Sea change, de Beck, fue publicado simultáneamente con cuatro tapas distintas.
Voy a poner Sea change por Midnite vultures. A ver si se entiende. Venía escuchando Sea change, me gustaba, sí, pero algo me decía que un lugar en esta lista le quedaría grande. Pero hoy, que escribo esto (que no es hoy que lo publico y lo leen ustedes) lo escuché y después puse Midnite vultures (1999): dije “ya está, por este disco tengo que ponerlo”. Ojo: si Midnite vultures hubiera salido en 2001 y Sea change en 2004 no sé con cuál me quedaba…
Otra vez un disco bajón: sí, qué le vamos a hacer. Sea change es un disco de separación, un disco de dolor. “No es nada que no haya visto antes/ pero aún me mata como lo hizo antes”, aúlla en “End of the day”. Nunca había escuchado un disco tan depresivo en mi vida, y miren que pasó Radiohead, pasó Eliot Smith. Pero Beck es distinto, es el bajón después que pasó, no parece un disco… no sé, no es “desgarrador” como “Paranoid android”, que te querés tirar abajo de un puente. Es más tranquilo esto: y peor.
La producción de Nigel Godrich (hablábamos de Radiohead…) no es un dato menor. La perfección y la pureza de los sonidos, la mezcla, la orquestación: todo hace a una atmósfera sin igual. “¿Cómo podría este amor/ siempre mudable/ de una vez fijarse en mí?/ ¿Cómo podría este amor/ siempre cambiante/ al fin cambiar mi sentir?“
Si alguna vez me separo heavy me gustaría que mi (ex)novia me escribiera una canción como “Lost cause”: “tus ojos lastimeros/ me llegan hasta los huesos/ me hacen difícil/ dejarte sola”. O como “End of the day”, un acorde para el verso y un break instrumental casi infantil; y después el estribillo demoledor que está más arriba.
La instrumentación es bastante acústica. La orquesta está en su justo lugar: brilla en “Paper tiger”, una de las más despojadas y sobresalientes del disco, asusta en “Round the bend” y sostiene “Lonesome tears”. Ahí está también la banda de sesionistas, siempre ajustada, con la que trabaja desde Mutations: Justin Medal-Johnsen, Joey Waronker, Smokey Hormel, Roger Manning, James Gadson y Jason Falkner, además de Godrich en teclados. Algunas canciones se parecen (los inicios de “The golden age” y “Guess I’m doing fine”), pero qué le vamo’ a hacer…
Después de la fiesta de Midnite vultures, con la fruta que no existe y los freaks de Hollywood, nos tiró con este disco. Eso es un artista de los 2000 (a pesar de que en los 90 también se destacó). Bueno, hubo una separación de por medio, se sabe (“son solo mentiras lo que estoy dejando/ son solo lágrimas lo que estoy llorando/ sos solo vos lo que estoy perdiendo/ supongo que estoy bien”). Pero Sea change nos prueba que Beck sigue siendo, en la actualidad, uno de los músicos más creativos y polifacéticos de la década del 2000.






Julio querido! Te encontré!
No te veia escribiendo sobre Beck. Gran disco gran fue el presente. Pisó muy bajo, para repuntar con Guero… hay alguna continuidad para vos?
Beck tiene una continuidad basada en el cambio, aunque suene cliché… Es como Babasónicos, cada disco es diferente, aunque en este caso se mantienen más sonidos y búsquedas. “E-pro” se parece a “Where it’s at”.
Beck es como Babasónicos y Darín como DeNiro.
[...] Beck – Sea change (2002) [...]
[...] Me pasó mi amigo Pablo un recital de Beck de 2002. Parece un programa de televisión (nombre: Austin City Limits). Es de la época de Sea change, su disco de ese mismo año. Escuché Sea change cuando estaba haciendo la investigación para los 10 mejores discos de la década de 2000. De inmediato supe que iba a estar. [...]