en que hay lugares mejores. Acá lindas chicas no faltan, muy a tono con la zona, aunque algunas tienen cara de pocos amigos. ¿Encima en época de parciales? No te lo recomiendo.

Si levantás la cabeza y mirás a tu alrededor, siempre vas a encontrar una mirada que se está preguntando si eso que está haciendo es lo que más que cualquier otra cosa en el mundo desearía estar haciendo en este preciso momento. Y la respuesta va a ser no.

Tenía razón Borges: el Universo debe tener forma de Biblioteca.

Posted 28 Junio, 2008 by Julio César Estravis Barcala
Categories: (sincericidio)

Este blog está a favor de la honestidad brutal. Esta blog está en contra de la honestidad brutal. Este blog está “a favor de los que siguen un impulso, una corazonada…” Este blog está en contra de los que siguen un impulso, una corazonada. Este blog está a favor de las razones. Este blog está en contra de las razones. Este blog está a favor de las caminatas reflexivas entre la niebla a las 4 de la mañana. Este blog está en contra de las caminatas reflexivas entre la niebla a las 4 de la mañana. Este blog está a favor de el otro lado. Este blog está en contra de el otro lado. Este blog está a favor de los relatos de Galeano. Este blog está en contra de los relatos de Galeano. Este blog está a favor de Woody Allen. Este blog está en contra de Woody Allen. Este blog está a favor de hacer periodismo en todos lados. Este blog está en contra de hacer periodismo en todos lados. Este blog está a favor de un tecito caliente cuando llegás a casa. Este blog está en contra de un tecito caliente cuando llegás a casa. Este blog está a favor de los que les dan a las cosas su merecida importancia, todo en su medida y armoniosamente, como decía el General. Este blog está en contra de los que les dan a las cosas su merecida importancia, todo en su medida y armoniosamente, como decía el General. Este blog está a favor de las escenas del próximo capítulo y del continuará. Este blog está en contra de las escenas del próximo capítulo y del continuará. Este blog está a favor de los que conocen. Este blog está en contra de los que conocen. Este blog está a favor del largo y profundo silencio que solo es surcado por dos miradas estruendosas. Este blog está en contra del largo y profundo silencio que solo es surcado por dos miradas estruendosas. Este blog está a favor de los clichés. Este blog está en contra de los clichés. Este blog está a favor de los espacios. Este blog está en contra de los espacios. Este blog está a favor de experimentar. Este blog está en contra de experimentar. Este blog está a favor de los que funcionan a contramano. Este blog está en contra de los que funcionan a contramano. Este blog está a favor de la zona de promesas. Este blog está en contra de la zona de promesas. Este blog está a favor de elige tu propia aventura. Este blog está en contra de elige tu propia aventura.

Joshua Bell, el violinista punk

Posted 26 Junio, 2008 by Julio César Estravis Barcala
Categories: Recitales

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Joshua Bell

Joshua Bell de visita en un hotel (?). Foto: Cortesía JAMD.

El violinista norteamericano Joshua Bell deleitó al público porteño con sus dos majestuosos recitales, acompañado del pianista Frederic Chiu. Ante un Teatro Coliseo con varias butacas vacías, el experimentado músico se mostró comunicativo y regaló dos bises tras la insistencia de los espectadores.

El recital comenzó puntualmente a las 20.30 hs. Las luces se apagaron y salieron los músicos, seguidos por un joven que probablemente verán en todas las fotos de prensa sentado al lado del pianista: era quien le daba vuelta las páginas de la partitura. La primera obra que ejecutaron fue la Sonata El trino del diablo, de Tartini. Una ejecución técnica impecable y, al mismo tiempo, llena de sentimiento, que sirvió para preparar al público para lo que venía, algo menos “popular”. Sin pausas entre los movimientos, Joshua Bell mostró su espíritu de estrella de rock al tocar sin leer esta pieza (así como las 2 últimas que tocaría) y acomodarse el flequillo cual Axl Rose en plena época del hair metal, con la misma mano que se sostenía el violín, que lo agarraba entre el hombro y la cabeza. ¿Se entiende? O sea, el chabón soltaba el… bah.

Tras un breve descanso, prosiguieron con la famosa Sonata Nº9, “Kreutzer”, de Beethoven. Confirmaron lo que ya sabemos: a Beethoven no hay con qué darle. Es como los Beatles: lo puede tocar Olas de nadie y aún así va a sonar increíble. Bueno, no estoy tan seguro de esto último. Pero para esta altura el concierto ya iba tomando color y se iba separando la paja del trigo. No era cualquier violinista el que estaba ahí abajo, y el pianista también tenía lo suyo.

Luego vino el intervalo, de 15 minutos, tras el cual los músicos arremetieron con la Sonata Nº1 Op. 80 de Prokofiev, genial compositor ruso poco tocado en el país. Obra más compleja y oscura que las anteriores, fue sorteada con maestría por estos dos maestros, quienes probaron su capacidad de simbiosis y expresión con el alma misma de la pieza. Siguió, claro contraste, la “Melodía” de Tchaikovsky, pieza breve y amable, casi un divertimento tras lo que había pasado. Lo mismo que la última pieza anunciada, la “Introducción y tarantella” de Pablo de Sarasate (…), perfecto final para un concierto memorable.

Pero ojo, no todo terminó ahí. Al comprobar la ovación que merecieron, Bell se dirigió al público para introducir, fuera de programa, una canción del “mexican composer” Manuel Ponce, Estrellita (así, en español lo dijo). Mucha atención no le presté. Y, como si eso fuera poco, se fueron y volvieron para una más, esta vez sí una “very very short” de Prokofiev que ni alcancé a escuchar el título, pero que claramente nos deleitó.

De acuerdo a la crítica de los colegas de La Nación, se trató de un espectáculo difícilmente superable en la historia musical de nuestro país (título de la nota: “Brillante acontecimiento musical”). OK. A mí también me gustó. De hecho, reconozco que me pareció uno de los mejores conciertos de música clásica que vi en mi vida. Pero si lo veo al muchacho este en el subte como hicieron en Washington, no sé si le tiro unas monedas…

Rebolú-ción

Posted 21 Junio, 2008 by Julio César Estravis Barcala
Categories: General

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Esquina (Street corner)

Martín Cohen. Esquina (Street corner). La Habana. 2004. 50 x 60 cm. La foto formó parte de la muestra “Cuba, la Revolución y La Habana contemporánea” en el Palais de Glace, el mes pasado.

Qué cosa, che. Fidel Castro, 81 años, cubano, figura central del Siglo XX y de toda la Historia de la Humanidad, Presidente Constitucional de Cuba de 1959 a 2007, cuando tuvo que ceder provisionalmente el poder a su hermano Raúl, desde entonces Presidente en funciones. Yoani Sánchez, 32 años, cubana, Premio Ortega y Gasset 2007 al Periodismo Digital por su blog Generación Y. ¿Pareja la lucha, no?

A ver, Fidel. ¿Cuál es el problema, por qué te las agarrás con esta pobre tipa, que escribe lo que le parece sobre su vida, no reconoce pertenecer a ninguna organización “imperialista” ni es, como asegurás, una “enviada especial para realizar labor de zapa y prensa neocolonial de la antigua metrópoli española” (El País, Madrid, 21-06-08, p. 4)? Y lo sabés. Qué mejor medida de “apertura” hubiera sido dejarla ir, hace un mes, a Madrid para recoger su Premio… Pero no. Por ahora no.

Nunca leí su blog. Pero, como colega, me sentiría terrible en su situación. Está claro que Cuba no es una democracia en el sentido occidental, liberal y representativo de la expresión: no hay elecciones libres, el Partido Comunista es el “partido único”, hay más de 200 presos políticos (ídem.), no hay libertad de movimiento y rige la censura. ¿Pero en el otro sentido de democracia, es decir, el de “gobierno por el pueblo”?

Nunca fui a Cuba ni hablé con cubanos sobre el tema. ¿Es posible defender a un régimen en el cual uno no podría vivir? Yo no podría vivir en Estados Unidos, por ejemplo, un país totalmente imperialista, que embandera la “democracia” para invadir países enemigos. ¿Qué democracia es esa? La democracia de la guerra, la democracia de la muerte. ¿Y la cubana? La democracia socialista, sí, pero de socialización de la miseria, al menos desde el Período Especial a esta parte.

Raúl está tomando ciertas medidas de apertura. La última, de fuerte repercusión, fue la de acabar con la igualdad salarial, un estandarte del comunismo, y aplicar el principio de productividad en el trabajo (1). Meses atrás había permitido que los cubanos se alojaran en hoteles para extranjeros y liberado la venta de celulares y otros electrodomésticos modernos. SIn embargo, se mantienen las restricciones para los que quieren salir de la isla y las demás medidas antes mencionadas.

¿Por qué, Fidel, entonces, te las agarrás con el último orejón del tarro, una cubana que sigue viviendo en Cuba (no la pueden tachar de “gusano” ni nada de eso) y que expresa “lo que millones no se animan a decir”, como decía la canción de los Fabulosos Cadillacs? La diferencia de poder es clara: Fidel la dobla en edad y Yoani Sánchez declaró que se sentía atacada por un “macho-varón-masculino”, como se dice en sus pagos. ¿Por qué, Fidel, entonces, no seguimos mejorando poco a poco, dentro de la Revolución, las condiciones de vida de los hermanos cubanos, que tanto tuvieron que ajustarse los pantalones a lo largo de la Historia? Te lo digo como argentino, como amigo, como admirador y como lati- noamericano. Que viva Latinoamérica unida. Hasta la victoria siempre.

(1) www.elpais.com/articulo/internacional/Raul/Castro/acaba/igualdad/

salarial/Cuba/elpepiint/20080613elpepiint_16/Tes

La venganza será terrible

Posted 19 Junio, 2008 by Julio César Estravis Barcala
Categories: General

La mítica tapa de The Freewheelin’ Bob Dylan. Un jovencísimo Dylan camina por las calles nevadas con su novia de entonces, Suze Rotolo. La foto fue sacada en Nueva York, en Febrero de 1963, por Don Hunstein.

Qué extrañas que son esas situaciones en las que tenemos que ensayar o prepararnos para algo que va a pasar más adelante. No me refiero a los simulacros de incendio, sino, por ejemplo, a los casamientos. Antes de los casamientos hay ensayos, del estilo bueno el novio entra por acá, pasa por allá, sube por este escalón y se para. Entra el piano, a la señal indicada sale la novia con el padre. Y los tipos abajo, en el ensayo, todos tomando nota mental porque realmente es algo importante. Recordarán el maravilloso capítulo 6 de Kill Bill (Vol II, 2004, Quentin Tarantino), “La masacre de Two Pines”, en que Beatrix (una hermosa Uma Thurman) ensaya su boda. La escena es magnífica, porque te muestran al reverendo (que aparte en EEUU los ministros religiosos son más buena onda que acá, en general, en lo que hace a “moral y buenas costumbres”) que les dice miren che, cuando te diga puede besar a la novia, hacelo, pero no le metas la lengua hasta la garganta jajajajajajajaj. Y están los amigos, la familia, todos, presenciando ese “simulacro” de boda. Después, como todos sabemos, los recagan a balazos con un par de ametralladoras.

¿Todo tiene que estar tan preparado? Esa clase de ceremonias, al tener una tradición tan fuerte, requiere de una preparación previa con ensayo incluido. Pero ponele, hoy tuve una clase de Historia en que nos tiraron los tips para el coloquio de la semana que viene. ¿Cuál es la onda? Miren chicos, si yo les pregunto a ver qué fue el Pacto de no sé qué, ustedes no me tienen que decir la fecha exacta y todos los artículos, apréndanse los procesos globales. Anoto: no importan las fechas. No tienen que estudiar solo su consigna, les podemos llegar a preguntar de todas las otras también, pero la que eligen es una. Anoto: las demás no importan. ¿Qué propósito tiene? Es raro, no me digas.

Imaginate estar charlando con la Muerte (así, con mayúscula) sobre el momento en que te va a llevar. Bueno Julio, esto es así, venís caminando por la calle, cruzás Santa Fe mirando para ambos lados, pero ¡zas! no lo viste y de un garage salió un Focus a los pedos y te pisó. Chee dale, qué mala muerte, yo esperaba algo tipo Norman Mailer, una agonía lenta y llena de honores, y después buenas necrológicas en los diarios de la mañana al día siguiente. Y no, qué le vamos a hacer. C’est la vie. O mejor, c’est la Mort.

Hay un cuento muy gracioso de Woody Allen, contenido en el libro Cómo acabar de una vez por todas con la cultura (entra para títulos grosos este), que se llama “Para acabar con Ingmar Bergman” (1). Es la historia de un tipo al cual se le aparece la Muerte, y como él no se quiere ir la desafía a una partida de gin rummy. Qué fácil sería todo si pudiéramos zafar de esa manera, ¿no?

(1) Se puede leer en el número de este mes de www.letropolis.com.ar

Posted 17 Junio, 2008 by Julio César Estravis Barcala
Categories: (sincericidio)

Cinco pal peso

Posted 14 Junio, 2008 by Julio César Estravis Barcala
Categories: General

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Jean-Michel Basquiat. Untitled (Skull). 1982. Acrílico, crayón («oilstick») y lápiz de color sobre papel. 48,3 x 61 cm.

Acabo de ir a mi tienda de discos más cercana (por qué no decirlo, LEF, en Cuenca y Melincué) a comprar el nuevo opus de Intoxicados, “El exilio de las especies”. Fue editado en dos formatos: digipack normal (cajita de plástico que se despliega en tres hacia los costados), a 30$; y “edición de lujo” que nunca pude ver pero que según escuché es una caja de madera, con tapa transparente, llena de arena, a 60$. Miro en las bateas de Novedades y Rock argentino y estaba solo la común; yo quería la “edición de lujo”. Me acerco a la caja y le pregunto al dependiente, que encima estaba fumando a pesar de estar prohibido. Me dice sí, lo conozco, nahh, no te conviene, sale como 57$, ¿vos querés la común? “No”, contesto cortante, ya hinchado las pelotas.

Acto seguido camino unos metros hasta la tienda de fotografía más cercana (por qué no decirlo, Óptica del Parque, Cuenca 2864). Pregunto por un rollo que estaba 12$ y decido llevarlo. Me cobra y busca el cambio en una especie de cajón que corre abajo de la caja registradora propiamente dicha - ahí ya empecé a irritarme de nuevo. Será la zona. Bueh, me trae correctamente mi vuelto y espero hasta que termine de contar para tirarle: “Te pido por favor el ticket”. No me responde ni me mira, le hace un gesto a su compañera, “Ana, podés…” Va a la caja y me hace el puto ticket, me lo trae y ni gracias me dice. “Graciaaas”, le respondo yo y con mi mejor sonrisa abandono el local.

Hace unas semanas viajé en el 110 con un chofer que era buena onda. El tipo hacía chistes, charlaba con la gente. Preguntó por el tiempo que hacía que esperábamos, “20 minutos” le respondió una señora, “qué barbaridad estos tipos, no mandan más coches”. Uno que estaba de “nuestro” lado. En general cómo es: te dicen “y bueno, señora, usted se tendría que haber preocupado por salir antes” o un más seco “yo no tengo la culpa”. Este no. A ver si se entiende lo que digo: me asombré (todos nos asombramos) de la diferencia que hace viajar con un chofer buena onda y no con un resentido de la vida. Te pone de buen humor, te levanta, hace increíblemente más ameno el regreso a casa. ¿Tanto cuesta cambiar la cara?

La moraleja es que en esta ciudad todo el tiempo te hacen creer que te están haciendo un favor. ¿Qué me decís que “no me conviene” comprar la edición de lujo? Eso lo decido yo, querido. ¿Tanto te cuesta darme un ticket, y encima cuando me lo das lo hacés con cara de orto como si te estuviera queriendo romper las pelotas nada más? Es el quiosquero típico que le vas a comprar una barrita de cereal con 2 pesos y no, dice, no hay monedas, ¿en qué país vivís?, ¿no sabés que no hay monedas, pibe? Y no solo eso, lo más grave es que la próxima vez vas con monedas, porque el hijo de puta logró meterte en la cabeza que sos VOS el que tiene que llevarle monedas, no que es ÉL el que labura de eso, de vender cosas en el quiosco, y que es SU deber si quiere llegar a fin de mes procurar mantener contenta a su clientela. Es el colectivero que te deja a 80 metros de la parada y después no les para a los que esperaban, pero que si vos de abajo te le acercás no te abre, te dice en la parada en la parada. Es el del locutorio que te pone en la cabina bien grande LAS LLAMADAS SE ABONAN CON MONEDAS SIN EXCEPCIÓN o SI NO POSEE MONEDAS PREGUNTAR EN CAJA o LA LLAMADA MÍNIMA SE ABONA CON MONEDAS ah qué bueno, si gasto 0,69$ puedo pagar con billete y me da cambio. Me está haciendo un favor. Es el de la fotocopiadora del Centro de Estudiantes que te saca copias de más y vos le dijiste mirá que no son todas y el tipo te las hizo todas pero no te las cobro, te dice, no te hagás problema y después vas a quejarte (con vergüenza, porque son “los compañeros del Centro”) a pedirle que te devuelva los 35 centavos que cuando llegaste a tu casa y contaste te diste cuenta de que sí te las había cobrado. “Esto no es una empresa”, me dijo una en cierta oportunidad, o sea acá no tenemos que hacer las cosas bien. Es el portero o encargado de edificio que…

Viva la diferencia

Posted 12 Junio, 2008 by Julio César Estravis Barcala
Categories: Taller literario

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Robert Frank. Desfile - Hoboken, Nueva Jersey. Forma parte de Americans, su libro-proyecto de 1958 editado recién en España por La Fábrica, Madrid, bajo el título Los Americanos. Incluye el prólogo de su amigo Jack Kerouac.

«El nuevo director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona ha manifestado a este periódico para marcar las diferencias que le separan de su antecesor Borja-Villel, flamante director del Reina Sofía, que “a él le gustaba Schubert y a mí Joy Division”» (Luis Suñén, “Marcando diferencias”, Babelia, suplemento cultural de El País, Madrid, 7-6-08, p. 22).

¡IMPRESIONANTE! ¡Cómo podés ser tan expresivo con tan poco! Aclaremos que a este blog le gusta Joy Division. ¡Imaginate que acá subiera el nuevo rector de la UBA y dijera “estos zurdos, boludo, se la pasan hablando de los Grundrisse y El Capital… yo les voy a enseñar”! Aparte el Reina Sofía también es un tremendo ámbito de experimentación, no es un museo anquilosado y conservador. (www.museoreinasofia.es)

Si arrancás una columna así, el lector va a seguir leyendo. Como las fotos de Robert Frank. El año pasado hubo una exposición en el paqueto y hermoso Museo Isaac Fernández Blanco (Suipacha 1422), titulada Words. El mismísimo Frank (Zurich, 1924) estuvo en la inauguración, firmando unos catálogos.

¿Qué te parece la foto que encabeza este post? Yo diría: ironía, hartazgo, costumbre, incertidumbre. No es lo mismo el emo que pone su Sony Cybershot de 8.2 MP en blanco y negro y se saca una foto de la mitad de su cara mirando hacia el vacío, que esto.

Antonio Muñoz Molina, para los que todavía no lo saben musa inspiradora y horizonte literario de este blog, analizó en su columna del último sábado en Babelia los dos “tipos ideales” de escritores que construyó Umberto Eco: el integrado y el apocalíptico. Ejemplo del primero es Carlos Ruiz Zafón (un best-seller en España, à la Federico Andahazi); y el segundo lo encarna Juan Goytisolo, escritor que vende muy poco hoy en día pero sobre el cual se escriben decenas de papers y tesis. Para el primero, la cantidad de libros que vende sería “prueba irrefutable de su talento”; para el segundo, lo sería que no lo lee casi nadie.

Pero no todo es blanco o negro: escritores de la talla de Dickens, Balzac o (agrego yo) Borges disfrutaron de un apreciable éxito en vida; novelas tan magistrales como Lolita, Anna Karenina o (agrego yo) Rayuela vendieron cientos de miles de ejemplares en el momento de su publicación. Lo que quiere decir Muñoz Molina es: basta de esnobismo, loco. No escuches a esos flacos de Bosnia-Herzegovina que tocan el laúd con los pies, escuchate Divididos por la felicidad, o no sé, de ahora, el último disco de Miranda!, por poner un ejemplo.

Y sí, esto ya va camino a convertirse en un maldito taller literario…

Posted 10 Junio, 2008 by Julio César Estravis Barcala
Categories: (sincericidio), Taller literario

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La inquisición

La hora del regreso siempre había sido complicada para viajar. Alfredo lo sabía: todos los días salía de la facultad a las 7. Para volver se tomaba cualquiera de los que seguían derecho por Córdoba. Todos venían llenos, aunque el 109 era sin dudas su preferido por las luces de colores, la música punchi y las bolitas de espejos que le hacían acordar a los boliches.

El día había estado complicado, pero como todo, llegó a su fin. Caminó por Junín hasta la avenida. El tráfico era más intenso que lo normal. Miró para el centro, nada. Miró para Pueyrredón, ajá, ahí estaba el problema. Unos 200 estudiantes, supuso, estaban cortando Córdoba a la altura de Uriburu. El caos vehicular para desviarse era terrible. Los colectivos avanzaban a paso de hombre y algunos doblaban por Junín. Uffff, qué hago, pensó. Fue a la parada del 109 y esperó. Llegó. Se subió. Sacó el boleto. Hasta la esquina de Uriburu pasaron, fácil, 8 minutos. Dos temas.

Tenía que doblar hacia Santa Fe, no le quedaba otra. Eran de Sociales los chicos, pensó, por los bancos que tenían en la calle, y por costumbre ya a esta altura. El chofer no estaba enojado; acostumbrado, sería la palabra adecuada. Empezó a tomar la curva e inesperadamente clavó los frenos, trabando por completo el paso y desencadenando un hermoso coro polifónico de bocinas. “Ey, muchachos”, gritó por la ventanilla. Los pibes no sabían qué hacer. Se acercó uno, flaquito, tímido y mal afeitado. “Sí, jefe”, le impostó. “¿Por qué están reclamando?”, le preguntó.

El joven se quedó duro. Esperaba una puteada o algo parecido, una frase de aliento tal vez. Divagó unos segundos, esperando que su indecisión convenciera al chofer de doblar y dejar su inquietud para la hora de las noticias. Pero el tipo aguantó, con el colectivo bloqueando tanto a los que venían por Uriburu como a todo el resto que se veía obligado a doblar desde la avenida. “A ver, aguantame un toque”, atinó a decir. Se fue corriendo a preguntarle a Jaime. Él era el que sabía. “Che, acá el señor me pregunta por qué estamos reclamando”. “¡Cómo que por qué estamos reclamando! ¿No sabe por qué estamos reclamando?” “Se ve que no”. “Qué me viene a preguntar eso…” Genial. Pablo seguro que sabe, él es el presidente de la agrupación. “Pablo, tengo acá al señor que pasaba y me preguntó por qué estábamos reclamando, por el corte de la calle y eso”. “¿No sabés por qué está en pie de lucha el movimiento estudiantil organizado?” “Sí, cómo no lo voy a saber”. “Bueno, decile eso”.

Otros compañeros, atentos a las andanzas de este flaquito desorientado, comenzaron a hacerse la misma pregunta. Uno le preguntaba al otro, que lo despachaba con otro más, y que a su vez lo mandaba a preguntarle al otro. Un tal Manuel mandó a parar. Subido a uno de los bancos, vociferó: “Acá el señor del colectivo nos pregunta por qué estamos reclamando”. Todos se miraron. “¿Dónde está el Presidente?”.

Estaba en la Facultad charlando con una amiga. La mitad de la columna se quedó cortando Córdoba y la otra, encabezada por Manuel y el flaquito, fue en busca del Presidente. “Aguantame eh, ahora venimos”, le dijo al chofer curioso antes de alejarse. Llegaron. “Esteban, tenemos ahí en Córdoba a un chofer que nos pregunta por qué estamos reclamando”. El muchacho entonces dijo: “¿El señor quiere saber por qué estamos reclamando?” “Sí”, Manuel miró al flaquito, “le preguntó acá al compañero”. “¿A vos?” “Sí, a mí”, esbozó.

Una columna más grande que la original retornó entonces desde la Facultad y se sumó a la que había quedado cortando la avenida. “¿Y flaco?”, lo recibió el chofer. “S-sí, ehmmm, acc-cá el compañero l-le va a decir”, y le pasó la posta a Esteban. “Buenas tardes, compañero”. “Buenas tardes”. “¿Usted quiere saber por qué estamos reclamando?” “Sí, por favor”. El joven se montó en la rueda del colectivo de tal manera que su cara estuviera a la altura de la del conductor, agarrándose del borde de la ventanilla abierta, y le susurró al oído.

Puso primera y salió por Uriburu. El tiempo no había pasado.

¡BOOM!

Posted 8 Junio, 2008 by Julio César Estravis Barcala
Categories: General

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“Pablo”, 2008. Fotografía analógica digitalizada. Color. Toma directa.

Ayer se registró un nuevo récord de visitas a este blog.

Yendo al tema, la literatura latinoamericana está pasando un momento de excepcional buena salud. El encuentro BOGOTÁ 39, que el año pasado reunió a 39 autores de hasta 39 años de edad, sirvió como ventana al mundo de este fructífero panorama, el más importante desde el “boom”, en los años 60 del siglo pasado.

Esto me disparó a pensar en qué buenos títulos tienen algunos libros latinoamericanos. Paso a comentar:

- Días y noches de amor y de guerra, Eduardo Galeano (Montevideo, 1940). Excelente título del escritor uruguayo, ya usado en este blog para encabezar un post anterior. Cómo juega con las conexiones: pueden ser días de amor y noches de guerra, días de guerra y noches de amor, días y noches de amor, etc.

- La caja de pan duro y Helarte de amar. Fernando Iwasaki (Lima, 1961).

- Nadie nada nunca. Juan José Saer (Santa Fe, 1935). Siempre jugando con el lenguaje, como

- País que fue será, Bajo la lluvia ajena, etc etc etc. Juan Gelman (Buenos Aires, 1930). La profunda complejidad (no dificultad, como aclara Carlos Monsiváis (1) ) de Gelman radica en su manejo de las palabras, materia prima de ese “oficio ardiente” que ejerce.

- Estrella distante. Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953 - Barcelona, 2003). Hermoso título de Bolaño.

- Crecer es un oficio triste. Santiago Roncagliolo (Lima, 1975). El autor peruano fue premio Alfaguara de Novela 2006 por Abril rojo.

- El pasado. Alan Pauls (Buenos Aires, 1959). Imposible imaginar un título más gigante que el de este libro, que le valió al autor el premio Herralde de Novela 2003.

- A pesar del oscuro silencio. Jorge Volpi (México, 1968).

- Olor a rosas invisibles. Laura Restrepo (Bogotá, 1950). Increíble imagen sensorial.

- Al menos, así lo veía a contraluz. Reina María Rodríguez (La Habana, 1952). ¡Tirate un título, che!

- Últimos días de la víctima. José Pablo Feinmann (Buenos Aires, 1943). ¿Aclaramos que sólo tenía que ver con los títulos?

- Una línea más o menos recta. Pablo Casacuberta (Montevideo, 1969).

Inténtenlo en sus casas.

(1) http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_

content&task=view&id=504&Itemid=1