Terminó, una vez más, el BAFICI. Pasaron películas de todo el mundo y más de 280.000 personas, según las cifras oficiales. El premio mayor recayó en ALAMAR, de Pedro González-Rubio, y entre las argentinas brilló LO QUE MÁS QUIERO.
Según el diario La Nación, se vendieron más de 200.000 entradas, lo cual a un promedio de 9 pesos por entrada hace 1.800.000 pesos. Mucha plata. El diario también destaca la fuerte presencia del cine argentino: 86 películas, 44 de ellas largometrajes. Sería discutible si esto indica su vitalidad o la complacencia de los programadores y críticos.
Las premiaciones fueron, en general, en la línea de lo esperado. En la competencia de cortometrajes ganaron SÁBADO UNO, de Ignacio Rogers, que estaba bueno; LA MIA CASA, de Marcelo Scoccia, aburrido relato mudo de la casa de una familia italiana, presumiblemente la del director; y MIENTRAS PASEO EN CISNE, de Laura Arellano, tierna pieza de reflexión sobre la inocencia y la niñez que según Fuera de contexto mereció el premio. Una mención especial obtuvo el corto LOS ÁRBOLES SE MUEVEN, SERGIO. SÍ, CHRISTIAN, que si bien es el segundo mejor título de este BAFICI (tras TE CREÍS LA MÁS LINDA (PERO ERÍS LA MÁS PUTA)), es un zarpado bodrio de filmaciones de árboles agitándose al viento por 10 minutos.
Hubo algunas películas que quedarán en la posteridad, como MARY AND MAX, de Max Elliot, australiana y de animación stop-motion (con plastilina). Cuenta la historia de una niña de 8 años que se hace amiga por correspondencia de un señor estadounidense. En sus intercambios la película presenta hermosas y profundas visiones sobre la amistad, la sinceridad y las relaciones humanas en general, mediante las mejores herramientas como son el humor y la ingenuidad. Una verdadera obra maestra.
Tal vez este sea un buen año para acabar con el mito de que solo se puede ver cine bueno en el Festival de cine independiente. El cine “comercial” tiene sus buenos productos, como toda industria cultural, y es cuestión de mirar más de cerca. Después de todo, como sabemos, abril es el mes más cruel.

