Meditación

Sitiado por los cigarrillos y el whisky,
escucho que alguien mete mal un cambio en la calle.
La noche es dura y las noticias son malas.
¿Guardo la Elegía en el freezer
para comerla cuando llegue la inspiración?

Que quede claro:

Esos globos inflados con gas
pegados al techo
donde hubo una fiesta,
son mis sentimientos.

Fabián Casas. En El spleen de Boedo, Bahía Blanca, Vox, 2003.

Interlocutor válido

Horacio Zabala. Las ficciones de Borges. 1999. Assemblage (17 envases de aceite, vidrio y acero). 95 x 14 x 16 cm

Horacio Zabala. Las ficciones de Borges. 1999. Assemblage (17 envases de aceite, vidrio y acero). 95 x 14 x 16 cm

Es increíble la diferencia del comportamiento del tiempo en Internet. Qué difícil que es encontrar el pasado. Supongamos que una vez escribiste un comentario en un blog que te encantaba, en, digamos, 2009. Es imposible encontrarlo. Supongamos que en 2008 viste una foto de tu artista favorito en el suplemento joven del diario El día de La Plata. Es imposible encontrarlo.

Por eso me chocó cuando estaba leyendo una letra de Kate Nash en SongMeanings.com y vi que el primer comentario era de octubre de 2006 y otro de abril de 2007 decía “por favor, Kate, tenés que sacar un disco!!” Claro, Nash era una joven inglesa de 19 años que había subido un par de temas a MySpace y se había viralizado (Facebook era casi inexistente) hasta cobrar una cierta fama que le hizo grabar, efectivamente, su primer disco ese mismo año. Y acá estamos, siete años después, Nash es una megaestrella pero acá siguen esos rastros.

Violeta Kesselman nos contó cuando vino a la radio que ella llevaba un blog también, más o menos en 2005, llamado Todos los días. Sigue online, nos dijo, porque ella quería. Es una decisión consciente, en este caso: una escritora que quiere preservar su material “temprano” al alcance de los lectores. Pero Borges nunca quiso re-publicar sus dos primeros libros de poesía. Cuando a Kesselman le pinte, aprieta el botoncito y adiós para siempre.

No entiendo cómo se va a preservar todo lo que se está haciendo. ¿Quién sabe qué banda tocó en el Café Einstein el sábado 13 de junio de 1987? ¿Y en Vuela el pez el domingo 2 de septiembre de 2012? Entonces me puse a recopilar algunas de esas cosas. Pero ¿dónde las tengo? En Google Drive. ¿Y cuando Google apriete el botoncito, como hicieron con Megaupload?

Hace dos años Agustina Gurevich presentó, en el ciclo “15/20. 15 directores sobre el 20 de diciembre de 2001″ una obra que jugaba con esto. Era un unipersonal, la actriz tenía una pecera en la que iba haciendo un preparado con agua, juguetes, comida, etc. Sonaba un audio como de casete, gastado, una voz que arrojaba interpretaciones e instrucciones sin sentido. En un momento la voz (la propia Gurevich) dice “se preguntarán por qué en pleno siglo XXI estoy grabando esto en un casete. Porque creo en la obsolescencia de los dispositivos de almacenamiento digitales…”

Cuando no tengamos más pendrives ni celulares, ¿qué seguirá? ¿Las señales de humo? ¿Volveremos a escuchar a la banda del barrio en vez de buscar sesiones de Kate Nash en YouTube?

Casada
Luz se casó en Madrid. Vivía con su novio en un semipiso a tres cuadras de la Gran Vía. Todas las mañanas se levantaba para pasar por la puerta del Museo del Prado antes de que Francisco, el jefe de Maestranza, saliera con el balde a decidir si la vereda merecía ser baldeada. “Hoy no”, le dijo la segunda o tercera vez que la vio. “Si los vecinos la ven muy limpia, se enojan. Si los turistas me ven baldeando, no pasan más. Es un jodido equilibrio, tía.” Fue la primera vez que le dijeron “tía” fuera de Argentina, donde, ya lo sabemos, significa una cosa muy distinta.

Había terminado sus estudios en Comunicación Social en la Universidad Siglo XXI. El profesor de Planificación de Políticas Comunicacionales le había recomendado la Maestría en Periodismo Digital de la Universidad Carlos III; dijo que un colega suyo de la época de la Transición estaría dispuesto a recibirla, académicamente hablando por supuesto. Habló con Manuel y a él le pareció el mejor momento para conectarse con su pasado ibérico. El avión salió a las 4 de la madrugada.

En Barajas no los detuvieron ni los discriminaron. Simplemente pasaron y se tomaron un taxi que por 36 euros los dejó en el departamento de Jordi, un catalán de Girona que juraba haber conocido a Roberto Bolaño.

Como Manuel necesitaba unos papeles de Argentina tuvo que volver a los pocos meses. Recién entonces se casaron, en Madrid. Para esa época salían mucho y frecuentaban los botellones de la esquina de su casa. Acá la cosa era muy distinta.

Este blog está en contra de los pasajeros que son excesivamente amables con el chofer del colectivo. Este blog está a favor de los y las jóvenes que van por la vida sintiendo que todo gira alrededor suyo hasta que un caño de escape los trae de vuelta a la realidad. Este blog está a favor del campo. Camino, campo, lo que sucede, gente. Este blog está en contra de los parques de diversiones. Este blog está en contrar de parar. “No puedo parar”, etc etc. Este blog está a favor de las citas polivalentes, que pueden significar a ó b al mismo tiempo. Por hache o por be. Llamale hache. Este blog está a favor de los templates de colores y de las tipografías especiales. Este blog está en contra de la atención al detalle, de que la parte sea más importante que el todo. Este blog está en contra de los fundamentalistas del subterráneo. Este blog está en contra de los que van corriendo y sienten que las personas que se cruzan en su camino (campo, lo que sucede, gente) son cosas, no personas. Este blog está a favor de los cursos, los fluires, los riachos, los helechos, los empapelados, los baños y los espejos gigantes. Este blog está a favor de la buena suerte. Este blog está en contra de la no respuesta y de las aplicaciones para celulares. Este blog está a favor de las luces coloradas y de los medios de comunicación. Este blog está en contra de las jornadas exitosas y de los eufemismos. Este blog está en contra de los stickers y de las cursivas. Este blog está a favor de las casas vacías, de los conventos, de las peatonales, de las cadenas que evitan que te roben tus pertenencias.

Well you’re in your little room
And you’re working on something good
But if it’s really good
You’re gonna need a bigger room

And when you’re in the bigger room
You might not know what to do
You might have to think of
How you got started sitting in your little room

Da da da
Da da da…

Cooperativistas y oficinistas

Daniel Joglar. Two-Tone Squares, 2007 Papeles impresos apilados. 17 x 17 cm.

Daniel Joglar. Two-Tone Squares, 2007
Papeles impresos apilados. 17 x 17 cm.

¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡No: es un cooperativista!

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En el libro de Violeta Kesselman, Intercambio sobre una organización, los personajes no tienen nombre. Son el del comedor escolar, el de la agrupación tal, el del centro de fomento. Se mandan mensajes, leen libros. Ahí no aparece gente que no tiene agua en la casa, obviamente. Porque es un libro que habla de la militancia, de la década ganada. No te pido que hables de eso si sos escritor; pero si estás con los que podrían cambiarlo y no decís nada de eso, sos cómplice.

Pero bueno, hablemos de literatura.

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Somos artistas. Somos buenos. Generamos fundaciones para educar a la gente. A otros artistas-in-progress. El arte es probablemente lo más valioso de nuestra sociedad. Es lo que nos diferencia de otros animales. Arte entendido, en un principio, como toda producción de factura humana (mmm… facturas). Lo que hoy se conoce como arte, pero también como artesanía.

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Ya tengo muy poco que decir.