Miguel Ronsino. El sueño de Mahadevi. 2008. Óleo sobre tela. 188 x 270 cm.
Imaginate que tenés, en lo alto de un árbol, una caja cerrada. De madera, tamaño mediano, tipo verdulería, pero totalmente opaca. Lo que pasa adentro no puede ser oído ni visto desde afuera. Bueno, ahora imaginate que adentro de esa caja hay un gato. Un gatito lindo, tierno. Y pensá que también la caja tiene un mecanismo por el cual, si adentro algo se mueve, se desliza un gas mortífero que acaba con toda posible vida en su interior. Vos estás abajo mirando y pensás: ¿el gato está vivo? Porque si se quedó quietito, todo bien. Pero si se movió, caput. No hay manera de saberlo: ese es el “principio de incertidubre”, y el famoso ejemplo se llama “La paradoja del gato de Schrödinger“, en honor a su formulador.
La ciencia vs. los milagros. Ese es el tema que por estos momentos está en boga en nuestra ciudad (y por ende en todo el país) traído a colación por el transplante de Sandro. Entonces llama el típico “Rubén de Villa Crespo” (claro, porque después “la gente” se queja de que por Internet todos se hacen pasar por quien no son y no dan la cara, mientras que acá por la radio a todos nos queda claro exactamente quiénes son los que opinan…) que dice que “la ciencia” curó a Sandro y que lo de los milagros es todo grupo para la gilada. Es curioso, comentaba Pablo Semán (1), que se hable desde la modernidad de una “secularización creciente” de la vida social y cada vez las religiones (los evangélicos en Latinoamérica, el islamismo en Oriente Medio) sean más fuertes para ciertos sectores.
Aparte lo curioso es que hablan de la medicina como “la ciencia”. Mismo en el programa de la Carrera de Medicina más grande del país (la de la UBA) dice que uno de sus objetivos es que el egresado “tenga espíritu crítico frente al conocimiento y que esté abierto a la incorporación de los aportes que la ciencia y la técnica puedan hacer a la práctica de la medicina”. O sea: una cosa es la ciencia y la técnica (distinción ya de por sí problemática ética y epistemológicamente); y otra la medicina. La carrera de Médico (otra oyente decía que hay que respetarlos porque “se esforzaron mucho” estudiando) no es una carrera científica, y estoy entre los que les hincha bien las pelotas cuando un médico se pone a hablar en nombre de “la ciencia” y el saber objetivo de la vida. En el Plan de estudios de la Carrera (sin contar el CBC) no hay materias de Física, Química, Bioquímica, Matemática. Solo una materia de Segundo año llamada “Bioquímica humana”. Y “Metodología de la investigación” es Optativa.
(1) SEMÁN, Pablo (2007), “Religión”. Etnografías contemporáneas; 3: 9-15. Se puede descargar acá.





