San Poggio. Recital (tropical). 2008. Acrílico, témpera y laca sobre madera. 100 x 100 cm.
Mi posición surge de una incomodidad doble. Con la gente de metodología cuantitativa, soy el literario; con mis amigos que leen a Benjamin, soy el positivista. Cuando me regalaron para mi cumpleaños Homo academicus terminó de quedarme claro. “Tuvimos una discusión”, me dijo mi amiga A.: la conclusión fue que yo me inscribía en una “tradición germaniana” de sociología.
A ver: me siento más cómodo interpretando un poema que un cuadro bivariado.
Algunas claves, “núcleo de coincidencias básicas” que pude pasar en limpio de este debate entre mis dos yoes: 1º, la acérrima defensa de la interdisciplinariedad del conocimiento en ciencias sociales; 2º, la importancia del estilo en la escritura; 3º, la humildad y el respeto para con los colegas que estudian otras cosas. Si seguimos con las tradiciones, el paradigma serían los primeros “Estudios culturales”. La vida social es interdisciplinaria, la realidad social experimentada por las personas en su vida cotidiana carece de límites que, todos sabemos, son analíticos y, todos sabemos, deben ser tomados solamente como tales, pero aún así, todos sabemos, es más fácil decirlo que hacerlo.
A ver: me gusta más Beatriz Sarlo que Susana Torrado, Raymond Williams que Giddens, Punto de vista que Desarrollo Económico.
En primer lugar, una investigación académica es un libro. Intelectuales que escriban bien: ¿mucho pedir? La política de los pobres es el mejor libro de la sociología argentina de los últimos 10 años. La reproducción, excelente, un clásico, pero me duerme. Es fácil esconderse detrás de las cifras y taparse con su objetividad.
En los clásicos, la línea Weber-Schutz, más cerca de este último, que la de Marx-Durkheim. Erklären vs. Verstehen, explicación vs. comprensión. Un amigo trotskista me confesó: “en último término me parece que lo que buscan las ciencias sociales es una explicación”. Inconmensurabilidad de los paradigmas.
A ver: si tengo un artículo titulado “La política de liberalización económica en la administración de Menem” y otro titulado “Estética de la recepción y comunicación literaria”, leo los dos.
Una compañera de Letras, en Córdoba, se asombró de que alguien que no estudiara esa Carrera pudiera trabajar con textos literarios. Muchos de mis compañeros de Sociología seguramente reaccionarían igual; pero su asombro tornaría en condena si el pasaje fuera a la inversa.
Reducir la vida social a… : ese es el escollo a superar. Las ciencias se construyen separándose de lo que no es ciencia. Los formalistas rusos buscaban la “especificidad” de la literatura. Los padres fundadores de la sociología lucharon por separarse de la teología y la biología. Ahora, después de la fundación, muchachos, relajémosnos un toque.
Es mucho más difícil construir conocimiento válido y serio de objetos de la cultura (popular) que de la estructura social. ¿Por qué? Tal vez porque a aquellos se los ve, en cambio la segunda no es más que una construcción del investigador. Ya lo decía Bourdieu, “las clases sociales no existen” más que en el papel. Existen las personas. Que no obran a su libre arbitrio. Todo, a fin de cuentas, está en la famosa frase de Marx. Parafraseando a Spinetta, elija y gane: acción o estructura, subjetivo u objetivo. Cuando termine voy a hacer la Maestría en Sociología económica.

YO TE QUISE REGALAR FOGWILL O BOLAÑO. PERO ME CANCELARON.
BAH, AUNQUE AHORA NO ME ACUERDO, QUE FUE EL SEGUNDO LIBRO? jajaja
Museo de la Revolución
ah, sí, ese fue mi culpa. también lo cambiaste??
No, ese lo leí hará un mes.