Sin aliento (II)

Leonora Balcarce en Cordero de Dios (2007), de Lucía Cedrón.

Los rescates son una sección importante de los Festivales de cine (a pesar de que los afiches digan “Ya viste a Fellini. Vení a ver lo nuevo.”) Gus van Sant es de esos directores que solo se ven en estos eventos, y este año figura nada menos que con dos películas y un cortometraje. MALA NOCHE (el título original es así, en español) es su ópera prima, data de 1985 y fue realizada con un bajísimo presupuesto. La verdad que si no me lo decían ni me enteraba que era una película de van Sant, aunque solo había visto una película de él (Last days, su visión de Kurt Cobain que pasó por el BAFICI en 2005). Justamente por eso me resultó totalmente disfrutable, porque es de esas películas que te hacen pensar cómo carajo se le ocurrió hacerla al director. Locura juvenil de un yanqui outsider. (Mala noche repite el domingo 20 a las 17.00 hs en la sala Lugones)

Qué lástima que las películas más esperadas sean las que se exhiben una sola vez y las entradas se agotan el primer día. Aunque, bueno, como premio consuelo contamos con que se estrenen en el circuito comercial en unos meses. El 22 de mayo, se los recomiendo, corran a ver CORDERO DE DIOS. Pasó por Rotterdam, ganó el Premio del Público en Toulouse, y ahora llega al BAFICI. Primer largometraje de Lucía Cedrón, narra una de esas historias que tanto nos gustan a los argentinos progre, sobre una familia cruzada por la dictadura, la muerte y los secuestros. Está estructurada paralelamente en 1978 y en 2002 con los mismos personajes, pero obviamente distintos actores (la siempre hermosa Leonora Balcarce y Mercedes Morán en la actualidad, Malena Solda y Juan Minujín representando a la pareja del pasado y Jorge Marrale en ambas). Estaba agotada esta también, pero como ya mencionamos, nadaparadeclarar.wordpress.com tiene sus trucos bajo la manga y se las arregló para entrar. (Cordero de dios no se verá de nuevo en el BAFICI)

Influyó el hecho de que YO hubiera terminado 10 minutos después del comienzo de la susodicha a solo dos salas de distancia, claramente. Esta cinta española viene con unos años de retraso por cuestiones de puterío entre festivales (se presentó en Cannes 2007 en vez de venir acá, blah, blah), pero vale la pena. Una película de suspenso en la que no hay un conflicto, no hay un Malo con mayúscula, pero sin embargo se percibe una cierta turbiedad en el ambiente. Llevada por una extraordinaria actuación del coguionista alemán Alex Brendemühl y ambientada en Mallorca, también nos deja con la idea de que las óperas primas pueden ser magníficas. Integra la competencia internacional. (Yo no se verá de nuevo en el BAFICI)

La sección Cine del futuro es un arma de doble filo, ya desde el nombre. ¿Por qué no es “del presente”, porque no estamos en condiciones de entenderla? ¿Y es eso “bueno”? No sé si entendí LLAVALLOL. Pasó. Ahora tal vez pienso en una posible trama, pero realmente no es lo importante. Es como la música alternativa. Charly García dijo, “¿qué es música alternativa? Alternativo significa ‘casi bueno’. ¿Alternativo a qué?” Pero bueno, era gratis. Ahora sí, no es para agrandarme, pero cómo se nota la diferencia entre una película profesional y una de aficionados… Acuérdense, niños, las reseñas del catálogo pueden ser engañosas. Algo parecido pasó con RETIRO, de María Meira, una chica que dicho sea de paso me cayó simpática. Al igual que Llavallol, lo que rescato de este tipo de películas es el uso que hacen de la débil y ya anacrónica frontera entre “ficción” y “documental.” Filmar la convalescencia de tu abuelo para una película, ¿por qué no es ficción? Si hay personajes, hay fotografía, vestuario. ¿Está mal usar la “realidad”? (Llavallol y Retiro no se verán de nuevo en el BAFICI)

Por último, vamos a recomendar UNIDAD 25, la segunda película de Alejo Hoijman. Este sí es un documental stricto sensu. El tema: una cárcel-iglesia evangelista ubicada en Olmos, con un modelo semiabierto, en la que no hay facas, trabajos forzados ni trajes a rayas. Hay partidos de fútbol y canciones de alabanza al Señor. Un ejemplo de institución carcelaria, que obviamente por sus propias características de élite (60 internos) puede mantenerse como un oasis en medio del desierto de torturas e infamia del sistema carcelario argentino (60.000 internos). Probablemente llegue a los cines. (Unidad 25, cómo iba a ser, no se verá de nuevo en el BAFICI)

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