Un paseo inmoral

Un lector disfrutando de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Recuerdo que siempre, en la primaria, la primera excursión del año era a la Feria del Libro. ¡Qué felices que éramos! Volvíamos a casa con libros para colorear, de cuentos, clásicos ilustrados en versiones para niños. Pero, señoras y señores, las cosas han cambiado. En estos tiempos, los enanos de guardapolvo blanco apenas si pueden comprarse un chupetín. Vaya si lo sabía el que gritó: “¡Seño, las historietas cuestan 70 pesos!”
Latita de una gaseosa cola de primera marca: 4$. Entrada general: lunes a viernes, 8$; sábados y feriados, 10$. El monto se podrá descontar en caso de comprar 90$ o más en un mismo stand (es decir, ya arrancás 80 pesos abajo.) Linterna para leer, de las que se agarran con un clip al libro, 5$ (en la vereda de la salida por Santa Fe). Choripán, paty o pancho, en ese mismo lugar: no se los recomiendo. Choripán, paty o pancho en los restoranes caretas que están dentro del predio: menos aún.
“Escriba su nombre en chino. 2$.” “El significado de su nombre. 2$.” Son dos stands distintos, aclaro, en el pabellón azul.
El último libro de Eduardo Galeano (Montevideo, 1940) se llama Espejos. Una historia casi universal y está editado por Siglo XXI. Sale 45$ y tiene unas 200 páginas –> caro. Con el descuento por pago en efectivo queda en 40$ –> caro. Mi recomendación es: Parque Rivadavia o similares, compren dos de los 10 o 15 libros anteriores de microrrelatos de Galeano (Bocas del tiempo, de 2004, para dar un ejemplo) por el mismo precio, o uno por la mitad (que es lo mismo, pero no es lo mismo.) Vale la recomendación para los últimos libros de Murakami, Fontanarrosa, Naomi Klein o Felipe Pigna.
El epistemólogo argentino radicado en Canadá desde hace más de 45 años Mario Bunge (¡1919!) habló el jueves en la colmada Sala José Hernández. Algunas citas de su peculiar exposición: “no todas las creencias son iguales, algunas son más verdaderas que otras;” “una sólida formación científica no vacuna contra la pseudociencia” (nótese la metáfora médica); “la realidad social es en gran medida imprevisible, porque la vamos haciendo de a poco y azarosamente;” “no sabemos siquiera si hay leyes de la Historia.” Algunos conceptos usados a troche y moche por el autor, sin la sólida definición previa que requieren: “acciones antisociales,” el “bien común,” la “verdad.” Nunca me había resultado tan difícil descifrar la ideología política de una persona como en este caso: no es neoliberal, no es peronista (tampoco anti-peronista acérrimo), no es pro-yanqui, no es milico, no es socialista ni comunista, y mucho menos anarquista. Se declara “escéptico metodológico.” Claro que, a esta altura de su vida, el tipo debe sentirse con justa razón más allá del bien y del mal. ¡Listo, es nietzcheano! Cerró con una de esas frases que decimos mitad en serio y mitad en joda: “¿Cómo que descreo de la filosofía? Yo soy un entusiasta de la filosofía, pero de la filosofía auténtica, o sea la mía.” Los asistentes esbozaron una tímida sonrisa.
Tags: buenos aires, feria del libro, mario bunge
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24 Junio, 2008 at 3:36 pm
Julio:
No te vi en la conferencia de Bunge, que por cierto fue buenísima. Por supuesto que a esta altura se le puede aplicar, paradójicamente, el dictum nietzscheano. Por cierto, acaba de salir la traducción al castellano del primer tomo de su monumental Tratado(uno de sus libros serios, de los gorditos, no los chiquitos).
Atte.,
P. Balan
24 Junio, 2008 at 3:43 pm
Además, en la misma entrada, recomendando artículos de Galeano, el demagogo, autoproclamado abanderado de los oprimidos, olvidados, etc., y con su “prosa de glosador de tangos”, como dice Sebreli. Habría que olvidarlo de una vez por todas por haber obnubilado a varias generaciones con su seducción fácil e igualmente hueca.