
Mariano Brizzola. Semáforos en rojo. Fotografía digital, toma directa, intervenida; tinta china, laca y barniz. Forma parte de la exposición Raíces en Objeto a (Niceto Vega 5181), hasta el 9 de agosto.
La noticia del día es que aumentó el taxi.
Estoy escuchando por la radio un tema de Coldplay. Hace poco sacaron un disco (Viva la vida, así, en español), así que debe ser de ese, porque no la conozco. Me entero cuando termina de que la canción se llama “Lost” y, efectivamente, está incluida en su última placa. Esta que pasaron por la radio, dice el locutor, es la “versión acústica”. Loco, ¡cómo puede ser! ¡Pasaron ocho años y siguen sonando como “Trouble”! Todo bien con “mantener la esencia” y eso, pero el tiempo pasa. Kurt Cobain decía en una entrevista que “los Beatles pasaron en tres años de ‘I want to hold your hand’ a ‘Sgt. Pepper’: eso es evolución”. Más adelante decía que quería darle ese rumbo a Nirvana; lamentablemente, como todos sabemos, su trágica muerte cortó de cuajo todos los planes. Y era Kurt Cobain eh, no Syd Barrett.
Estoy podrido de que siempre que hacen en la radio una sección de consultorio, en que los oyentes llaman para contar su “historia” esperando obtener consejos útiles, el 90% de los casos sean chabones que los dejó la novia o minas que los dejó el novio. ¡Por favor, loco! Hay una canción de los Super Furry Animals que viene muy a tono con esto: “At least”, dice, “it’s not the end of the world” (“Por lo menos,/ no es el fin del mundo”). El mundo es el diario, el mundo es los carteles de la calle mojados por el rocío de la madrugada, el mundo es el tren que dice la planilla que va a llegar a las 11:25 y llega a las 11:25 y vos te asombrás y después pensás mierda che cómo estaremos que sale una bien y me estoy asombrando, el mundo es ir en el colectivo escuchando el walkman y que se termina el lado entonces vos lo sacás das vuelta el cassette y la chica que está al lado tendrá unos 15 años te mira muy raro como si fueras un extraterrestre y vos seguís escuchando el lado B y ella mira a su amiga y las dos se ríen y vos te das cuenta de que te estás poniendo viejo.
Hoy me compré un gato chino de juguete, de esos que mueven el brazo para atrás y para adelante, como saludando, todo el tiempo. Hace años que lo tenía en la mira, ya que siempre paso por chinatown en camino de la casa de mi amigo Diego. Hay de todos los gustos, colores, tamaños y texturas. No quería algo muy dorado, ni muy chillón, pero tampoco muy chiquito ni que moviera el brazo muy rápido. Y nada de ruidos, aunque de noche se siente el repiqueteo del motor. Compré uno de unos 20 cm de alto, color dorado opaco, con brillantina verde en el pecho y una mirada atemorizante. Cuando lo ubiqué en mi mesita de luz, me quedé mirándolo un largo rato. Me absorbió, lo juro. Simplemente no podía dejar de mirarlo. Entendí a los antiguos egipcios, que veneraban a los gatos cual dioses vivientes. Todo por la módica suma de 28 pesos.
Ya las empresas no se gastan en convencernos sutilmente de que lo nuevo es mejor que lo viejo y de que tenemos que “evolucionar” de la mano de la tecnología. Ahora directamente te ponen una publicidad que dice que si tu celular “te da vergüenzita” porque es muy grande, muy pesado, muy blanco y negro o muy viejo (no importa que siga andando a la perfección, eso es accesorio), tenés que cambiarlo por uno último modelo. Es el capitalismo, estúpido.
Me gusta ir al dentista. Será tal vez porque es este dentista. Pero mirá que las tuve que pasar, eh… Dos muelas de juicio extraídas, dos que siguen ahí pidiendo pista, un par de caries. Me parece un ámbito tan… neutral, aséptico, técnico. Es una persona, un profesional, que hace lo que es bueno para tu salud y que no te quiere lastimar: si te duele, es estrictamente necesario. Hay cosas peores.
Volví a leer a Roberto Bolaño.
Rings around the world. Super Furry Animals. Epic. 2001. 60$. Viva la vida. Coldplay. Capitol. 2008. 36,90$. 2666. Roberto Bolaño. Barcelona. Anagrama. 2008 (2a. ed.). 90$.
Pobre Coldplay (?)
Medio repetitivo el texto en esta ocasión.